Festival de Rafaela II

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Finalizó la 7ma Edición de un festival de teatro que crece y se afirma, afianzando el compromiso con la cultura y la educación.Festival de Teatro de Rafaela: el cierre

Anoche tuvo lugar en el Cine Teatro Belgrano el cierre de la 7ma edición del Festival de Teatro de Rafaela. Las palabras de Gabriela Culzoni y un video rememorando lo más significativo de las seis jornadas tendían hacia el mismo punto: afianzar el compromiso con la cultura y la educación. El teatro es un medio, una opción elegida (no la única que eligen los Rafaelinos), una oportunidad.

Por algo la ciudad ha sido elegida Capital provincial del teatro, a través de un proyecto de ley impulsado por la secretaría de Cultura de Cultura de La Nación que fuera aprobado por el Poder Legislativo local. Por la calidad y variedad de sus salas, por su público expectante, por su organización, por su desarrollo, por acercar el teatro al barrio (y el barrio al teatro) y un largo etcétera.

Un último hecho lo confirma: La última función (gratuita), que estuvo a cargo de Mónica Cabrera y su espectáculo ¡Dolly Guzmán no está loca!, desbordaba de gente; le cabe (le queda justísima) la expresión ?no cabía ni un alfiler?. La popularidad que Cabrera ha logrado en la ciudad pero también el deseo de siempre querer más (nuevos y grandes desafíos les esperan a los organizadores para la próxima edición) daban el marco ideal a un final de fiesta, con saldo evidentemente positivo.

Durante este último día también pudimos asistir a las funciones de Llanto de perro y Random. La primera es una producción que llega al festival desde la provincia de Mendoza. La agrupación Teatro Nuevo Cuyo Asociación Civil recrea el texto de Andrés Binetti. Es una propuesta fuerte: desde lo visual, lo perceptivo y desde la palabra. Una encuestadora del INDEC y tres hermanos de distintos padres, perdidos en medio de la nada dejan en evidencia la soledad y la violencia de cuerpos aislados (y diferentes). La diferencia (la otredad) es el rasgo esencial de la obra y toda encuesta resulta inverosímil.

Random es un proyecto coreográfico dirigido por Carlos Casella. Tres hombres y tres mujeres en constante movimiento dan cuenta del azar y de la alteración del orden. Movimientos constantes de gran belleza pero que quizá no llegan a conmover demasiado ni nos sacan de lo ya visto.

El día sábado comenzamos las actividades con el Audiotour Ficcional, de BiNeural MonoKultur (Córdoba). Se trata de una intervención urbana, una experiencia sonora individual donde se toma la ciudad (en este caso Rafaela) como escenario para un recorrido que mezcla historia y ficción. El espectador transita las calles con un MP3, auriculares, su atención y expectativa. Una vivencia singular que, para algunos, significa redescubrir lugares olvidados en el tránsito cotidiano y para otros ( para nosotros) el acercamiento a un lugar desconocido a través de un citytour casi poético. Una nueva mirada sobre lo cotidiano, una recuperación histórico-cultural y una compenetración (que es también participación) con lo narrado son sus grandes virtudes. Experiencia imperdible para el que pueda realizarla en Córdoba o en algún otro donde Los filántropos puedan montar su fascinante espectáculo.

Esa misma jornada vimos Dos payasos y un Biombo (bello espectáculo de Clowns que se presento en dos de los centro vecinales), Rosa Brillando, (una de sus imágenes ilustra esta nota) Las reglas de Urbanidad en la Sociedad Moderna (una de las coproducciones de FTR11), Eclipse (danza contemporánea de Carlos Casella y Gustavo Lesgart) y Comedia Cordobesa.

Destacamos dos espectáculos de esa jornada. Rosa brillando fue quizá una de las joyitas del festival. Inspirado en el universo poético de Marosa di Giorgio, el espectáculo resulta una experiencia sensorial alucinante. Realizado en un espacio ideal (la Quinta Las Malvinas, donde antiguamente funcionara la cremería River Plate), se nos ofrece una celebración de la palabra poética combinada con música, teatro y registro audiovisual.

Comedia Cordobesa, dirigida por Gonzalo Marull, es una propuesta interesante que se constituye como reflexión acerca del teatro y la política. La primera parte de la obra es magistral, corrosiva e inteligente; se desgrana el mundo del teatro sin concesiones y eso resulta muy divertido. En la segunda mitad la obra se desdibuja aunque se entiende que lo que se quiere mostrar es la banalidad con que se toma la política, en Córdoba y en cualquier lado. Aliento para una obra que tiene que creer y para un director con buenas ideas.

El festival ha llegado a su fin y, más allá de los números (que seguramente ha ido en alza), cabe destacar el hermoso clima (no el percibido por los sentidos, el otro, ese imperceptible que nos ronda más allá de acá) vivido en las calles y la certeza de que la cultura vale la pena aunque algunos funcionarios (de cualquier lado y de todos lados) crean (y demuestren) lo contrario.

Publicado en Leedor el 18-07-2011