BAFICI: The Ballad of Genesis

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La historia de un personaje inclasificable en esta extraordinaria película-experiencia.La libertad como obra de arte.

Si éste fuera otro tipo de mundo, (uno mucho más interesante, menos dado a la especulación financiera, más interesado por el cuidado de sí), los titulares de los diarios del día de la fecha deberían decir algo como esto en sus portadas, en letras tipo catástrofe: ?Maravilloso film exuda libertad expresiva, vital y filosófica, por todos sus poros digitales?.

Esta es una primera manera de acercarnos a esta extraordinaria película de Marie Dossier, de quien ya se han visto distintos cortometrajes en el BAFICI anterior. La directora nos sumerge en la historia de Genesis P- Orridge, no sólo ?leyenda del rock industrial?, (como dice el programa del festival), sino también un personaje inclasificable, espectacular, influenciado en los años sesenta por figuras como William Burroughs y Brion Gysin, que desarrollaron una década antes el método del cut-up, recortes aleatorios y azarosos sobre diversos textos que eran reunidos en una nueva textualidad, conformada a partir de este collage que generaba así un nuevo sentido no previsto en los materiales originales; la perspectiva y la creación de una tercera mente, de una nueva instancia imposible de prever con anterioridad a la operación de cut-up.

Pero esta película no es sólo la historia de Genesis, sus proyectos, sus creaciones musicales y las golpizas a las que fue sometido a la muy temprana edad de siete años por sus compañeros de una escuela privada londinense; sino que es también la historia de su mujer Lady Jaye, tan o más particular que él, quien huyó de su casa a los catorce años, realizó performances teatrales, y trabajó como dominatriz en clubes nocturnos de New York, entre otras cosas. Tras ocho años de un intenso trabajo que incluye registros audiovisuales de su vida en común, y también las giras por distintos lados de la banda de ambos, llegamos al desenlace de esta fascinante y libertaria aventura con la muerte repentina de Lady Jaye, y la continuación de los proyectos comunes que lleva adelante Genesis, especialmente el de la pandroginia, por el cual ambos buscan fusionarse en un nuevo ser, (a través de diversas cirugías estéticas), que exprese el íntimo vínculo que los une. La vida ya no experimentada entonces como un ?yo?, sino como un nuevo e indisociable ?nosotros?. La vida como obra de arte, como planteo estético, filosófico, político, cultural, realmente alternativos, fuera del consumismo de mercado y de las ?frekeadas? de la televisión basura y de los reality shows.

En momentos en que vivimos cada vez más asfixiados y encerrados por ?problemas? de todo tipo y de toda índole: la inseguridad, la inflación, las crisis, pero también los preconceptos, los prejuicios, la estrechez mental, la desazón, la ruptura de los relatos totalizadores y la supuesta imposibilidad de desarrollar un proyecto colectivo, una película como ésta nos muestra que existen otros múltiples caminos.

Que no sólo no hay una única y fascista manera de vivir la vida, (la homogénea, la dominante, la que apuesta a la desesperación y a la tristeza), sino que existen tantas como nos atrevamos a experimentar, a cambiar, a modificarnos a nosotros mismos, y por ende, a cambiar al mundo que nos rodea.

Publicado en Leedor el 15-04-2011