Pantokrator, Fernando Goin

0
5

Ficción e historia desde una nueva perspectiva en la muestra de Fernando Goin.
Por María Lightowler y Mindy Lahitte

En el mundo de Fernando Goin hay tanto para ver, tanto para descubrir, que nos inunda la sensación de estar viviendo un déjà vu permanente. A lo mejor, porque muchas de sus imágenes tienen origen en fotos del Archivo Histórico de la Nación, porque son parte de nuestra propia historia o porque corresponden a fotogramas de películas memorables; lo curioso es que de una u otra manera terminamos reconociéndolas como familiares.

Estéticamente, a pesar de la austeridad de sus recursos, las imágenes toman un carácter entre policial y romántico, casi barrocas. La obra dispara para todos lados y no hay manera de atraparla, salvo cuando toma forma de memoria. Lo que ofrece cada cuadro no es una vista instantánea; es sólo una parte en una secuencia de recuerdos.

Goin despoja a la imagen de su color y de su contexto, lo que nos da la posibilidad de reinventar y ficcionalizar el relato. Son escenarios, puestas en escena para que cada uno configure su propia historia. ´A´ sería como una constante en este conjunto de obras: atemporales, anacrónicas.

La construcción de la imagen nada tiene de interiores, hay una permanente situación de exterioridad; la espacialidad es un sujeto más, como si la ciudad tuviera su propia voz y diera su propia versión de los hechos. Dice John Berger en un párrafo que hace pensar inmediatamente en la síntesis de estas obras – porque la tragedia, para que sea sentida como tal, requiere una exención temporal de la vida cotidiana, un permiso compasivo, que la ciudad moderna no suele conceder.-

La muestra lleva por título ?Pantokrator?, que es en síntesis la representación del todopoderoso. En el arte bizantino y romántico esta imagen del Salvador, sentado, bendiciendo se encuadraba en una curva cerrada con forma de almendra y era ubicada en una bóveda en el interior de las iglesias.

Esta voz supra viene a encadenarse directamente con ?Ecce Homo?, obra compuesta sobre una alfombra gigante con el rostro ?del hombre? que pareciera ser el único espacio interior autorizado. Esta obra, que es sombra del poder, adquiere aquí connotaciones nuevas. Es un todopoderoso moderno, un agente foucaultiano de vigilancia y castigo. La vigilancia tiene como función evitar que algo contrario al poder ocurra, pero lo interesante es que en el resto de las obras TODO ocurre. Ocurre como dice Berger – en la violencia encerrada en la necesidad cotidiana de las calles -de la que el tránsito es una expresión simbólica- de borrar (atropellar) incluso la historia más reciente de quienes han vivido y viven en ellas.-

Entonces, la pregunta que nos hacemos es hasta dónde la historia vigila a la historia. Porque si volvemos a mirar las obras bajo la luz de un segundo relato, vemos que se han vuelto iconográficas, las ataca la nostalgia aplanadora, se inmovilizan, se les ausenta el tiempo, son pura melancolía monocromática y hasta parecieran tener un corazón monotemático.

FERNANDO GOIN (BS. AS., 1968)
Artista visual y sonoro. Estudió Diseño Industrial en la Universidad de Buenos Aires (1986-1991) y Artes Visuales en la Escuela Nacional de Bellas Artes ´Prilidiano Pueyrredón´ (1996-2000).
Con espíritu investigador, transita por diferentes soportes y experiencias, tanto bidimensionales como sonoros, trabajando además intervenciones en el espacio.
En su última producción plástica trabaja con imágenes del Archivo General de la Nación y fotogramas de filmes como La Jetée de Chris Marker o Strange Love de Anton Corbjin, intercalando escenas históricas con situaciones ficcionales, para constituir un relato que termina de configurar el espectador.
En paralelo, desarrolla diferentes intervenciones con luz y sonido.
A comienzos de 2010 inició ?Ameghino Sonoro?, un proyecto de sonorización del Centro de Salud Mental Nº 3 de la Ciudad de Buenos Aires, para el cual trabaja con un colectivo integrado por artistas, teóricos, curadores, musicoterapeutas y psiquiatras.
En su última exposición individual ?Comprendió que no había manera de eludir el tiempo?, en Galería Bacano, 2009, presentó lienzos crudos trabajados con carbonilla, donde ya construía un relato ficcional a partir de documentos fotográficos y secuencias fílmicas. La muestra ?Incierto?, en Consorcio de Arte en 2009, fue el terreno propicio para que el interés por el estudio de la historia de nuestro país se inmiscuyera en su obra como objeto de estudio. Participó también en varias ediciones de ArteBA, y en 2007 presentó ?Deshielo?, una video instalación, parte del Proyecto Calidris, en la I Bienal del Fin del Mundo en Ushuaia. Con un extenso currículum, participa en exposiciones colectivas e individuales desde 1996.
En cuanto al sonido y el trabajo espacial, podemos mencionar: ?Experiencia sonora para espacio de contemplación? (Monasterio Santa Catalina de Siena, Buenos Aires, 2006); ?El Túnel? (instalación sonora y lumínica en pasaje peatonal público, Buenos Aires, 2005); ?Qué verde era mi valle? (instalación en Torre Monumental, Buenos Aires, 2004), ?Botánico? (recorrido nocturno en Jardín Botánico Carlos Thays, iluminación de invernaderos y sonorización exterior, Buenos Aires, 2003); ?Habitación 102? (intervención suite 102 hotel Boquitas Pintadas, Buenos Aires, 2002).
Actualmente, vive y trabaja en Buenos Aires, Argentina.

Publicado en Leedor el 20-04-2011