Las sombras, Claudio Pereyra

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Para destacar la luz, se necesita la sombra.No es frecuente que un artista se dedique especialmente al tratamiento de la sombra, si bien existen ejemplos clásicos elogiables que se refieren a la sombra como un hecho destacable de algunas pinturas.

Para destacar la luz, se necesita la sombra.

Es que a la sombra siempre se la ha percibido como la oscuridad, como si se tratara de una mancha que produce en un cuerpo, otro interpuesto entre aquel y la luz. La acción de impedir la luz se la ha distinguido como parte de la presencia de un espectro o aparición, como algo negativo o maligno.

Quizás por ello en la gacetilla de la muestra ?Elogio a la Sombra? se advierte que ?La sombra de cada uno, según Jung, es un elemento con una gran carga negativa, creada para ocultar lo que la sociedad no desea que seamos?.

La sala de de exhibición se presenta a oscuras. Hay que orientarse a tientas y permanecer inmóvil para saber qué pasará. Por ello la misma gacetilla nos advierte que ?dicha sombra debe ser enfrentada en algún momento de la vida y debe ser trabajada?.

Avanzando en la oscuridad encontramos una raya blanca que transpuesta aparece la luz plena permitiendo apreciar los relieves sobre tela de las obras Es la frontera entre ver o no ver. Es el límite entre querer ver o no.

Hay que animarse!

Hemos vivido esta exposición como una experimentación:en ella no se puede permanecer indiferente, hay que moverse y buscar para resolver el problema.

Si quiere vivir algo poco frecuente atrévase, y enfrente la sombra.

Publicado en Leedor el 18-02-2011

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