Wasteland

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Buenos Aires tiene la posibilidad de ver este documental que focaliza el hacer arte en Latinoamérica como modo de actuar subjetividades a partir de la práctica estética y política de uno de los artistas emblemáticos hoy: Vik Muniz. Se proyectará en Buenos Aires en el marco del 2do Green Film Festival, los días viernes 25, sábado 26 y domingo 27 de agosto, en diferentes horarios ( ver programación).

El arte como lugar múltiple y simultáneo, un espacio para ver cómo es el lugar donde podríamos estar ubicados cuando no estamos ahì.

Esta es una historia de personajes marginales. En Brasil se llaman catadores, en Argentina cartoneros, los que juntan de la basura aquellos elementos reciclables y viven de su venta. Las condiciones en las que realizan su labor son un fenómeno de la marginalidad y la desigualdad social, política y económica. Sin embargo, su tarea en sí es una tarea calificada, ecológicamente responsable y socialmente imprescindible. Pero son vistos como pertenecientes al sector más bajo de la sociedad.

Esta es una historia de bordeliners, de extremos, de fronteras, de cartografías que conforman documentos. De pasajes increíbles, de ritos de iniciación: de vivir de la basura a protagonizar por ello una subasta por 50.000 dólares, o ver tu retrato en una exposición de un museo de Rio de Janeiro.

Este documental tiene un valor ampliamente destacable más allá de la historia del arte, más allá de la práctica de Muniz, de permitirnos acceder a su metodología de trabajo y acercarnos sus opiniones. Porque al mismo tiempo, y eso quizás es lo que problematiza su lugar estético-político, resuena por lo que pasa, por los contextos, por los disparadores de ideas que proyecta, desde una tonalidad afectiva terriblemente luminosa y solidaria.

Wasteland significa baldío. En este caso se trata de un enorme terreno, accesible desde Google Earth, y es el basurero más grande del mundo, ubicado en las afueras de Río de Janeiro, llamado Jardim Gramacho.

Las primeras imágenes aéreas son casi una obra animada del propio Muniz. Pero esta vez el artista penetra en el detalle, en el punto, para descubrir la historia de vida que anima el trazo de esa obra. Más conceptual que nunca, más plástico que siempre… Artista vincular, como solemos decir, Vik Muniz es un incatalogable que vuelve a plantearnos los límites que dibuja, continuamente, el arte contemporáneo.

Publicado en Leedor el 25-08-2011