Pipo Mancera

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Don Coscia era italiano y vivía en Parque Patricios. Había venido en la postguerra y sabía un poco de todo. Don Coscia era italiano y vivía en Parque Patricios. Había venido en la postguerra y sabía un poco de todo.

Don Coscia estuvo dos veces en “Sábados Circulares”. Una para mostrar una granja mecánica creada y decorada por él, donde todo se movía: molinos, gauchos, patos, vacas.

La segunda fue para presentar a su hamster hembra amaestrada. Fifí se llamaba y en familia cumplía toda clase de suertes que se negó sistemáticamente a hacer frente a las cámaras, se negó a hacer.

La mecánica, pero del programa era sencilla: una nota periodística -entrevista en piso sentados con el invitado-, un número musical, una nota periodística y un número musical.

En el medio, algunos fragmentos filmados en 16mm: la cámara sorpresa con su “actor caradura-caradura actor”, producciones especiales filmadas en Europa.

Entraba todo. El Doctor Domingo Liotta o Christian Bernard, el Maradona benefactor y el homónimo Cebollita, Niní Marshall -cuando terminaba de hacer la Niña Jovita se sacaba rápidamente la nariz postiza para saludar-y Gila, la sección “La Argentina no termina en la General Paz” y los recitales (allí se comenzó a escuchar esa palabra). Desde Juan y Juan a Maria Elena Walsh. De Falú o Atahualpa a Facundo Cabral. Y las figuras importadas, de Aznavour a Serrat.
Cubrió el asesinato de Bob Kennedy, llevó al Padre Mugica y al padre Quevedo, se puso lentes de contacto con forma de pelotitas de fútbol, recorrió los desagües de Buenos Aires,
y enterró al crítico de cine para ser un Ed Sullivan petiso y arriesgado, capaz de meterse con las cámaras en el tren fantasma del Ital Park y en una villa miseria.

O inventar (o no?) a partir de su pasión por los OVNIS el falso caso Vidal que aún hoy algunos consideran real. La creativa y sin límites TV de los 60.

Hace unos años, una muestra de objetos de magia en el Museo Nacional Decorativo, le rindió homenaje a su performance en el baul, frente a una imagen de Houdini, su maestro.

Don Coscia tuvo una hija porteña que como una lógica de esa época, emigró a Houston en 1970, contratada por la NASA.

A Don Coscia le decían Pipo también.

Publicado en Leedor el 31-08-2011