Roberto Raschella

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Tiempo personal y político el que desanda esta poesía reunida por el Fondo Económico de Cultura.Roberto Raschella y el tiempo de su poesía.

?Ante una mesa, sentados, el mar era una línea que se abalanzaba. Debíamos atrevernos a su conmoción, la gran semilla que cuidaba en el vientre?

La poesía suele evitar las preguntas acerca del tiempo. Tal vez, porque ella misma lo es. Y cuando se pregunta sobre el tiempo, sobre su paso o su devenir, es siempre una pregunta hacia ella misma. Por eso el hecho de que la obra de Roberto Raschella esperará tanto tiempo para su cristalización, no es un inconveniente para la poesía, sino parte de su ser.

Raschella es maestro, guionista, crítico, novelista y poeta. En ese orden. Y es el tiempo el que lo marca. O la poesía, claro.
En 1948 se recibe de maestro; en 1952 se interna en el mundo del cine como guionista y crítico; recién, en 1979 publica su primer libro de poemas: ?Malditos los gallos? y en 1988 aparecen (publicados por José Luis Mangieri) sus ?Poemas del extermino?.

Y un hombre se me revuelve por las calles. Delirio de conocer Y no ser conocido.

Ese delirio de conocimiento-desconocimiento atraviesa su poética. La edición de la poesía de Raschella que tenemos entre manos publicada por el Fondo de Cultura Económica, incluye las palabras de Raúl Gustavo Aguirre que preceden el poemario ?Malditos los gallos? (1979). En esa nota liminar Aguirre afirma que Raschella se toma en serio la poesía. Sostiene que en tiempos dónde ?el lugar de la poesía está ocupado por los artífices de la distracción? Raschella vuelve tomándose en serio la poesía. Afirmaríamos desde estas líneas que es la poesía o el tiempo quién se toma en serio a Raschella.

Mientras en la década del 60 otros publicaban sus poemas desde sus barrios o mesas de bar, Raschella viaja al pueblo de sus padres. Se interna en una biblioteca rastreando los dialectos del sur de Italia. Investiga su poesía. ¿Qué es sino, viajar hasta la tierra paterna y recorrer su habla, su dialecto, sus modismos? O quizás, en este juego de acciones dobles, la poesía comienza a investigarlo desde su cuestionamiento más profundo: la lengua. La homologación que el propio Raschella hace de esa exploración es sugestivamente poética también: “Estudiaba algunos dialectos y cuestiones lingüísticas. De algún modo, siempre buscando a mis padres?.

Y siempre buscando la palabra que se deshace y rearma en el verso. Una palabra que como afirma Guillermo Saavedra en el Prólogo de La Casa Encontrada, Poesía Reunida. 1979-2010, forma parte de una lengua extrañada, atravesada por el dolor y la nostalgia, por el deseo y la frustación, por la efímera dicha y el obstinado rencor.

No sé. No sé si son las flores
o es el nombre
mismo de las flores, o la simple observación
de las rosas o la idea de las rosas.

Como en cajas chinas, o espiral, el rastreo de la palabra: nombre- flores- rosas- idea. Diseccionar el signo para que vuelva a responder en él mismo. En otro poema:

Son las plantas, algo más
que palabras, rosa, clavel, jazmín,
el dolor inexpreso, anterior a todo amor,
allí dónde están descendiendo también
hacia la tierra en su propio ocaso.

El descenso del conocimiento, previo a todo amor se transforma en algo que viene desde antes y se hace materia en el relativo aquí y ahora.
El Fondo de Cultura Económica ha titulado la poesía reunida de Raschella con el nombre de su último poemario: ?La Casa Encontrada? (2010), luego de trazar un recorrido antológico por ?Malditos Gallos? (1979); ?Poemas del exterminio? (1988); ?Tímida hierba de Agosto? (2001). Desde la convulsión que proponen esos malditos gallos, pasando por el exterminio, para recalar en el miramiento de la timidez de agosto, este conjunto de poesías desandan un tiempo personal y político.

No podemos dejar de mencionar que el poema que cierra la presente antología se llama ?No era una sola palabra?, poema en el que lo encontrado, esa casa, ya no es palabra sino otra cosa. Sobre esa otra cosa se trata la poesía de Raschella.

Publicado en Leedor el 26-02-2011

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