Analía Rosenberg

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El cruce con la pintura ocupa un lugar destacado en el panorama de esta compositora, que acompaña una instalación de Valeria Calvo en Jacques Martínez.Analía Rosenberg, pianista y compositora, trabaja desde el cruce entre la música y la pintura, revalorizando la sinestesia como punto culminante de la sensación estética, como modo de experimentar el múltiple valor sensitivo.

Próximos a la inauguración de la muestra individual de la artista plástica Valeria Calvo en la galería Jacques Martínez, nos acercamos a la obra de Rosenberg ya que ha aportado su música para Instalacion III de Sal de Ahi que tiene lugar en la sala pequeña de la galería.

Así, capturamos este texto explicativo de la compositora, enriquecedor en tanto aporte a ese cruce entre artistas plásticos y músicos, práctica contemporánea de amplia presencia en bienales e instalaciones diversas.
A continuación el texto de Rosenberg y luego unas preguntas para continuar la charla:

?Uno de los grandes dramas de mi vida consiste en decirle a la gente que veo colores cuando escucho música, y ellos no ven nada, nada en absoluto. ? Olivier Messiaien

Composicion para Instalacion III de Sal de Ahi nace de una genuina curiosidad por inmiscuirme en el universo plástico de Valeria Calvo. Cómo plasmar musicalmente esos trepadores, escaleras, la permanente superposición de elementos e inclusive el ritmo que plantea su obra se me presentó como un inmenso desafío. Inicialmente dividí la tarea en dos partes: por un lado, pensé cómo traducir cada uno de los elementos del cuadro al universo sonoro. Qué timbre sería adecuado para cada uno de ellos, cómo representar la verticalidad, el ritmo, la profundidad, la superposición. Por eso la elección de timbres metálicos y maderas, las escalas ascendentes, los paneos y las fluctuaciones de volumen. Los colores que aparecen en su obra fueron emparentados con determinadas alturas en relación a la escala sinestésica creada por el compositor A. Scriabin. Rítmicamente jugué con los contrastes entre esas permanentes corcheas ascendentes y los silencios abruptos que intentan sugerir las formas interrumpidas o inacabadas. La presencia de un cello con una melodía de notas largas atravesando esos sonidos metálicos y de maderas evoca a esas líneas negras, rojas y fucsias que traspasan trepadores y escaleras, apareciendo y ocultándose.
Por otro lado, me propuse observar su obra como un todo, intentando recrear el clima, la atmosfera que sugiere. Recrear su carácter lúdico y a la vez intrincado. Cierta sensación de soledad, de irrealidad.
Resulta innegable el carácter subjetivo que puede poseer este tipo de composición proveniente de un arte con su propio lenguaje hacia otro arte que posee el suyo propio. El intento de una traducción literal de la pintura por parte de la música o viceversa sería totalmente vano.
Composicion para Instalacion III de Sal de Ahí, en todo caso, intenta reflejar la complejiidad de sensaciones que produjo en mí el entrometerme en el universo de Valeria Calvo.

-¿Cuál es la relación previa que traés con las artes plásticas?

Podría decirte que mi interés nació, primeramente, por las artes visuales en general. Intentar llevar a la música las sensaciones que me produce una imagen siempre me llenó de curiosidad. Suelo escuchar muchas bandas sonoras de películas y trato de analizar el porqué de las elecciones de ciertos timbres o armonías para musicalizar tal o cuál imagen. En relación particularmente a las artes plásticas, creo que mi acercamiento más definitorio surgió al cursar algunas materias de la Carrera de Artes de la U.B.A. Yo estudiaba la orientación en música, pero tenía algunas materias obligatorias de artes plásticas y artes combinadas. Las dos ramas me interesaron muchísimo. Ciertas materias como Estética fueron definiendo aún más mi acercamiento.
Pero realmente un factor clave del acercamiento al universo plástico fue la lectura de Sobre lo espiritual en el arte, de V.Kandinsky. El realizaba constantes comparaciones entre la pintura y la música o el resto de las artes. Y yo venía ya reflexionando sobre las interrelaciones entre las artes. A partir de ahí emprendí una búsqueda de escritos u obras compuestas en base a pinturas.

-¿Cómo te parece que se da la traducción de un código tan estructurado como el musical a uno mucho más figurativo e icónico como el plástico?

Creo que la idea de traducción hay que tomarla de una forma más bien lúdica: presenta un desafío realizar un traspaso de un lenguaje a otro, pero no deja de ser una traducción subjetiva, relativa. Pienso que esa transposición se puede dar intentando inmiscuirse en el lenguaje de ese otro arte que uno quiere plasmar. En mi experiencia personal, por ejemplo, uno delos puntos de partida para representar el universo plástico desde la pintura fue pensar en formas geométricas. Tomé ciertas ilustraciones de Punto y línea sobre el plano de V. Kandinsky e intente diferenciar musicalmente cómo representaría una línea o un punto, las direccionalidades, etc. Utilizar escalas ascendentes para líneas que denotan verticalidad. Trabajar la intensidad según el grosor, son algunos ejemplos. A veces me siento al piano y lo veo como un cuadro en blanco y pienso que combinaciones puedo realizar, cómo lograría representar un círculo, un ángulo.
Para trabajar la obra de Valeria Calvo, un punto fundamental fue la observación. Pasé seis meses con el cuadro en mi casa y en un principio sólo lo miraba. Después hasta me animé a dibujar cada uno de sus elementos y, ahí, sí, buscarle timbres, sonoridades, melodías que podían ser más características de un elemento del cuadro que de otro. Quizá es una primera labor que resulta más racional, más pensada. Pero simultáneamente, observaba el cuadro y las sensaciones que me iba generando formarían un lugar fundamental en el resultado de la composición: el intento de recrear la atmósfera de la obra. Lo cual fue un trabajo de carácter más bien metafórico.
Intentar llevar una obra musical al universo pictórico, presenta una tarea compleja, también. Considero que la corriente abstracta de la pintura reflejaría más fielmente el espíritu de la música, por poseer también un lenguaje abstracto. A la vez, sería un desafío interesantísimo adentrarse en cómo representar la temporalidad en un arte más bien instantáneo.

– ¿Cómo concebís la labor interdisciplinaria, de multiplicidad de soportes, de artes en cruce tan propia de la contemporaneidad?

En primer lugar, creo que la concibo pensando que al margen de los distintos lenguajes que poseen cada una de las artes hay un elemento unificador que es la necesidad de expresarse, de decir algo (conceptos como la Ley de necesidad interior me resultan claves para entender cualquier tipo de creación, al margen del lenguaje que utilice cada disciplina. Ver Kandinsky, Sobre lo espiritual?..).
Y en ese punto, creo que todas las artes convergen, aunque lo representen de formas distintas. Por eso me animo a entrometerme en otros terrenos. Claro, que siempre con cuidado y sin buscar la traducción real, entendiendo que eso es imposible. Pero me resulta muy gratificante y enriquecedor componer a través de lo que sugiere otro arte, que a su vez no deja de ser a través de lo que sugiere otro artista.
En segundo lugar, podría decir que la multiplicidad es un concepto que me resulta cotidiano. En mi formación musical, estudié diversos géneros: música clásica, jazz, tango y creo que eso me enriqueció a la hora de componer mi propia música, me otorgó un lenguaje más diverso. Por otro lado, el hecho de formar parte de una agrupación musical-teatral y humorística como Los Amados me entrenó y enriqueció en relación a poder expresarme no sólo a través de la música. Me interesa muchísimo el cruce de artes. Considero que de ese cruce surge un objeto artístico más complejo y a la vez propio de la época.

Analía Rosenberg, ha realizado diversos trabajos relacionados con las artes visuales. Actualmente trabaja sobre la obra del pintor Adrian Lirman y realiza la música del documental Tango Jasápico de Julia Martinez Heimann y Konstantina Boumspoura.
En 2010 musicalizó Bailarina, cinta de 16mm intervenida con acrílicos, indelebles y demás materiales realizada con el documentalista Gianmarco Serra, el arquitecto Santiago Fallon y la artista plástica Romina Miasnik. En 2008 musicalizó el video-arte 3 Dibujos con avión, de Georgina Valverde que se presentó en Arte BA 2008.

Desde el 2002 forma parte de Los Amados, show teatral-humorístico-musical, ganador de diversos premios del género. Desde 2010 integra y dirige musicalmente La Impertinente Señorita Orquesta, agrupación que interpreta clásicos de la música francesa.

La foto que acompaña la obra es gentileza de Rita Rodriguez.

Publicado en Leedor el 1-6-2011