Que descansen en la revuelta

1
12

Un documento invalorable, que habla de un gesto de autoviolencia físicaAutoborramiento de la identidad

Sylvain George es además de un cineasta, un activista político y de hecho su filmografía da cuenta explícitamente de una necesidad de dar a conocer hechos, que traicionan los derechos humanos más elementales.

Hay una frase, que puede oficiar de síntesis de este documental: ?Si me pudiera cortar la mano y cambiarla por otra, lo haría?. Y es que los inmigrantes clandestinos, que permanecen en Calais (norte de Francia), para cruzar a Inglaterra por el canal de Mancha, se mutilan los dedos, con hojas de afeitar y luego con tornillos al rojo vivo, para borrar sus huella digitales. Así pasan a la categoría de anónimos, y de este modo la policía no puede identificarlos.

El film comienza con un pormenorizado racconto de su cotidianeidad, qué y cómo comen, cómo se higienizan, dónde y cómo duermen, cómo van construyendo un mundo dentro una especie de bosque en la frontera. Sus luchas para sobrevivir, la ayuda que reciben de ?mami?, (parte de un grupo de activistas). Sus intentos fallidos de cruzar la frontera y de hecho sus relatos, que son muchos.

Una cámara que avanza en la medida en que estos protagonistas de la realidad se lo permiten, que en ningún momento transgrede el límite de la privacidad, que por momentos es muy valiente, y que finalmente muestra una redada y la protesta de los activistas.

Un documento invalorable, que habla de un gesto de autoviolencia física, que repercute tanto en el ámbito de lo mental, como de lo espiritual, y que no obstante es el precio, que una y otra vez eligen para sobrevivir.

Publicado en Leedor el 18-06-2011