Johan primero

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Una película pequeña pero efectiva. Romanticismo en Pantalla Pinamar.

Johan Primero habla de las cábalas y de las prácticas cotidianas, de los ritos y de lo que somos capaces de hacer por amor.

El protagonista tiene como rito dar vueltas alrededor del estadio del Barca Fútbol Club, en la semana previa a cada partido. Para poder cumplir cuenta con una serie de paradas, que le permiten tomar café, comer, distraerse y descansar.

Esta cábala tiene un sentido en una vivencia de su infancia, que lo conecta con su padre. En este sentido, la película habla de lo que se comparte entre padres e hijos, como el fanatismo por una escuadra de fútbol, que suele ser un caso claro de lo que se trasmite de generación en generación.

La película tiene buen ritmo, es un más que aceptable ejercicio de cine, y trasciende ampliamente la parcialidad de ser o no simpatizante del Barca, logrando identificar a los espectadores en una catarsis parecida. Además tiene gusto a infancia, con ese auto citroen 2CV que es el coprotagonista de esta película, actor imprescindible que potencia esta historia; indudablemente no funcionaría igual si se tratara de otro modelo o marca de auto.

Muy buenas las imágenes de cine familiar de la infancia, emulando super8 o similar.

Una película cálida, pequeña y emotiva, que por las elecciones de la industria imperante jamás veremos en un cine, de esas que se disfrutan en un festival y que se encuentran por casualidad.

Publicado en Leedor el 9-03-2011