Cosmética del enemigo

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Patricio Orozco dirige al espectador hacia un viaje en el tiempo y la intimidad de sus personajes, en clave de enigma y suspenso. Sobre la obra

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Una buena conjunción entre la escritora belga Amelie Nothomb y el director argentino Patricio Orozco, que relatan desde las letras y desde la acción con humor incisivo y tragicómico.

La obra se desarrolla con exquisita combinación de picardía, exaltación y morbosa complicidad. La comicidad y acidez en la personalidad de los personajes es complementada por la buena actuación de los actores. Como sabe hacerlo, Orozco ha cuidado los detalles y pulcritud de la puesta en todo aspecto, sin perder la visión global de la misma. Manteniendo en vilo al espectador hasta el final, Cosmética del enemigo es una propuesta entretenida, angustiante, ingeniosa, intrigante, y altamente recomendable.

Durante el tiempo de espera en el aeropuerto, un hombre de negocios en pleno viaje de ?transacción comercial? tiene el desagrado de ser encontrado por un jansenista verborrágico que no teme interpelarlo. Acosado por el incesante torrente de palabras y desvaríos de su mal deseado interlocutor, Jérôme Angust (Gonzalo Jordán) sólo quiere ser dejado en paz mientras aguarda el anuncio de su vuelo. Pero por más que lo intente, Textor Texel (Florencio Laborda), el holandés errático e inescrupuloso, continúa allí, siempre allí, trayendo a flote diferentes comentarios, planteando nuevas dudas, instigando a más reacciones inesperadas.

Muy a su pesar, Jérôme tendrá que escuchar a su desagradable compañero, quien irá tejiendo una historia cuyo único hilo conductor será su complejo de culpabilidad. Con ello, logrará dejar al desprevenido ejecutivo en una postura de desventaja ontológica e inseguridad identitaria.

¿Quién es el que cuenta historias? ¿Quién finge y quién esconde? En un intrincado proceso, Textor contagiará al otro con el miedo del enemigo interior.

Cosmética del enemigo lleva al espectador hacia un viaje en el tiempo y la intimidad de sus personajes. Sin moverse jamás de su lugar en la sala de embarque en la que esperan, ellos transportan la situación a un pasado sepultado y un presente atormentado, minado el recorrido de un vértigo sagrado que nadie envidiaría. Poco a poco, se irán revelando las claves que desentrañen los enigmas de estos personajes y de la obra entera.

Con su bien planchado traje y su alineada corbata, Jérôme consulta su reloj reiteradas veces. Ni su diario ni su bolso le servirán como resguardo. Por su lado, el holandés errante, se siente igualmente cómodo con su ropa informal como con la atmósfera que crea. Ellos se encuentran en un no-espacio y un no-tiempo, un lugar de transición, inéspecífico, un limbo: es la sala de embarque del aeropuerto, que no logra ser el ?aquí? que se deja ni el ?allí? al que se va, y en donde, aunque las horas se suceden, el tiempo parece no transcurrir.

Hay como escenografía unos bancos y una mesa, que cumplen múltiples funciones, desde sillón de psicoanálisis a banquillo de acusados, en los que los personajes intercambiarán alternativamente el rol de víctima y victimario. El suelo, plástico y antiséptico, no garantiza la higiene moral de ninguno de ellos.

Orozco se vale de recursos extrateatrales para que el espectador logre tener una mirada tanto más íntima como contextual de la obra. La música y la voz en over explicitan los pensamientos de Jérôme. ¿Por qué Textor le resulta tan incómodo? ¿Por qué tanto esfuerzo en evitar su compañía? Con la proyección de un video, noticias informativas de último momento terminan de explicar qué es lo que ?realmente? ha sucedido.

El público ha sido único testigo de un hecho, en apariencia, incomprensible. Es sólo en el último instante, cuando es posible reconstruir los hechos de hace 10, de hace 20 años, y de la reciente obra vista.

Sobre el director
Patricio Orozco tiene una amplia formación en el ámbito teatral. Estudió actuación con A. Alezzo, L. Laphitz, E. Barba, J. Daulte, A. Maci, L. Monti y F. Yenny. En dirección de actores con A. Fernándes e iluminación y escenotécnica con H. Calmet. Análisis de texto en la Royal Shakespeare Company (Inglaterra). Tiene cerca de una veintena de obras escritas, adaptadas y traducidas, de las cuales ha dirigido 10.
Es organizador del Festival Beckett y del Festival Shakespeare aquí en Buenos Aires. Ha dictado Workshops aceraca de teatro en diferentes países. Se desempeña en el periodismo cultural como editor de la revista Yell Magazine y como columnista del programa radial La hora aseñalada. También tiene incursiones hecha en artes plásticas.

Publicado en Leedor el 18 de julio de 2011