Acerca de Roderer

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Encontrar lazos entre matemática y literatura no es algo tan descabellado como podría sonar para algunos. No son pocos los matemáticos que se destacaron también por su faceta literaria como, por ejemplo, Blaise Pascal o Charles L. Dogson, más conocido como Lewis Carrol.

También ocurrió a la inversa: escritores que se interesaron por el conocimiento matemático. Tal es el caso de Stendhal, Dostoyevski, Paul Valéry, sin olvidar a Borges. En esta línea se inscribe Guillermo Martínez, doctor en Ciencias Matemáticas y autor de la nouvelle Acerca de Rodeder. En toda la obra de este autor, está presente su formación. Él mismo explica que siempre concibe sus novelas como si fueran cuentos: “Creo que hay en estas formas breves algo del rigor y el laconismo que suele asociarse al pensamiento matemático”. Más allá de esta constante, Martínez escribe, además, un volumen de ensayos, Borges y la Matemática para mostrar que en el universo borgeano “los elementos de matemática están moldeados y transmutados en –algo distinto–: en literatura”.

La nouvelle se desarrolla en un pueblo de la provincia de Buenos Aires, Puente Viejo. Allí el protagonista, un adolescente, conoce a Gustavo Rodeder, de su misma edad, con el que entablará una partida de ajedrez que será el comienzo de una relación de claroscuros y de verdades reveladas o no. Es, además, una obra que se nutre del bildungsroman y del Fausto de Goethe, pasando por numerosísimas alusiones intertextuales, algunas directas y otras sugeridas en cada uno de los capítulos. Todo esto solo en ciento veinte páginas que se van desplegando frente a lector que deberá estar atento a cualquier indicio, porque cada detalle cuenta. En este sentido, el texto es como una fotografía, si nos valemos de la comparación que hace Cortazár, “el fotógrafo o el cuentista se ven precisados a escoger y limitar una imagen o un acaecimiento que sean significativos, que no solamente valgan por sí mismos, sino que sean capaces de actuar en el espectador o en el lector como una especie de apertura, de fermento que proyecta la inteligencia y la sensibilidad hacia algo que va mucho más allá de la anécdota visual o literaria contenidas en la foto o en el cuento”. Todo el texto de Martínez busca el trabajo del lector que deberá actuar como un investigador a quien se le presentan los hechos, pero no siempre en forma clara y directa.

El Bildungsroman o novela de formación es el relato que aborda la peripecia de un personaje en su camino hacia la edad adulta, subrayando todos aquellos episodios y pasajes que acompañan la progresiva construcción de su conciencia y de su identidad. En Acerca de Rodeder son dos los personajes que realizan ese camino: el protagonista y el propio Rodeder. Ambos son adolescentes pero con características completamente diferentes. Uno de los profesores del colegio Mariano Moreno al que ellos concurren, el doctor Rago, define a qué grupo pertenece cada uno. Ambos son muy inteligentes, pero el protagonista tiene la inteligencia de los talentosos, de los capaces a los que solo les pueden aquejar dos peligros: el aburrimiento y la dispersión. Rodeder, en cambio, tiene una inteligencia diferente, aquella que encuentra “hostiles las ligaduras más comunes de la razón, los argumentos más transitados”. A este lo amenazan dos peligros más terribles: la locura y el suicidio. Solo muy pocos de este grupo sobreviven y son aquellos a los que el mundo llama “genios”. Aquí está, entonces, marcado el camino de cada uno: él éxito para el protagonista, y la soledad y la muerte para Gustavo Rodeder.

Considerando a estos dos personajes adolescentes, la nouvelle de Guillermo Martínez tiene también muchos puntos de contacto con Demian de Herman Hesse. En esta novela, Sinclair, el protagonista, debe encontrar su camino hacia su verdad interior, el camino que lo aleje de la mentira tironeado siempre por dos mundos uno luminoso y otro tenebroso. Demian será un guía para Sinclair, aquel que lo llevará al conocimiento de sí mismo y al acopio de fuerzas morales, el que lo sumergirá en una iniciación necesaria para crecer. En Acerca de Rodeder, tenemos primero la coincidencia de que en el título no se hace referencia al protagonista –como ocurre en Hesse–, sino al mentor, al guía: Demian y Rodeder. En la nouvelle, incluso, el protagonista ni siquiera tiene nombre. Rodeder será el encargado de hacerle ver a su compañero de escuela hacia dónde debe ir, qué deberá estudiar, mientras él mismo –y acá comienzan las diferencias con Demian– sufre a causa de la soberbia de querer ser como Dios, dentro de una realidad propia donde predomina lo tenebroso. En su relación con otros personajes, no logra tampoco salir de su propia oscuridad, ya que hace sufrir a los seres que lo rodean, aunque lo quieran de diferentes maneras y se esfuercen por complacerlo: su madre, Daniela y Cristina, la hermana del protagonista. Esta última deja de lado todo para acompañar a Gustavo, pero él no podrá nunca corresponderle su amor porque no hay lugar en su corazón para cosas tan terrenales. Rodeder hace que estas mujeres penetren en su propia agonía y la vivan a la par de él.

¿Qué ocupa entonces la vida, los anhelos, los deseos de Rodeder? Es la búsqueda de un conocimiento absoluto lo que lo atormenta; es el nuevo entendimiento humano; según él, lo que intentaron Spinoza y De Quincey, la gran visión que persiguió Nietzche, es decir, el querer ser como Dios, aunque –como agravante– no haya demasiado tiempo para esta búsqueda. Y aquí es donde el destino de Gustavo se enlaza al personaje de Fausto a través del pacto con el diablo. Fausto, desesperado por la insuficiencia del conocimiento religioso, humano y científico, se vuelve hacia la magia para alcanzar el conocimiento infinito. En uno de sus paseos se encuentra con Mefistófeles que le ofrece servirlo en la tierra a cambio de que él lo sirva después de muerto. En la novela de Martínez abundan las referencias al pacto como, por ejemplo, la referencia al frío que hace siempre en la habitación de Rodeder –característico de la cercanía del diablo– o la presencia de los perros en el último capítulo que, en la tradición faústica, son los encargados de rodear y vigilar a la persona que ha contraído el pacto. Pero esto no es todo, como en un juego de cajas chinas que se abren y muestran nuevas alusiones, la nouvelle también nos remite a Doktor Faustus de Thomas Mann a través de la mención de La visitación de Heinrich Holdein. Tanto este autor como la novela son ficticios, pero el argumento y la discusión posterior remiten a la novela del autor alemán.

No obstante la presencia del pacto, Gustavo Rodeder no acepta lo que le ofrece el diablo y entonces el castigo será la falta de tiempo para cumplir su objetivo. La frase “No los tendrás” tiene el significado de una muerte temprana para el personaje en contraposición a la tradición literaria en la que el pacto con el diablo otorga una cantidad de años de juventud, de plenitud y creación –como los veinticuatro años que ofrece al Doktor Faustus–. Gustavo tiene lupus, está enfermo físicamente, pero también espiritualmente. Necesita escribir lo que descubrió, pero la muerte le llegará inexorable antes de transmitir eso que había conseguido. Sus últimas palabras “Ábranme soy el primero” resultan, de esta manera, ambiguas porque nunca sabremos si realmente el personaje llegó al conocimiento absoluto al que aspiraba o si esas son el último delirio de un hombre de cara a la muerte.

Más allá de todas las alusiones mencionadas, hay otras que pueblan cada uno de los capítulos: Louis Lambert, que refiere al personaje de la novela homónima de Balzac; La figura en el tapiz, novela de Henry James; Nietzsche y sus tres etapas del camino de la sabiduría simbolizadas por el camello, el león y el niño; abundantes alusiones a la matemática como la del teorema de Seldom que es un teorema ficticio, pero que, de acuerdo con la explicación posterior, puede verse como una extensión al campo de la filosofía de los resultados de Kurt Gödel y su famoso teorema de incompletitud de 1930; el Apocalipsis bíblico; la novela Los hermanos Karamazov, del escritor ruso Fiodor Dostoyevski a través de la mención del ropaje del diablo, entre tantas otras que muestran las lecturas de Martínez y su enorme capacidad de amalgamar conocimientos en una intrincada red de indicios que se relacionan unos con otros.

Acerca de Rodeder, para finalizar, es entonces la plasmación del deseo del Gustavo. Así como él quería llegar al conocimiento absoluto, Martínez nos muestra, asimismo, un texto que quiere abarcar la totalidad, un jardín de senderos que se bifurcan para que el lector recorra todos y cada uno de los caminos.