Inocencia: nostalgia tirante

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El tema universal de la niñez en esta obra potente de Miriam Castañeda.
?Inocencia? o la infancia según Norah Lange

?Inocencia. Una nostalgia tirante?, en el teatro del Sur, es la nueva obra de la directora mexicana Miriam Castañeda, del grupo teatral Circuito Liquen. Basada en el texto ?Cuadernos de infancia? de la escritora vanguardista Norah Lange, la puesta nos envuelve en una atmósfera con fragancias de sensualidad prístina. Los recuerdos se suceden evocados desde diferentes lugares, siguiendo un arbolado camino evolutivo.

El show comienza con una paródica disertación académica sobre los cambios registrados a lo largo del tiempo en el ser humano. Luego la infancia ocupa el espacio y se ponen en juego algunas de las ideas predominantes del universo infantil. Un mundo femenino que comienza a recorrer el sendero de la risa, de las obsesiones, de los temores y de la certeza, cada vez más clara, del irreversible paso del tiempo. Norah habla y se desdobla; ya casi es Norah y sus hermanas.
El conteo frenético de sílabas y la pasión por la sintaxis aumentan la intensidad. Todo estalla en el deseo de decir algo y no poder, en el momento de expresar lo indecible, no tanto por el sentido como por el sentimiento de dejarlo encerrado en la gola. Es necesario evacuarlo.

La adolescencia tiene su espacio para la reflexión, para el reflejo encarnizado con el desproporcionado ritmo de crecimiento que aqueja esta etapa de la vida. Cuesta creer, al ver los resultados tan plenos de belleza, los insondables vericuetos que hubo de recorrer el ser humano en su periplo. Como letanías u oraciones a Venus, son repetidas a intervalos irregulares las recetas caseras, siempre vinculadas con la delicada vanidad del esfuerzo por embellecerse, por agraciar encima del encanto.

Los detalles teatrales iluminan las escenas y los recursos actorales se emplean con una sutil delicadeza, invitándonos al juego y seduciendo al espectador. Las actrices arman un revuelo de sombreros y la angustia de Norah es también la angustia de ellas y de nosotros en las butacas. Una danza sin música, con letra por todo ritmo y figura, transita hacia las obsesiones infantiles y nos deposita dulcemente en el placer atávico.

Norah Lange fue una escritora argentina, participante de la vanguardia martinfierrista y una de las primeras escritoras en atreverse a romper con el encasillamiento de escribir poesía. Se animó a la prosa y todos se lo agradecemos. Compartió su juventud con Macedonio Fernández, el padre de esa pandilla literaria, con Jorge Luis Borges, con Leopoldo Marechal, con Raúl Scalabrini Ortiz y con Oliverio Girondo, de quien fuera su mujer. La adaptación de los textos de ?Cuadernos de infancia?, realizada por Miriam Castañeda, respeta el clima intimista pero a la vez universal de la niñez; la fuerza de los diálogos o de los monólogos dobles nos muestra el humor de esa generación del ’20, quienes concebían a la vanguardia también como un chiste o una broma, probablemente de buen gusto.

Párrafo de punto y aparte y final para el teatro del Sur. Un edificio imponente con una sala maravillosa, de esas perlas que Buenos Aires tiene guardada para aquellos que se arriesgan a la búsqueda. La estructura edilicia es digna de conocerse, si a ello se añade la promesa de disfrutar del buen teatro, no hay excusas posibles.

Publicado en Leedor el 13-04-2011