Adriana Calcanhotto

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Presentó: Trobar Nova en Buenos Aires. Brasil es una usina de talentos musicales.
Adriana Calcanhotto, bien clasificada como artista performer, ofreció el jueves un concierto para el alma.

Presentó esta vez su reciente lanzamiento: O microbio do samba, que como el título deja ver, es una apuesta al samba, sumada a las variadas y certeras indagaciones permanentes de la artista.

En el escenario la acompañaron Davi Moraes con Guitarra y Cavaquinho, Alberto Continentino en el bajo acústico y Doménico Lancellotti en la batería -caras conocidas para los seguidores del circuito de Moreno Veloso y los Tribalistas.

El grupo tiene la virtud de combinar precisión con espontaneidad. Dos horas de concierto sin fisuras, dejando fluir un inagotable talento.

Tanto la cantante como los músicos se mueven lo justo. Están concentrados en su labor artística, que está muy lejos de parecer un “espectáculo” y por el contrario, transmite un estado elevado: la sensación de que algo bueno está sucediendo ahí.

Una mesa de objetos cotidianos sirve a Calcanhotto como fuente de efectos especiales. Cajita de fósforos, secador de pelo, molde de torta con cucharitas, todo se convierte en un instrumento musical, sumando gracia a la interpretación.

El detalle poético de una lluvia de papel picado brillante que arrojaba con la mano a puñaditos un integrante de su banda, fué bañando a Adriana Calcanhotto de un color festivo de samba. Gestos simples que hacen bello lo bueno.

Publicado en Leedor el 2-7-2011