Kindergarten

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Provocadora, grotesca y explícita, película más censurada de Jorge Polaco nunca termina de estrenarse comercialmente.Algo más que una tragedia de amor

Se estrena por fin comercialmente, el polémico film de un director outsider y auténtico del cine argentino. Con Polaco no se puede establecer una genealogía, sí se puede hablar de parentescos. O quizá, como oí alguna vez, es probable, que la marca de Polaco sea ser un fiel representante de la iconografía porteña.

Como ocurre usualmente con aquellos filmes que por diferentes razones no pueden ser estrenados en el momento dispuesto. Pasada su prohibición y transcurridos algunos años, (en este caso veintidós), éstos suelen generar al mismo tiempo, un mayor grupo de adeptos y detractores. Lo que en consecuencia hace que su director pase a constituirse, para bien o para mal, en una figura mítica.

Kindergarten es un film provocador, que le exige al espectador apertura y flexibilidad para ayudarse a develar qué hay detrás de esas imágenes que se muestran. Ya que si se pretende transitar por una experiencia convencional, no es de hecho una buena elección.

El relato es la historia de Graciela, una maestra, que conoce a Arturo, el padre de un alumno llamado Luciano. Ella vive con su madre Luisa, quien ?dura? sobre una silla de ruedas. En el sótano de la casa yace embalsamado, también en una silla de ruedas, el cadáver de su padre. Por otra parte está Cecilia, amiga de Graciela y amante de Arturo. Y por otra, un vendedor ambulante de ?pochoclos?, hermano de Graciela.

Graciela y Arturo se casan y se van a vivir a la casa de ésta.

Un accidente es el núcleo del drama en la vida de esa familia. Graciela lleva a Arturo a que participe de ciertos rituales necrológicos en honor a su padre. Luego intentarán llevar al niño a una escuela diferenciada y a Luisa a un geriátrico. Mientras entre éstos va creciendo un vínculo afectivo, al que se suma una niña, Jessica, y el vendedor de pochoclos.

Graciela y Arturo planean la muerte de Cecilia. Pero sorpresivamente, la tragedia se triplica sin piedad, y los que la llevan a cabo terminan subiéndose a un carruaje cargado de flores. Escapando de esa realidad, que los ha desbordado y en viaje hacia el encuentro con la felicidad.

A veces la mirada nos sorprende y lo que parece una monstruosidad, puede contener una inmensa belleza y la crueldad puede ser una máscara de la ternura y viceversa.

Incursionando en el grotesco, que siempre linda con el humor.

Bastaría recordar algunas escenas, de nuestra primera Esperando la carroza, o de Crimen Ferpecto de Alex de la Iglesia, donde la protagonista femenina intenta meter un cadáver en el incinerador y debe cortarlo en pedazos para lograrlo, o cuando Penélope Cruz en Volver de Pedro Almodóvar mata a su marido y lo coloca en un refrigerador.

Las referencias son muchas y nuestra literatura, tanto la de Bioy Casares como la de Silvina Ocampo dan cuenta de algunos parentescos. Allí comenzaríamos a tallar con el Fantasy, que es sin duda su mejor referencia.

Polaco intenta bosquejar en clave fantástica, una historia no exenta de estrategia paródica, que habla sobre la sordidez y lo macabro, que habita en la existencia, de una de las tantas familias disfuncionales de nuestro Buenos Aires burgués. Quizá para luego decidir ocuparse, de uno de los mitos populares de la cinematografía argentina: Isabel Sarli, en La dama regresa.

Bastaría con recordar a las dos mujeres que fueron asesinadas en sus respectivos domicilios, una en un country de Río Cuarto (Dalmaso) y otra en uno de Buenos Aires (Ana María Belsunce), para imaginar lo sórdido y lo macabro. ¿Cómo olvidar a los Shoklender, Robledo Puch o Barrera?

La realidad, no siempre es un lecho de rosas. Y aunque parte de nuestra sociedad consume una gran cantidad de basura en los reality o en los tinelli. Algo absolutamente patético, ultrachato, realmente lamentable. Paradójicamente es propensa a cuestionar ¿la moral del arte?.

?La censura (es siempre) un cuchillo en la mirada?. Cabría agregar, en la mirada del que se mira proyectado en el otro. Razones de censura son las que impidieron el estreno comercial de Kindergarten en la Argentina.

En una retrospectiva dedicada a su director realizada en Islandilla, al sur de España, en el Festival de Cine Inédito (1989), Polaco dijo a la prensa: ?Kindergarten tiene una forma perfeccionista de mostrar la belleza, la vida tal cual es. Kindergarten significa en alemán ?jardín de infantes?, un lugar para que los niños jueguen y conserven su pureza. Es la pureza que los personajes pierden al pertenecer a una sociedad, que aparentemente los forma, pero que en realidad los deforma?.

Toda cultura es una construcción de lo que se supone ?es la realidad? y ésta nos condiciona siempre ?a priori?. Luego, conocimiento, sentimiento, reflexión, percepción de nuestro ser y libre albedrío mediante, contribuyen a forjar nuestras elecciones, a través de las cuales vamos configurando nuestras propias vidas, en la medida, en que nos acercamos a nosotros mismos.

El problema es que en muchas ocasiones, el grado de patología de la familia en que nacemos hace muy difícil escapar de estos supuestos, y el costo es muchas veces la tragedia.

Las escenas ?obscenas? del film, donde Graciela abraza al niño en la bañadera no son de hecho usuales, sí explícitas. Bastaría recordar la madre de A la izquierda del padre. Laboura Arcaica, maravilloso filme de Luis Fernando Carvalho. Brasil, 2001, cuando la madre baña a su hijo en una tina o cuando lo acuesta por las noches. Y preguntarse: ¿Qué es más perturbador? Lo que se muestra o lo que se sugiere?

En cuanto al hermano debajo de su pollera, podríamos recordar una de las escenas de El Tambor, un film nada fácil de digerir. Consignar el resto no tiene sentido.

La perversidad en Polaco no es ni metafórica, ni elíptica, sino más bien si se quiere, ingenua.

Entrar a la filmografía de Jorge Polaco es aceptar previamente un código diferente para decir las cosas. Ubicándonos en otro extremo es como ingresar a la filmografía de otro outsider como José Celestino Campusano, sin saber de qué se trata y de cómo y con quien trabaja su director. En el Festival Internacional de Mar del Plata, tres años atrás se estrenó Vil Romance, y un colega, que a posteriori de consagrarse escribió bastante bien sobre su obra, le dijo en ese momento, que su Productora Cine Bruto era como su cine, desde ya no en el sentido de Brutal, sino en el peor de los sentidos.

Ahora con Kindergarten habrá que esperar al público, y a los críticos, que hablen por sí mismos, más de dos décadas después.

Publicado en Leedor el 18-02-2011