HamletxHamlet

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Así como Shakespeare hizo de la representación el vehículo para conocer la verdad, para Marcelo Savignone la representación se vuelve una superposición de simulacros que llevan al hombre hasta el limite de la locura.Llevar un clásico a la escena actual es un reto que no cualquiera puede afrontar, sin embargo la concepción, dirección e interpretación de Marcelo Savignone de la emblemática obra de Shakespeare actualiza la pregunta universal sobre el ser a partir de la puesta en cuestión del estatuto de la representación.

El Hamlet de Savignone también habita un mundo fuera de quicio, caótico y fragmentado que sólo penetra en un mono ambiente a través de proyecciones con la estética del video-clip, una sirena y golpes abruptos que llaman a la puerta sin saber de donde provienen.

Y de ninguna manera sabemos algo sobre la prehistoria del personaje protagonista, que día tras día se sumerge en los ensayos de la pieza teatral Hamlet hasta el punto de mimetizarse y no poder distinguir entre representación y realidad.

Marcelo Savignone utiliza fragmentos sin un orden causal para indagar sobre los diferentes vínculos que entablan los personajes de la obra. De esta manera, se hacen presente en la escena Horario, a través del teléfono; Ofelia, por medio del recurso de la máscara; la madre dibujada en una bolsa de box y el padre, aquella sombra hecha un minúsculo trapo de piso.

Y a través de estos elementos de la vida cotidiana que se transforman en personajes de una obra dramática, todo el universo de éste hombre moderno se vuelve pieza teatral. Y su vida comienza a ser vivida a través de los ojos y la voz de Hamlet.

El ritmo de la obra resulta acelerado gracias a la ductilidad del interprete que mezcla técnicas actorales y le facilitan la posibilidad de salir y entrar en los diferentes caracteres. Desde el canto al estilo café concert hasta el trabajo de máscaras, se conjugan recursos que permiten tanto al actor como al espectador distanciarse e identificarse logrando estados anímicos contrapuestos.

Y esta contraposición genera el ritmo vertiginoso donde se superponen, escenas, personajes e hilos de acción que de alguna manera imprecisa debemos hilvanar.

Así como la obsesión por vengar la muerte del padre es aquello que motoriza la acción, el personaje protagónico se le encarna el mismo objetivo y a la vez el deseo de registralo todo a través de la imagen y el sonido; con el fin de retener el aqui y ahora de la representación.
HxH utiliza el clásico de shakespeare con objetivos que van más allá de la pregunta sobre el ser. Por el contrario todo se centra en una reflexión metateatral que rompe los límites entre representación y realidad y al mismo tiempo entre géneros artísticos por medio de un trabajo multidisciplinario que conjuga el teatro, el video y la música en dosis precisas.

Así como Shakespeare hizo de la representación el vehículo para conocer la verdad, para el Hamlet de Marcelo Savignone la representación se vuelve una superposición de simulacros que llevan al hombre actual hasta el limite de la locura.

Publicado en Leedor el 13-7-2011