Soy Rocío

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Logradas actuaciones y una puesta acertada en el reestreno de la obra de Verónica Schneck que vuelve al contexto de lo años 90.
Vuelve en su segunda temporada, Soy Rocío de Verónica Schneck, una obra que expone una interesante mirada de la adolescencia evitando caer en los lugares comunes que dicho tema induce. Se nos introduce en el universo de una familia un tanto desmembrada, en la cual Rocío es la más joven del grupo, aunque por momentos parecería ser la más sensata sino la más adulta de ellos.

Particularmente se problematiza el vínculo entre madre (Tina) e hija, siendo uno de los puntos de tensión la meta de que Rocío llegue bien preparada a las Olimpiadas de matemática en Mar del Plata mientras su madre planea poner un centro de depilación.

¿Qué pasa con este vínculo y cómo se juegan los roles, como se dibujan y desdibujan, como cada una se posiciona en esta relación? ¿Cómo se le suman los otros miembros de la familia creando un entramado particular?

Soy Rocío, el título de la obra nos invita a pensar sobre una búsqueda de la identidad: ¿quiénes somos? ¿Quienes nos proyectamos ser cuando tenemos 16 años? ¿Hasta dónde la vida nos permite ser y hacer de aquel ideal que teníamos cuando jóvenes?

Este dilema podemos verlo reflejado principalmente en los personajes de Tina y Roció. Hacia donde se dirige esta joven con su vida, quizás ni ella lo sepa todavía. Y qué pasa por la mente de Tina, ya rondando los 40, aun con sueños de realizarse, poniendo sus ilusiones en un nuevo proyecto. ¿Será éste el motivo por el cual coloca todas sus expectativas en su hija?

Un condimento más a este universo hiperrealista se lo da el marco temporal en el cual se inserta la obra, la década de los ?90, que nos ancla en un contexto particular, abriendo inmediatamente al espectador un imaginario social, político y cultural. La televisión ocupa un rol importante para la apertura de este imaginario a partir de la proyección de publicidades y programas de la época, jugando tanto con las imágenes como el audio de dichas proyecciones.

Podemos decir que hay dos aspectos que sostienen principalmente la obra, que son por un lado las sólidas actuaciones de todo el elenco, el cual presenta algunas incorporaciones en su nueva temporada; y por otro lado, un interesante planteo espacial y escénico que está dispuesto de tal modo que podamos ver entre el caos. En este aspecto se destaca la labor compartida de dirección a cargo de Diego Echegoyen y Verónica Schneck quien también es la autora de la pieza.

Publicado en Leedor el 4-03-2011