La isla desierta (II)

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Una experiencia personal única, un encuentro con nuestras limitaciones y nuestros sentidos. Una obra que celebra sus 10 años.
El imperio de los (otros) sentidos

Imposible comenzar la nota sin algunas impresiones personales porque La isla desierta es ante todo una experiencia personal, un encuentro con nuestras limitaciones, nuestra idea de mundo, nuestro propio cuerpo.

Antes de la función jamás había notado el modo en que la vista anula los otros sentidos. La dictadura de la visión (de las visiones) se adueña del mundo y las percepciones, de las relaciones humanas y, sobre todo, del lenguaje (?ver para creer?, ?dichosos los ojos que te ven?, ?nos vemos?, ?¡ya vas a ver!?, ?¿viste??). Tampoco había reparado en la relación casi automática que establecemos entre la oscuridad y el sinsentido, el desconocimiento o la incertidumbre, como si nada de lo oscuro pudiera iluminarnos el alma.

Mis ojos se cerraron (porque fue inevitable en los primeros momentos cerrar los ojos, hacer de cuenta que la oscuridad era una decisión propia) y el mundo, increíblemente, siguió andando. Quizá estuve ciega hasta (pienso indefectiblemente en la palabra ?ver? pero no la escribo) transitar esta bella experiencia sensitiva (y sensible) que es La isla desierta.

Teatro en la más absoluta oscuridad ¿Qué ves cuando no me ves?? pensé al entrar a la sala y todo lo que vino después fue un regalo de cumpleaños, del de ellos, del Grupo Ojcuro que cumple 10 años en escena ( y 11 temporadas de éxito ), con excelentes críticas, aplausos agradecidos del público y merecidos reconocimientos.

El proyecto nació en 2001, después de un año de trabajo de investigación y experimentación en la Biblioteca Argentina para Ciegos, se reclutaron actores no videntes (varios de los integrantes del elenco lo son) que no tenían experiencia previa pero si entusiasmo y talento, se tradujo el texto de Arlt íntegramente al Braille y se realizó una maravillosa adaptación donde se rompe con el paradigma de la imagen para crear otra cosa, algo novedoso, revolucionario: el imperio de los otros sentidos; el olfato, la audición y el tacto nos marca la existencia de nuestra experiencia sensible, cotidiana pero hasta ahora inadvertida.

Se ha hablado mucho sobre esta propuesta, también tuvo su nota en Leedor cuando, allá por el año 2004, Alejandra Portela presenció la obra. No queremos repetir el argumento ni las apreciaciones ni conceptos tan acertados que en su momento se dijeron. Simplemente dejaremos algunas consideraciones en el aire.

En primer lugar, podemos decir que esta puesta en escena es un material digno (dignísimo) de la literatura de Roberto Arlt. Su osadía, su desenfado recuerda el modo en que Arlt hizo su ingreso a las letras argentinas (en 1926, cuando se publicó El juguete rabioso), poniendo patas para arriba todo lo establecido, dándole un valor inusual a la palabra, a los modos de escribir, al oficio de escritor. La propuesta del grupo Ojcuro hace lo propio en el mundo del teatro y sus modos de representación, tira por la borda todo preconcepto y se anima a afirmar que todavía es posible innovar, proponer variantes y matices para contar una historia.

En segundo lugar, destacamos la notable vigencia del texto arltiano, lo que le da un plus maravilloso a la obra. La opresión de esos empleados de oficina, el tedio de la gran ciudad; vidas vacías y sin sueños que necesitan de otros para poder desear un futuro diferente, para soltar todo y largarse. Es fácil que todo espectador se sienta, aunque sea un momento, identificado, tocado en su propia (luminosa o gris) existencia.

Habría que inventar otro lenguaje para hablar de esta puesta de La isla desierta, uno que esté libre de terminologías visuales, que nos permita decir lo que este hecho artístico es, certeramente, sin rodeos o paráfrasis. Podemos decir todo lo que no es: no es espectáculo tradicional, ni es parecido al radioteatro. Para saberlo tendrá que ir. Se lo recomendamos (ayer y hoy) fervorosamente.

Vaya y festeje con ellos estos diez años de merecido éxito.

Publicado en Leedor el 30-05-2011