El exilio de San Martin

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A 161 años de la muerte de San Martin vale la pena asomarte a este documental sobre los últimos años en Europa que nos revela con pericia al soldado,al político y al hombre.Pese a lo que pueda decirse, la historia de la patria no tiene muchos ejemplos cinematográficos en proporción a la vasta filmografía producida a lo largo de estos más de 120 años. Cuando el cine argentino se ocupó de la propia historia, lo hizo generalmente desde una enunciación artificiosa, poco crítica, siguiendo modelos impuestos de una historia acartonada en busca de arquetipos fallidos.

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Se repite desde los textos de historia del cine argentino estas preferencias hacia el tratamiento de los héroes patrios, y específicamente sobre San Martin, llevado al cine en películas como Nuestra tierra de paz, de 1939, o la emblemática El santo de la Espada (1970), o El general y la fiebre (1993) (la más descontracturada de todas las versiones biográficas), hasta la última Revolución, el cruce de los Andes (2011). lo que se puede decir es que son pocas realmente las películas que abordaron la vida del General San Martín, el padre de la patria, considerando quién fue y qué significa.

A este documental de Alejandro Areal Vélez del que vamos a hablar, llegamos tarde, cinco años después de estrenado, aunque nunca lo es cuando se habla de la historia, y gracias a su director, guionista y productor, tenemos la posibilidad de verlo y de comentarlo.

Areal Vélez propone un rescate laborioso de ese sector poco abordado de la vida de San Martín: su vida en Europa desde 1822 hasta su muerte en 1850. Y lo hace de modo respetuoso, con la suficiente objetividad a la vez que con una sensibilidad por el entramado de la historia, la vida familiar, la vida política del hombre preocupado por el destino de su tierra.

Y lo hace, logrando algo difícil para cualquier documental: ejercer una conciencia sobre esa memoria fáctica construida durante el aprendizaje escolar, una memoria hecha de fechas pero no de conciencia. Pensar que la historia grande de San Martin fue ejercida durante solo 10 años y que esos años lo convirtieron en un personaje famoso, temible, amenazante, valorado, respetado, retratado en toda Europa, donde vive el resto de su vida: 27 años!!. América lo expulsa a San Martin, lo olvida, lo silencia, dice la historiadora Patricia Pasquali. Pensar en ese olvido y en qué lo convierte el imaginario de la ideologia liberal de los 80, bajo la responsabilidad intelectual de su biógrafo Bartolomé Mitre resulta un poco la tesis del documental.

La pelicula es expositiva y se apoya en cinco retratos que funcionan como separadores en su propuesta narrativa: gente que lo conoció por motivos distintos, mujeres y hombres, como el caso de Mary Graham (“En un salón de baile hay pocos que lo aventajen”) o Sarmiento, el periodista Monsieur Baron (?La lengua francesa se le revelaba, es uno de los hombres más completos que puedan encontrarse?) y que se ocuparon de describirlo físicamente, en su carácter, en sus impresiones.

Dos metáforas poderosas pueden rescatarse entre toda la acertada configuracion de la película: el caballo blanco ensillado, llevado de las riendas en los desfiles por los Granaderos, evocando la ausencia, otro caballo, pero de bronce, escultura ecuestre inaugurada en la orilla de Boulogne Sur Mer en 1909 por los propios Granaderos que viajan especialmente que sobrevive a la Segunda Guerra Mundial y los expolios de los alemanes.

No hay nadie mejor que Alfredo Alcón para leer las palabras de San Martín, aquel Santo de la Espada de Torre Nilson: cuando se describe como un quákero, cuando habla de Merceditas, cuando lee de modo tierno y pausado las maximas que tantas veces estudiamos.

Imagenes de Bruselas, Southampton, Londres, París, Boulogne Sur Mer, el hallazgo del apartarmento que compra en Paris, hoy habitado por un artista argentino. Iconografía, textos, el apoyo del Instituto Sanmartiniano y los aportes precisos de historiadores como Patricia Pasquetti, Garcia Hamilton o Mayochi forman parte de este exilio de San Martin.

Publicado en Leedor el 18 de julio de 2011.