Un filme Socialista

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Toda una declaración de principios en contra del derecho de autor en este desquicio de imágenes e información.Es muy estimulante ver a un director de cine que hace y dice con las imágenes, los sonidos y las ideas lo que se le da la gana. Y quién dudaría que a sus 80 años sigue haciendo gala de la experimentación sin dejar de reflexionar críticamente sobre el cine en términos completamente cinematográficos con un ojo que resulta aún desconocido y fresco, probando que la imagen cinematográfica todavía puede ser percibida como algo nuevo.

Sobre todo a través de la incorporación de nuevos dispositivos electrónicos que permiten, en manos de Godard, nuevas relaciones de la representación con el espacio, el tiempo, la física, el lenguaje y necesariamente también con la política, la historia y la filosofía. Todo eso trae este film a través de una aceleración vibratoria y contagiosa, un ritmo que la memoria determina por el montaje y toda una problemática sensorial salvaje y acústica agitada por Godard en explosiones visuales, combinaciones, reflexiones en imágenes en un estado de completa observación/creación, brindando un ser imagen de cada cosa; alarde infernal de video-pensamiento.

Un film socialiste, con ese título demodé que parece perteneciente más a la etapa maoísta de Godard que a la actual, es un film exigente, con toques mordaces, recargado de frases, citas, datos históricos, fragmentos de films emblemáticos, en un desparramo de consignas y señalamientos políticos. De hecho, la película se inicia en los títulos con infinidad de nombres de filósofos y films, que van por ejemplo de Fibonacci hasta Simone Weil, Beethoven, El acorazado Potemkim o Las playas de Agnés a modo de irónico copywhrite.

El film enlaza un torbellino de referencias de las que el director se vale para construir una retórica de lo nuevo como vehículo de una doble ideología. Por un lado, para interrogarse sobre un sistema de imágenes tecnológicas: montaje vertiginoso, sonido entrecortado, heterogeneidad de texturas, mucho fuera de campo, saturación de colores, fuerte enunciación de la palabra escrita a través de intertítulos, diferentes formatos de captura de imagen desde el formato clásico 1:1?33 hasta video por celular. Y a todo ese bagaje lingüístico nuevo, ya conocido, otorgarle una entidad histórica, ideológica, pesada, en función de una identidad muy definida de contenido. Ambas propuestas se conjugan, para adelante con este tratamiento experimental de la imagen y para atrás, posando una mirada crítica sobre occidente, Europa, la burguesía, la modernidad, el arte, el socialismo, dividido en tres actos.

1. Socialismo, dónde estás. El primer movimiento transcurre durante un viaje en un crucero de turismo por el Mediterráneo, corazón de occidente, siguiendo las minucias cotidianas de adinerados personajes con el agua como telón de fondo: el mar ? al que se alude que es como el dinero, ?un bien público? -, el agua de una piscina que resulta oprimente y una lluvia levemente liberadora. Estos personajes del crucero (un criminal de guerra, una agente secreta, un niño molesto y otros), rodeados de lujo y confort, se la pasan leyendo, hablando de fortunas en oro y jugando en las maquinitas del casino en un aparente estado de alienación en los momentos sublimes de su ocio. Indudablemente, ese nivel de opulencia y vacuidad, y sobre todo, de estancamiento son ejes antitéticos básicos del socialismo.

2. “Quo Vadis, Europa”. El segundo movimiento se cuestiona el sentido de identidad del Continente en la figura de dos jóvenes que piden explicaciones a sus padres sobre qué ha sucedido en Europa, sobre la caótica consolidación del capitalismo, el aparente fracaso del socialismo ruso, la decadencia de la burguesía y de los valores de la Revolución Francesa, La antítesis gira en torno de cierto conflicto generacional. Los dos hijos representan una ideología que sublima casi ridículamente valores políticos antiguos mientras los padres tienen una actitud distante, nada idealista y reducida a un acto electoral. Florine, la hija mayor, lee ?Las ilusiones perdidas? de Balzac y pone en tensión la vigencia de la supresión de privilegios de 1789 y los Derechos del Hombre. Lucien, el menor, se pone literalmente la camiseta roja de la hoz y el martillo mientras dirige imaginariamente una orquesta y pinta de memoria una reproducción de Renoir.

3. El origen o en dónde nos perdimos Bajo el rótulo de ?Nuestras Humanidades? comienza la tercera etapa. Un recorrido por ciudades paradigmáticas para la historia de occidente y también para un correlato en el terreno visual. Egipto, por su legado civilizatorio, la esclavitud y el oro acumulado. Palestina, en donde Godard ubica la primera fotografía de la historia en 1865 y por la llaga irresoluta que representa. Odessa, con las escalinatas del Potemkim todavía vibrando un ?¡pobre Vakulinchuk!? y el origen de la Revolución Rusa. Eras, en alusión a la ciudad griega para referir a la tragedia, al héroe y el sentido actual de la guerra y la muerte. Con Nápoles y Barcelona resume el drama de las guerras del siglo XX. La primera por liberarse de los nazis a través de una fuerza civil antes de que llegaran los norteamericanos y la ciudad española por ser el núcleo de la resistencia de la guerra civil. Con una imagen de una manifestación actual en Barcelona y un cartel ?Hay justicia antes que ley? cierra la película en la idea que la lucha continúa en la acción y el pensamiento vivo de la calle, la organización civil fuera de la vieja política, los vetustos funcionarios y el Estado.

Entre el desquicio de imágenes e información, pueden leerse muchas otras referencias o nuevas interpretaciones a las aludidas. Lo que seguro queda explícito es una declaración de principios de Godard contra los derechos de propiedad de autor. Y la mejor prueba es que el ?estreno? de Un Film Socialiste se hizo por internet y puede bajarse gratis y fácilmente por la web ? algunos dicen que dicha distribución se debe a que ningún distribuidor quiso ponerla en sala -.

Por lo pronto, en Buenos Aires, Cineclub Mon Amour la exhibe los fines de semana de febrero como para verla en una pantalla más grande.

Publicado en Leedor el 11-02-2011