La Virgen Cabeza

2
23

La primera novela de Gabriela Cabezón Cámara promete mucho y cumple más. Hay que rezarle a la Virgen Cabeza. La Virgen Cabeza.
Editorial Eterna Cadencia, 2009.
160 páginas.

?Articular es significar? Articulamos, luego existimos?, escribe la Haraway. La Virgen Cabeza es la historia de una articulación/desarticulación, un mundo rasti, donde todo lo que queda es esa cabeza de cemento que termina siendo la calavera de Demian Hirst y que lleva el tono cantante de una escritura que la desopila, la desarma primero y luego la narra, la destroza a granadazos y luego la reconstruye.

Digo, articular esta propuesta de texto tan múltiple en cuanto a posibilidad de cuerpos que el de su Virgen termina ausente, sin cuerpo, pero con cabeza de virgen que todo lo provoca, que transtextualiza los tópicos tan caros de los intercambios en torno a las tecnologías de género, el post género, el feminismo cyborg, la lesbiandad travesti, la homosexualidad héteronormada, el posporno y todo lo que queramos proponer en el debate.

La Virgen Cabeza, desde el nombre, es también un modo de articular otros modelos de heroínas. No está exento el desencanto que asoma en esta voz que cuenta y escribe, puesta en abismo de la práctica literaria misma. Pero puesta en abismo del reallity contemporáneo, de la ficción realidad. Veinticinco capítulos y un epílogo, cada uno con su versito, para una historia de personajes creados por fricción contemporánea, donde La Virgen Cabeza literaturaliza eso que los programas más cutres e insufribles de America TV quieren encontrar.

Con algo de policial negro, de ficción político-social, de documental, de literatura bizarra, de literatura queer, de novela rosa, de prosa plebeya perlongherana, de citas a textos clásicas y medievales plagiando por anticipación romances cumbieros, un mundo podrido tan bien escrito mueve esta historia, donde nuevamente, como en No Mata, el ritmo y el modo de encontrarse un tema es marca de estilo.

No hay mucho más que decir. Hay que leerla, hay que adentrarse en este mundo naciente de literaturas cabezonas.

Publicado en Leedor el 10-9-2011