Irreal

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Inteligente y poética obra de Silvia Giusto sobre el mundo del arte.
En ocasiones ?Irreal? puede ser sinónimo de falso aunque una copia pueda tener algún dejo de realidad o ser la más real de las cosas; del mismo modo, lo original puede ser una fantasía o un sueño, y todo, una mentira, un simulacro.

Silvia Giusto retoma estas reflexiones tan circuladas en el ámbito de las letras y las artes en una historia que indaga las rencillas, miserias y especulaciones del mercado del arte, donde el orden aurático, sagrado de la obra da lugar al poder y al valor de la mercancía.

La escena transcurre en una galería de arte. Su directora vive una relación tortuosa (menos amorosa que financiera) con un artista con quien termina fundiéndose de modo extraño en un sinfín de mentiras y falsificaciones (entre ellos y con los otros personajes intervinientes: un coleccionista, su esposa, un amigo en bancarrota y su pequeña hija) que no develaremos aquí (se irán descubriendo poco a poca, con cada escena, en una obra que nunca decae y es siempre entretenida) pero que cuestionan conceptos transitados hasta el hartazgo (o no): autor, copia, original.

Sin embargo la obra sale airosa de ese embrollo, quizá porque lo transita con inteligencia y además porque le agrega otras aristas que le dan gran vitalidad. Una de ellas es la deliberada intención de mostrar el arte como un negocio de poder, mostración frívola y banalidad brutal. La otra (y en ella nos detendremos ahora) es la reflexión poética sobre la soledad total y absoluta, sobre estar solo (y serlo) en un mundo miserable y hostil; cada sensación, cada sentimiento se encuentra relegado por absurdas apariencias.

En este punto destacamos la notable actuación de Cecilia Rainero (actriz del film Un mundo misterioso y que actualmente también participa de dos obras más: Neón de Agustina Muñoz y Catán, de Javier Dubra). En el papel de la galerista se concentra la densidad del conflicto: parece dura, sin corazón pero es fundamentalmente frágil; el mundo de cartón pintado, las máscaras se desvanecen sólo para ella que termina siendo lo único verdadero.

Irreal es una obra inteligente y poética que cuenta con muy buenas y parejas actuaciones, una sólida dirección y una escenografía (límpida, blanca, fría) que rescata el sentido, la idea de toda la propuesta.

Sólo quedan dos funciones para disfrutar de: los miércoles 28 de septiembre (esta función integrará las propuestas Semana del Arte y Gallery Nights en sus circuitos Palermo) y 5 de octubre. Vale la pena verla para pensar y repensar en el sentido del arte, como valor, como copia, como sensibilidad, o lo que usted prefiera ¡hay tanto en qué pensar y de tantas formas!
Yo me quedo con la inutilidad de las máscaras porque al final la piel no nos deja huir (?lo mejor de nuestra piel es que no nos deja huir? dijo alguien alguna vez), aunque tengamos piel (y lágrimas) de cocodrilo y siempre haya alguien que quiera convertirnos en cartera.

(Advertencia: para entender el párrafo final deberá ver la obra sino se quedará para siempre con la duda).

Publicado en Leedor el 28-09-2011