Cinepa: Looney Tunes criollo

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Dibujos animados rescatados por el Museo del Cine en el BAFICI en una nota realizada por uno de los responsables.Cinepa: Looney Tunes a la criolla

Entre la mitad de la década de 1940 y la mitad de la siguiente, los dibujos animados de Hollywood tomaron un vuelo inventivo insuperable, sorprendentemente perdurable. Basta prender el televisor y encontrarse con la efectividad intacta de alguno de los divertidos cartoons que Chuck Jones, Fritz Freleng o Bob Clampett crearon para la Warner, o el insuperable Tex Avery para la Metro. Con más de sesenta años encima en muchos casos, los gags (decenas por cada dibujo animado) siguen sorprendiendo y haciendo reir a todo tipo de generaciones.

En las bateas de los supermercados, se venden DVDs con lo mejor de Bugs Bunny, el Coyote y el Correcaminos o Silvestre, personaje éste al que en la edad pre televisiva de la Argentina se lo conoció por años con el canyengue nombre de El gato malandrín. Algo de eso tiene que ver con el motivo de esta nota.

Si Disney tuvo sus Sinfonías tontas/Silly Simphonies, los demás estudios salieron a competir en títulos del mismo concepto en dos palabras: Happy Harmonies para las edulcoradas fábulas de la Metro, las rudimentarias Fábulas de Esopo/Aesop Fables de Paul Terry, las Swing Simphonies de Walter Lantz y las fundamentales Merry Melodies y Looney Tunes para la Warner, que el doblaje de la TV agrupó en los años sesenta como Fantasías animadas de ayer y de hoy.

Buenos Aires está lejos de Los Angeles. Por lo que hacer dibujos animados por esos tiempos y en estas playas era una tarea harto dificultosa.

Pero no imposible. Los llamados ?dibujitos?, pensados para todo público y no simplemente para los niños, eran carne de las secciones largas, integrando un pack que tenía que incluía noticieros, variedades y según la época, publicidades.

El proyecto de Cinepa nació de la inquietud comercial y artística de Leonardo Goilemberg que supo ver una oportunidad en el mercado de las proyecciones caseras, de cierto auge en esos años entre la clase media con algún poder adquisitivo. Así, entre cortos de Chaplin y otros cómicos y pro toclips musicales, la empresa encaró seriamente la producción y distribución de dibujos animados locales.

Tomando la comercialización de algunos trabajos que Juan Oliva (Julián Centeya, La caza del Puma, por ejemplo) había producido hacía ya unos años, se le sumó su sucesor, José Burone Bruché, tal vez el realizador local más popular por años. El desafío consistió en realizar una serie de dibujos animados destinados al formato 16mm, sin sonido, debido a que esos proyectores caseros no disponían de la función.

Así nació El refrán animado. Vale la pena recordar que las fábulas tuvieron gran difusión en estas pampas, con cultores como Joaquín V. González, autor de unas que fueron incluidas en la exquisita colección de libritos ?El buen aire? de Emecé. La cuestión es que los animales actores, parlantes o no, tuvieron llamaron la atención aquí y allá. Para Burone fueron su creación más popular, afortunadamente rescatada, aunque cabe aclarar que Oliva comenzó la serie.

El éxito de la serie, siempre vista en grupos familiares, tal vez parroquias y clubes, pero nunca en una sala de cine, dio confianza a Goilemberg para encarar un proyecto más ambicioso.

Jorge Caro se encargó de crear y desarrollar a Plácido, una vizcacha macho usualmente vestida de paisano, y creada a la usanza de los personajes de la Warner. El trabajo tuvo dos objetivos: el primero, hacer cortos para exhibición en salas, para lo que se encaró la producción en 35mm y con sonido. El segundo, continuar con la comercialización para consumo hogareño, mediante la segmentación de los cortos para cine (7 min.). Este trabajo supuso así que Puños de Campeón, Ultimo recurso y Plácido y los fantasmas creados para proyección sonora y en cine, fueran para su explotación cortados en pequeños fragmentos que tuvieron sus propios títulos. Después de todo, el mercado de 16mm y super 8 utilizó este recurso de cortar y re titular cuando no podía incluirse la obra completa, o al menos en episodios o rollos.

Los cortos de Plácido tienen una indudable influencia de aquellos de la Warner. Pero también tienen su buen aporte de creatividad criolla. En Puños de campeón, estrenada como complemento de la comedia de Carlos Schlieper Esposa último modelo y exhibida con éxito en el Opera de Buenos Aires, abundan los gags visuales, los textos equívocos y hasta Plácido se permite aparecer al final con una vestimenta similar a la que en sus buenos tiempos usó José María Gatica. Este y otros guiños permiten que el corto se separe de su claro inspirador Punch Rabbit, dirigido por Jones en 1948 para el conejo de la suerte. En un medio donde las influencias artísticas no han sido tradicionalmente las mejores, es plausible que se hayan fijado en un maestro como Chuck para emular!

En este corto, el uso del sonido permitió a Caro una liberación y una plataforma para su posterior carrera en Lima, donde trabajaría el color en decenas de publicidades. Más tarde volvería a la Argentina a trabajar en el equipo de Jaime Diaz. Cinepa en tanto siguió comercializando cortos hasta que a fines de los cincuenta declinó el mercado y el dibujo animado pasó a ser materia publicitaria y rentable.

Es interesante imaginar cómo eran las proyecciones en casa. Los padres harían los efectos especiales y sonidos con sus bocas? Los chicos le pondrían diálogos dónde no los había? Prenderían la radio? O simplemente comentarían lo que pasaba en esas pantallas, muchas veces paredes del comedor o el living?
Entre los tesoros ocultos del Museo del Cine reposaba la donación de los archivos de Cinepa. Junto a Noelia Ugalde clasificamos el material que en muchos casos nunca hasta ahora se proyectó en una pantalla tan grande como la del 25 de Mayo en Villa Urquiza. El material, una buena muestra de cómo se animaba y guionaba entonces y una parte de ese trabajo de recuperación, lleva el título Plácido y los refranes animados. Un buen homenaje a otro de los tantos sueños que han dibujado la historia de la animación argentina.

El programa será el siguiente:
?Plácido y los fantasmas?, ?No más goles? y ?Héroes de ocasión? (Jorge Caro)
Refranes animados: ?Hoy por ti?, ?Amor con amor se paga?, ?Al que madruga Dios lo ayuda?, ?Haz bien sin mirar a quien?,?El que ríe último?, ?Al que nace barrigón?, ?El perro y el hueso?, ?El zorro y el cuervo?, ?El zorro y las uvas? (José Burone Bruché)

Musicalización en vivo a cargo de las Orquestas Infantiles y Juveniles de la Dirección General de Inclusión del Ministerio de Educación del Gobierno de la Ciudad, con dirección de Gabriel Chwojnik.

Entrada libre y gratuita, sábado 16 de Abril, 18hs
Cine-Teatro 25 de Mayo (Av. Triunvirato 4444, Villa Urquiza).

Epígrafes:

Plácido, de Jorge Caro, duerme el sueño de los justos

José Burone Bruché (der.) con Francisco Blanco, realizador de los fondos.

Punch Rabbit, de Chuck Jones, una influencia cercana de Puños de campeón.