Ensayo sobre la abstracción

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Discriminar supone también una poderosa operacion de abstracción.Breve ensayo sobre la abstracción

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La posibilidad de la abstracción es una de las cualidades que nos distinguen como seres humanos. Tal vez sea un subproducto del complejo dispositivo del lenguaje, o tal vez sea su condición previa. No sabemos. Lo cierto es que nosotros somos los únicos animales que podemos permitirnos hablar de cuestiones que no atañen únicamente a quienes participan del hecho comunicativo. Tenemos la posibilidad de trascender al emisor y al receptor.

Gregory Bateson, en sus estudios sobre comunicación animal, señalaba que siempre que se comunican dos mamíferos (perros, lobos, delfines, etc.) el mensaje refiere a uno de los dos interlocutores. O es pelea, o comida, o sexo, o juego; la comunicación siempre está referida a los participantes. No pueden escapar del circuito, sus sistemas de comunicación alcanzan para lo indispensable.

Pero los humanos somos diferentes. Tenemos la rara habilidad de poder abstraernos de quienes participan en la comunicación. Podemos hablar sobre geometría o sobre la existencia, sobre cosas del pasado, sobre historias de otros, o directamente sobre invenciones urdidas en la imaginación. Nuestro sistema de comunicación, quiera decir eso lo que quiera decir, permite ir más allá de la inmediatez. Superamos al tiempo, registrando el pasado y vislumbrando el futuro. Creamos historia, inventamos las artes y las ciencias y logramos vivir en un mundo que es casi todo, por no decir todo, cultura. Y todo gracias a la abstracción.

Este atributo del lenguaje, ya sea como efecto o promotor, es una herramienta muy poderosa y mucho de lo que ha hecho la humanidad, en sus 200 mil años de vida, se lo debe a ella. En general la abstracción tiene buena prensa; en la enseñanza se insiste siempre con la necesidad de entrenarse en su ejercicio y nadie en su sano juicio puede dudar de sus virtudes a la hora de pensar y expresarse.
Pero suelen dejarse de lado, en los análisis al respecto, sus desventajas. (Dicho sea de paso, qué notable propiedad la de la recursividad que permite utilizar a la propia herramienta para su propio análisis. Qué notable que sea necesario abstraerse para hablar de la abstracción y que para narrarlo haya que incurrir de nuevo en una recursividad…). La abstracción tiene sus desventajas, no son sólo rosas las que pueblan su lecho. Como casi toda herramienta está libre de valoraciones hasta tanto no se la use. Sólo así y en el contexto de los humanos usándola puede ser juzgada con explícito criterio.

Uno de los peligros que entraña el uso de las abstracciones es el del racismo. Sí, extrañamente para tener una postura racista es necesario abstraer. El racismo se basa, fundamentalmente, en la aplicación de características negativas a toda una población, pueblo o nación. La totalidad invocada, todos los ? son ?, sólo puede darse en un contexto alejado de la realidad. La experiencia cotidiana nos enseña que cada ser humano es diferente y que su comportamiento varía de acuerdo al momento y de acuerdo al contexto. Sin embargo, a la hora de discriminar es necesario realizar una operación mental, que elimine toda posibilidad de particularidad y se concentre en la características generales, en aquellas que se apliquen al todo. Es allí donde entra la abstracción, subsumiendo los accidentes y las sinuosidades de los que está compuesta la realidad, para alcanzar una categoría que englobe y atrape al conjunto.

La abstracción no necesita de la contrastación empírica. De hecho es la operación inversa. Pero el conocimiento no puede ser completo sino se verifica que esas categorías, que flotan en las nubes platónicas, tengan algún sentido en el mundo terrenal. Los filósofos escolásticos fueron los campeones de la abstracción, no tuvieron en cuenta la realidad y cuando Galileo les quiso mostrar la otra parte del camino, lo condenaron a la hoguera, de la que escapó mintiéndoles en la cara.

Aquellos que emplean expresiones racistas hacen lo mismo que los escolásticos; se quedan con una visión ideal de un mundo diferente y a partir de allí intentan acomodar la realidad a sus propias percepciones. La solución es la contrastación, la verificación empírica de lo postulado y la vigilancia epistemológica que cada uno ejerce en sus propios pensamientos.

En definitiva, la abstración, es una herramienta súmamente poderosa, pero que no alcanza para tener un conocimiento completo, mucho menos para justificar una moral. Sus virtudes pueden convertirse en un defecto devastador si la necedad se apodera de ella. Si no se reconoce que es sólo una parte del proceso del conocimiento y que se encuentra incompleta sin la verificación empírica, sin la implementación en el dominio de la praxis.

Publicado en Leedor el 21-09-2011

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