Dogtooth

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Candidata al Oscar como mejor película extranjera, la griega Colmillo, pasó sin pena ni gloria por Mar del Plata y es realmente sorprendente.Mar del Plata no cree en Oscars

Vi Dogtooth – Colmillo de Yorgos Lanthimos en la Competencia Oficial Internacional de Cine de Mar del Plata del año 2009. Su exhibición pasó sin pena ni gloria siendo un film que merecía algún tipo de reconocimiento ? por no decir todos – en las muchas veces magra selección de películas en la sección principal de Festival. Hoy Dogtooth compite por el Oscar a la Mejor Película Extranjera 2011.

Más allá de los interrogantes y arbitrariedades que posee toda competencia en materia de cine, el absoluto ninguneo de la película griega en tierra argentina deja una pequeña pero significativa mácula en las decisiones artísticas que se toman frente a las playas marplatenses. ¿Alguien tomará nota de esto? En fin?

El film trata de una familia cuyos padres deciden recluir a sus tres jóvenes hijos en el micromundo de su casa, sin socialización ni contacto con el exterior. Pero el encierro si bien es físico es tanto más asfixiante por en el sistema de creencias que se incorporaron, aparentemente desde la infancia. Al mejor estilo Truman Show pero sin cámaras, los adolescentes creen que detrás de los límites de la casa existe peligro de muerte, un exterior desconocido al que no podrán hacer frente hasta que les crezcan los colmillos ? símbolo de la naturaleza animal – , caigan y éstos vuelvan a crecer. La única persona fuera de la familia que entra en la casa es Christine, una mujer que trabaja como guardia de seguridad en la fábrica del padre y que éste contrata periódicamente para lo que cree que es saciar las necesidades sexuales de su hijo varón. Christine representa el encuentro con la cultura convencional instituida socialmente, los códigos conocidos de otro mundo creencias. Y también representa el riesgo, la fuga información del afuera (videocasetes de Tiburón y Rambo, por ejemplo). Ese riesgo es el precio que los padres deciden pagar para cumplir leyes de la naturaleza ? el acto sexual, aunque sea sólo para el varón – , y cumplir con la ley de prohibición del incesto ? conocido umbral que marca Lèvi-Strauss como el paso de la naturaleza a la cultura – para que el acto sexual no se concrete con ninguna de sus dos hermanas. Cuando progrese el film y Christine no entre más a la casa, habrá un intento fallido de incesto filmado en un registro que no intenta provocar rechazo sino reforzar el lugar del absurdo, casi humor negro.

Lanthimos presenta a través de una original progresión de tiempo/espacio, sugestivos encuadres y una atomósfera extraña y muy luminosa ?contraria a la idea de encierro – , el devenir de un guión magistral que nunca pierde la lógica que el mismo se propone, llevándola al borde y elaborando un complejo entramado susceptible de entrever con un determinado bagaje teórico psicológico/filosófico.

Los padres para sostener este mundo para sus ?niños?, han construido una serie de mitologías propias y hasta un nuevo lenguaje. Un complejo sistema que se basa en resignificar palabras que aludan a ese ?afuera? que no conocen adjudicándole significados que tengan sentido sólo en el ?adentro? del universo simbólico acotado y tangible de la casa. La mera asignación de significados a los objetos, se enfrenta a la valoración que contienen las palabras. Por ello, educar a sus hijos cristalizando el lenguaje en una nominalización, acota las relaciones complejas entre lenguaje y abstracción y convierte a los sujetos de esa formación, en adultos aniñados, tensamente asexuados – aunque tengan juegos sexuales ? que utilizan e interpretan el lenguaje y al pensamiento en hechos fácticos en un continuo tiempo presente.

El film parece cristalizar en una historia aparentemente ubicada en cierta actualidad, el mítico momento que Freud coloca en la prehistoria de la humanidad donde la ley imperante impuesta por un padre narcisista representante de la ley, mantiene sojuzgados a sus hijos. Según Freud los hijos se unen para darle muerte sin poder evitar las luchas fratricidas y mediante un pacto, instituyen una ley de autolimitación en nombre del padre muerto. Es este pacto el intento de institución de ese Otro, como algo diferenciado del conjunto es lo que conocemos como malestar en la cultura. Y ese malestar adviene por tener que “civilizar” las pulsiones en beneficio de la vida en común, al hacerse presente ? aún fallidamente – el principio de la alteridad en lo colectivo. ?Colmillo?, a manera de experimento, parece demostrar que en un marco cultural restrictivo, sin cuestionar al padre ni a sus normas y en ausencia de la construcción de diferenciada de ese Otro se constituye igualmente un malestar ?civilizado? de la cultura. Nunca cuestionan la autoridad y obedecen ciegamente el orden del mundo que les es dado tratándose de una cultura encorsetada y pragmática pero una cultura al fin, con sus códigos, sistemas de interpretación y condiciones de producción y reproducción de signos. Es decir, aun siendo criados en un mundo acotado, la cultura crea su forma como un hecho inherente a la vida misma.

Finalmente, la película funciona como una metáfora sobre los universos culturales en los que todos estamos inmersos, burbujas perceptuales más o menos grandes, más o menos flexibles. Por otro lado, Lanthimos es griego y las reminiscencias a la Caverna de Platón se hacen insoslayables. Tres personajes viviendo atados de pies y cuello mirando hacia el interior de la caverna dando como objetos ?reales? lo que en verdad son sombras creadas por otras dos personas. Como en el famoso mito, uno de los personajes se libera de lo que cree sus ataduras – mmm, el colmillo- para ver el afuera de la caverna. Pero no estamos seguros que eso se logre.

Ver esta película fue una autentica sorpresa por la capacidad de enganchar al espectador en un drama rigurosos, con mucho humor negro que logra teorizar acerca del conocimiento, el corset de toda la cultura y el deseo de control.
Y más allá de los valores filosóficos, Lanthimos logra dar cuenta de cómo se crean los estados de represión y libertad del pensamiento mediante esta historia de deconstrucción familiar. Llevando esta fábula hasta sus últimas consecuencias, fuerza a creer a sus personajes en lo increíble y los obliga a crecer en una mentira que resulta ser igual a todo sistema de cultura, en un esquema restrictivo pero que cede ante la innata curiosidad del ser humano por traspasar los límites y por saber que hay más allá. Aunque como la máscara que esconde otra máscara que esconde otra máscara, nizscheanamente hablando, más allá del encierro, existe otro encierro y otro y así hasta la muerte.

Es claro que Dogtooth no es una película para arrasar en la taquilla. De todas formas, esperamos que ahora sí, tras su paso por Hollywood, aunque más no sea en una nominación, pase con otra suerte por el suelo cinematográfico argentino.

Publicado en Leedor el 17-02-2011