Giampaolo Samà

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Hablamos con él sobre el unipersonal que está presentando en Buenos Aires, Lamérica, pero también sobre el teatro, sobre el arte y sobre los procesos sociales que se vienen. Un personaje encantador que busca su lugar en la escena teatral argentina.

Giampaolo Samà nos está esperando cuando llegamos al bar. Tiene la prisa que dan los buenos deseos, las ganas de trabajar, de hacer realidad los sueños locos. Su mirada es diferente, está signada por la ausencia de los olores de su tierra natal. Hablamos con él sobre el unipersonal que está presentando en Buenos Aires, Lamérica, pero también sobre el teatro, sobre el arte y sobre los procesos sociales que se vienen. Un personaje encantador que busca su lugar en la escena teatral argentina.

1- Los procesos migratorios no tienen fin, son casi circulares. La historia se repite, se da vuelta, vuelve? ¿Qué lleva a un actor italiano a emprender la travesía de vivir en Argentina?

Después de los estudios en la Academia de Teatro de Calabria me fui a Roma para trabajar. Pasados 10 años conocí una actriz argentina, me enamoré y decidí mudarme, tomar otro desafío en mi vida y venirme para acá. Además había estado otras veces como turista y me había encantado el teatro y dije: ¿Por qué no arrancar de nuevo en otro lugar?

2- ¿Cómo es vivir como actor en Buenos Aires?

Acá hay una energía particular. No es que en Roma no lo haya pero el mayor desarrollo que puede tener Europa, aburre y duerme un poco a la gente. Acá la gente tiene que estar siempre despierta, necesita generar cosas todos los días. En ese sentido, es parecido a Nápoles que es la ciudad ?más artística? de Italia donde siempre surge algo nuevo e interesante. Parece que, por el hecho de sufrir tanto, se tuviera la necesidad de salir delante y de la mejor forma. Es una idea nueva a cada instante. Y a mi me atrapó también esto porque, después de unos años intentando encontrar mi lugar acá, volver al escenario fue una exigencia. Y me escribí algo que, a una semana del estreno, me di cuenta de cuán personal era, de cómo me involucraba como persona y como inmigrante.

3- ¿Cómo nace Lamérica? ¿Cómo se generó el proyecto? ¿Cuál o cuáles fueron los disparadores?

Lamérica es una idea que tenía hace años en la cabeza. La historia siempre me atrapó y tenía ganas de escribir un espectáculo teatral que arrancara desde las cartas de los inmigrantes, que es el testimonio vivo, la historia verdadera. Cuando llegué a Argentina y decidí mandarme al escenario volvió la idea de la inmigración. Además fui un día al hotel de inmigrantes con un conocido y charlando con el director se revivió la idea. Empecé a escribir y después de un año de escritura, de recoger historias, cuentos, libros, videos, películas, fotos, todo lo que podía, me di cuenta de que el tema inmigración estaba (y está) más vigente que nunca. El llamado Tercer Mundo está empujando las puertas de Occidente de un modo increíble. Hay procesos revolucionarios muy fuertes por todos lados,? la gente se mueve y no podés pararla. Después de este año y medio de escritura, me di cuenta que debía escribir todo de nuevo porque era un cuento de treinta y tres páginas que tenía muy poca acción dramática. Volví a escribir pero ahora ensayando un poco con el material que tenía y de a poco todo encajó. Otro detalle era quién cuenta este cuento y ahí surgió la idea del cocinero de barco, alguien que puede haber conocido a esta gente, un cocinero que decide no bajar nunca del barco.

4- ¿Reconocés alguna influencia literaria, cinematográfica o de algún otro tipo en la construcción de este personaje?

Sí. La idea del cocinero viene de Novecento de Alessandro Baricco. Es muy fascinante la idea de alguien que nunca baja de ese lugar-no lugar y se cruza con un mundo y lo reconoce a través de esta gente. Por supuesto que esto también es una metáfora del trabajo del actor; cuando digo ?aprendí a mirar el mundo desde este barco? es también aprendí a mirarlo desde el teatro, que fue lo que más me ayudó a conocerme a mí mismo para poder mirar a los otros y relacionarme con los otros. Entonces surgió la idea del cocinero que mientras prepara algo bien italiano como el ragú, va contando estas historias. Además el hecho de cocinar y los elementos de una comida es algo muy representativo de la sociedad, y todo cae en la olla. Otra metáfora, muy visual, es la de los pedacitos que se caen a la olla, eso no podía ser de otra forma. La idea surgió mientras ensayábamos, representa a la gente que se hundió y también la mezcla. Algo muy significativo en este país, una tierra de inmigrantes: el argentino es la mezcla, no es una identidad única. Es muy fuerte y se ve en cada rincón de esta ciudad, se ve en las caras.

5- El tema de la inmigración ha sido muy transitado por el teatro, por lo menos en Argentina. Desde la década del 20´ en adelante, el sainete y el grotesco la tuvieron como temática casi exclusiva. La particularidad de esta propuesta es el modo en el que se trata el tema y la puesta en escena. Lamérica es una obra polifónica que deja caer su peso en un solo cuerpo (que recrea cientos de voces) ¿Por qué elegiste contar estas historias en un unipersonal?

La idea del unipersonal surge de una necesidad: Como nadie me llamaba, en cuatro años de permanencia en el país, decidí escribir un espectáculo y hacerlo. Fue una exigencia de vida. El unipersonal era la mejor forma de ensayar y encontrarme con gente sin problemas. Sólo tenía que citarme a mí mismo. Me ayudó muchísimo desde el inicio Elisenda Ibars, la asistente de Lorena Barutta y Lorena, por supuesto, que es quien dirige la obra. La idea me viene de Darío Fo que podía hacer todo con nada; como los juglares, hay un cuento y la fascinación de un hombre de carne y hueso que llena un escenario. Nada más. No hace falta mucho en teatro, es mágico; yo no tengo nada pero puedo mostrarte, por lo menos, todos los personajes que requiere la obra. Es sencillo. Y es a la vez muy complejo. Fue un desafío doble: armar un unipersonal y además llenarlo de personajes para que fuera entretenido y se pudieran contar muchas historias (no todas. Hay muchas que quedaron afuera). Buscaba hacer ese tipo de teatro que te haga reír, llorar y te mueva desde las entrañas. La idea era tratar de equilibrar esas dos emociones. No sé si lo logré pero lo vamos midiendo con las funciones: se quitaron cosas, se agregaron otras. Ahí aparece la vivencia del actor, más allá del trabajo de escritura. El actor aporta cosas que un autor sentado a una mesa no puede pensar. En escena se vive y sólo viviendo podés ver qué te sirve para que este cuento pueda llegar a la gente.

6- ¿Trae algún beneficio para un actor interpretar una historia de su autoría?

Me escribí algo que sabía que podía hacer. Sé lo que me gusta y qué puedo hacer. Fue sencillo, tenía que lidiar conmigo mismo nomás. Pero fue difícil porque nunca había escrito nada, era la primera vez pero, como ya dije, tenía que resolver mi situación laboral. Hasta que no llegás al escenario no sabés si todo lo que escribiste es una mentira y no llega. Cuando empecé a darme cuenta de que la obra llegaba, la satisfacción fue plena porque reconocí que lo que estoy haciendo sirve para algo. A pesar de todas las dificultades que pueda tener cualquier inmigrante, o cualquier ciudadano argentino también, veo que de a poquito y con paciencia logro hacer lo que me gusta. Lo que hago es un placer. En la última función la gente no me dejó ir a cambiarme, apenas terminó todos bajaron a abrazarme. Eso es increíble. Jamás me pasó en Europa. Acá la gente es más sensible y sé que esta historia los toca mucho más, son historias de abuelos, tíos, padres. Y es mi historia. Yo soy inmigrante, me siento inmigrante. Estoy en una ciudad que me recibió muy bien pero no es mía; faltan olores, sabores, contactos, puntos de referencia.

7- La obra está atravesada por la inmigración como tema principal pero ¿Cuáles son para vos las líneas temáticas que subyacen a esa problemática general?

Las estafas. Los engaños hacia los últimos son constantes. El centro de la obra, creo, es el vendedor de humo, el vendedor de lamérica. Fueron muchos los que hicieron esto. Lo hizo también el Estado cuando lleno el sur de Italia de carteles diciendo que en América había trabajo para todos. Después de la guerra, Italia vendió miles de ciudadanos Italianos a Bélgica para obtener carbón barato. Y un estado no puede permitirse un sacrificio semejante. Hay para todos. La cosa va a cambiar cuando entendamos que esta tierra es de todos. A la mierda con las fronteras. Las fronteras es un concepto que no puede existir más. La gente se lo va a decir a los poderosos porque cuando llega el hambre no se piensa más, se actúa. Creo que estamos en una época revolucionaria. Y los artistas tienen que ser críticos siempre con el poder, tienen que estar despiertos, buscar trabas para no colaborar con el pensamiento único.
Otro tema importante en la obra es la necesidad del hombre de poder vivir su vida, tener un trabajo. Tener acceso a lo básico, todo lo demás sobra. Esto lo aprendí siendo inmigrante, llegando a un país donde no sobran las cosas y donde se ve la pobreza, la verdadera. Hay que hacer algo. El teatro no puede ser ajeno a esto. Se tiene que involucrar. Todas las artes se tienen que involucrar. No existe para mí un arte que no mire la realidad.

8- En la obra hay combinación de tierra y mar. Como en el vaivén de las olas, Lamérica parece oscilar entre aspectos diferentes que se mezclan o se e entrecruzan. Me parece clara la oscilación entre comedia y tragedia. Los momentos cómicos permiten que el espectador se relaje de la tensión dramática de algunas historias ¿Es así?

Así es el teatro, comedia y tragedia juntas. Lo del mar creo que tiene que ver con dos motivos básicos. El mar aparece como un no lugar y los inmigrantes viven en un no lugar, lejos de su tierra. El elemento mar es quizá la metáfora más acertada de la condición del inmigrante. Además extraño demasiado mi mar, una de las cosas que más me faltan es el olor del mar, acá es distinto. Es una cosa muy rara. Los inmigrantes sentimos que nos faltan ciertos olores.
Una de las situaciones cómicas que aparece en la obra tiene que ver con los trámites que realiza un actor para obtener su radicación. Eso es autobiográfico, me pasó a mí. Tengo el DNI arreglado a birome porque me querían escribir el apellido sin el acento. A raíz de lo que me pasó, me enteré de muchas historias de gente a la que le habían cambiado el nombre. Eso les pasó a muchos ¿Cómo se puede cambiar la identidad de una persona así?

9- Podemos hablar también de la oscilación entre lo particular y lo universal. La obra nos cuenta historias de otros tiempos pero que remiten indefectiblemente a las migraciones actuales, aun sin mencionarla. Eso la hace una propuesta de gran actualidad. ¿Eso fue pensado así?

Honestamente, no. Muchas veces los críticos encuentran cosas que son latentes pero no son pensadas o son pensadas a nivel inconsciente. Entonces, el trabajo que hacen ustedes nos ayuda porque nos revelan cosas que estaba y no nos habíamos dado cuenta. Estaba sí la idea de poder contar la historia de los mínimos, los últimos, los que hacen la historia propiamente y contar la historia de todos. Y eso de alguna forma surgió pero no fue pensado.

10- El texto tiene una gran belleza poética pero también crítica social, sobre todo en lo que se refiere a nuestra concepción de otro, del diferente. ¿Cómo lo ves vos?

Es así, es el miedo, nos crían en el miedo hacia el otro. Y esa es la única forma que el poder y los poderosos tienen para dominarnos: que todos los demás tengan miedo.
El miedo se instala en la gente. Se ve en la calle, nos pasa a todos. El miedo al otro da esa posibilidad de mantener bajo control naciones enteras. Si en Europa están bien es porque acá estamos mal. Esta es una tierra que recibió a millones de personas y ahora los argentinos son rechazados en Europa. Así se mantienen los poderosos en su lugar: con el miedo hacia el otro, el diferente. Y, como dije antes, el teatro no puede estar ajeno de la actualidad. Hace falta informarse, mirar, observar. A mí como actor me enseñaron a mirar; es una constante, como actor necesito observar a la gente para arrancar la construcción de un personaje. Cuando llegué a Argentina no hablaba casi, y aprendí muchas más cosas callado, en medio de la gente, mirando. Sabía con la mirada todo lo que estaba pasando. Así que hay que mirar. El teatro tiene que recuperar su rol social, sí o sí, porque sino es teatro comercial, un doble de la tele un poco estúpido, un poco vacío. A mí eso no me interesa ni me aporta nada.

11- Hablabas de la mirada?La fotografía aparece como otra de las actividades que desarrollás ¿Cuánto de eso influye en tu modo de contar una historia, de ver el mundo? (yo pensaba que podíamos ver cada historia como una instantánea)?

Puede ser. Me encanta la fotografía de teatro. Con el objetivo podés agarrar miradas que el público no tiene, que ni el director pensó. Me encanta, por ejemplo, sacar fotos desde puntos de vistas distintos para buscar cosas nuevas; acercarme muchísimo con el zoom para entrar en los detalles y mostrar cosas que desde la butaca no se ven. La mirada es fundamental y la descubrí acá cuando casi no podía hablar.

12- Quedan pocas funciones en Timbre 4 ¿Cómo sigue el viaje?

Estamos buscando sala, buscando otro puerto. La obra se estreno por seis funciones, el año pasado, en Huella Teatro; necesitábamos tirarla al escenario para ver qué pasaba. En la última función vinieron los chicos de Timbre 4 que son amigos, mi mujer (Miriam Odorico) trabaja con ellos en La omisión de la familia Coleman y en el espectáculo nuevo. Les gustó, me recibieron en este hermoso teatro y pude hacer estos cuatro meses de funciones. Estoy muy agradecido. El teatro tenía ya una programación hecha y entonces debemos buscar un nuevo espacio. Va a llegar.

13- Cada espectador le dará a la obra (a esta y a cualquiera) el valor y el significado que su alma le dicte. ¿Qué significa Lamérica para vos?

La oportunidad de encontrar el lugar que estoy buscando hace rato, haciendo mi trabajo de actor, más que de fotógrafo que me gusta pero es un trabajo secundario. La oportunidad de buscar mi América, de poder seguir haciendo el laburo que me gusta.

14- ¿Qué te gustaría que se llevase cada espectador de su viaje por el barco de Lamérica?

Una emoción, si logro emocionarlos yo estoy contento. Y la emoción me vuelve, por eso la actuación es increíble, porque toda la energía que le podés tirar encima a la gente te vuelve. Eso es casi orgásmico, es increíble; me llena, me cansa y me da felicidad.
Una emoción, un pequeño recuerdo y, si la obra tiene un mensaje particular, que lo pueda hacer pensar, reflexionar, parar un minuto este ritmo loco que tenemos y pensar, pensar?

Publicado en Leedor el 11-6-2011