Jacques Doillon

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Quien escribe se ha propuesto internarse en el mundo de Jacques Doillon, un director que invita a ser conocido desde su vivisección de las relaciones humanas.
De las películas para compartir: una es Raja del año 2003 filmada en Marrakesh y con un solo actor francés Pascal Gregory, (ya visto en Le Marriage a Trois) y el resto actores marroquíes. Gregory compone a Fred, un poderoso terrateniente que se enamora de Raja, huérfana y prostituida mujer de 19 años. El juego de poderes, la disparidad de clases, el intento de sumisión a través de la seducción, los prejuicios sociales, son los ejes a través de los cuales Doillon va construyendo este subyugante film.

La otra es La Vie de Famille del año 1984 en la que Doillon se propone acompañar a Emanuel, un padre separado que ve a su única hija los fines de semana, en el trayecto que intenta ensamblar este vínculo paterno-filial en el que los reproches, las ausencias, los estereotipos comienzan a ser reemplazados por nuevas y genuinas formas de comunicación. Varias mujeres rodean a Emanuel, entre ellas su nueva mujer y la hija de ésta, papel interpretado por una jovensísima Juliette Binoche. la cámara juega aquí un rol preponderante ya que instala una suerte de confesionario entre padre e hija. Una exitosa apuesta a la reflexión.

La Femme Qui Pleure (1979) en la que se puede apreciar al propio director componiendo al principal personaje masculino. Se instala en esta obra como tesis la descomposición familiar (tema luego recurrente en Doillon, visto por ejemplo en La Vie de Famille, 1985). Jacques vuelve a su casa y le anuncia a su mujer (la que da título al film) que ama a otra mujer. Este punto de partida provoca en el director una aguda reflexión sobre el proceso de desintegración vincular, con sus idas y venidas, sus ambigüedades, la pelea por ver quien abandona la casa, la culpa envolvente en todo este proceso. Brillante está la protagonista Dominique Laffin, fallecida unos años después. Tal vez, trazando un paralelo con la Vie de Famille, Doillon expone al hombre como más limitado en cuanto a la posibilidad de resolución de conflictos, dejándolo más librado a su suerte con sus ambigüedades, en tanto que las mujeres, siempre de presencia fuerte en sus films, son las que terminan definiendo el conflicto. Otra curiosidad es que trabaja aquí Lola Doillon, su hija, de tan sólo 4 años, hoy devenida directora.

La otra película es La Vengeance D´Une Femme (1990) en un festival de actuaciones de dos de las mejores actrices del cine francés: Isabelle Huppert y Beatrice Dalle. Basado libremente en la novela El Eterno Marido de Dostoyevski, tras la muerte de André se reúnen la esposa (Huppert) y la amante de éste (Dalle) y juntas transitan el dolor primero y los reproches mutuos después en relación a quien fuera el hombre más importante de sus vidas. A partir de allí predominan entre ambas sensaciones ambivalentes de amor-odio, atracción-rechazo, no exenta de toques perversos. Una encontrará un terreno más que propicio para vengarse de la otra. El desarrollo de las situaciones dramáticas es lo trascendente de este film.

Publicado en Leedor el 18-06-2011