Vanguardias en La Habana

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El Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana presenta VANGUARDIAS SOVIÉTICAS, De la formulación abstracta a la utopía humanística, de la colección del IVAM. VANGUARDIAS SOVIÉTICAS, DE LA FORMULACIÓN ABSTRACTA A LA UTOPÍA HUMANÍSTICA

VANGUARDIAS SOVIÉTICAS EN LA COLECCIÓN DEL IVAM
De la formulación abstracta a la utopía humanística.

Una muestra exhaustiva de la afichística desarrollada por artistas e intelectuales que vivieron el paso Rusia/URSS, contemplando un período de tiempo que va de las luchas previas a la revolución del 17 hasta los años treinta, es decir, incluyendo los dos planes quinquenales aplicados en los complejos años iniciales de la revolución.

Este período se evalúa estéticamente por dos características que esta muestra rescata: la búsqueda comunicativa que implicó una reformulación de lenguajes repensando al receptor, y el alto carácter experimental de toda la producción, signada por planteos formales que todavía hoy siguen vigentes.

Se presentan obras de Alexander Rodchenko, El Lissitsky, Gústav Klucis, Liubov Popota, Nathan Altman, Valentina Kulágina, Várvara Stepánova, Vladimir Roskin, Boris Ignátovich y Salomón Telingater, abarcando técnicas diversas como ser collage, fotografía, fotomontajes, carteles y diseño en general.

La importancia de este tipo de exposiciones que condensa una cantidad muy importante de obras y proponen una lectura desde el futuro, es justamente la proyección que lanzan.

Uno de los supuestos más profusamente sostenidos por las políticas culturales y los debates téoricos es el de la indisoluble conjunción entre la esfera estética y la política, y esta muestra pone de manifiesto uno de los puntos más altos en lo que podemos pensar un arte imbricado en lo social.

Justamente, sus curadores explican en el catálogo que: “Vanguardias soviéticas? propone un recorrido que se inicia con un ejemplo de lo producido en los albores de la gesta, en 1919, y finaliza con un cartel de los tiempos de la guerra, específicamente de 1941. Sin embargo, nuestra atención, y el mayor volumen de los trabajos se concentra en los años veinte y e inicios de los treinta, cuando las disímiles formas de la abstracción son abandonadas y en su lugar se afianzan y promueven la fotografía, el fotomontaje y las modalidades de lo que hoy conocemos como diseño gráfico y editorial. Las más eficaces e innovadoras de estas creaciones se han insertado en la historia universal como paradigma de las formas más radicales de expansión del alcance social del arte”.

Aquí, hay una clarísima referencia que nos permite pensar en el papel de la fotografía y el diseño editorial en la cultura de masas y los medios masivos, especialmente sensible, quisquillosa y provocadora en su relación con las artes “elevadas”, fine arts, que son reformuladas por estas vanguardias. El planteo histórico de esta muestra nos ayuda a pensar esa recolocación de términos y este cruce de géneros y patrones presentes en la mayoría de las obras de bienales, exposiciones e incluso ferias, como instancias relectoras permanente de los relatos históricos.

Este tipo de propuestas curatoriales y estéticas contribuyen al debate y lanzan una estimulante reformulación de los parámetros curatoriales, al implicar cortes estéticos, históricos e incluso historiográficos… en esa capacidad heterofágica que bien señala el intelectual cubano Félix Suazo de curadores/comisarios, capacidad propia del arte en tanto institución central y dadora de respuestas (sociales, políticas, religiosas, existenciales, ecológicas, antropológicas…) por excelencia en la contemporaneidad.

Publicado en Leedor el 8-7-2011