Antoniadis Jugendstil

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La muestra de Carolina Antoniadis en la Galería del Infinito consolida la calidad de su propuesta y abre nuevas líneas en la que ya es una de las artistas plásticas más inquietantes de Argentina.Carolina Antoniadis. Jugendstil.
Galería del Infinito. Av Quintana 325 CABA
Septiembre 2011

Con la curaduría de Phillipe Cyroulnik, Jugendstil es un punto de inflexión en la carrera de Antoniadis. Como pocos curadores, ha logrado captar la subjetividad de tiempos y espacios que se perfilan desde su creatividad y su técnica.

Por un lado, su serie de pinturas relacionadas con las molas y el ñanduty, donde la artista lleva a cabo un juego de capas pictóricas infinitas, que aúnan lo decorativo y lo existencial con una sensibilidad única, reabriendo el archivo y proyectando el aura de las relaciones interpersonales, donde lo autobiográfico es disparador porque es también presente.

Obras de gran tamaño, como Sedimento (170×150 cm, acrílico y laca sobre tela, 2011), Ensayo (164×176 cm, acrílico y laca sobre tela, 2011) o Desplazamiento (170×150 cm, acrílico sobre tela, 2011), con sus múltiples capas de colores y texturas características de la producción de Antoniadis complejizan esta cuestión que marcamos de cruce entre lo lúdicamente decorativo y lo existencial, a partir de proponer un modo de ser mujer y de ser mujer en relación con el mundo. Su serie Rara Avis 1 y 2 profundiza este modo lanzando un perfil, bajo pero puesto, en un diálogo con el ser. Como Clarice Lispector cuyos textos la seducen y la animan, en su incatalogable novela Agua Viva, Carolina también pinta como modo de comprender su paso por el mundo. Como la pintora que protagoniza el texto de Lispector en su monólogo, nuestra artista nos colma de un modo inquietante, desde formas y colores puros, casi concretos, como su alma de ficción, allí pintada y ofrecida.

Incansable buscadora, completa su concepto una instalación site specific de porcelanas rotas, una serie de pequeñas esculturas, un mueble exhibidor de sus tesoros y una pared de fotografías perturbadoras que ponen en escena formas de habitar de sus propias obras, en un maravilloso juego de arte dentro del arte que alienan esta fusión de lo decorativo y lo existencial que vemos característica de sus acciones.

Con textos del propio Phillipe y de Claudio Ongaro Haelterman, y atravesada por las reveladoras citas de Clarice Lispector, el material gráfico de la exposición acompaña este mundo plástico que propone Carolina, quien ya es, sin dudas, una de las grandes artistas argentinas contemporáneas.

Publicado en Leedor el 9-9-2011