Volver al Futuro: lo digital

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Pensamos la cuestión de la proyección digital después de la exitosa reprogramación de Volver al futuro.Volver al Pasado.

Gente en el cine. Mucha. Padres e hijos. Jóvenes. Risas. Aplausos en la sala.
Muchos con la curiosidad, interés de ver un clásico por primera vez en una sala de cine.
Otros, reviviendo el momento del estreno. Y esta vez, con motivo de los 25 años del estreno del film que en Argentina fue para la Navidad del lejano 1985, en una celebración que podría haber pasado por el mundo sin exhibirse en el país, de no ser por una acción particular: Sir Chandler, el responsable de cinesargentinos.com.ar, repitió la ?movilización? (virtual) de espectadores que en México hizo que se exhibiera el film, comprando a la UIP los derechos para la Argentina. Destinada a trasnoches principalmente, más alguna función de 2da noche, proyectada en formato digital en 30 salas del país en dos semanas convocó a 50.000 espectadores, diez veces más de la suma que estimaba razonable. Las redes sociales, impensadas en el momento en que se realizó el film, jugaron un rol decisivo. Esa sí que fue una ayuda del futuro a la película!

De paso, es interesante ver la tecnología de la época con los ojos de esta, por ejemplo, la cámara de video (con qué salida la conectaría al televisor de la década del cincuenta?), el reloj con alarma, la ausencia de celulares. Volver al pasado también es rescatar en el acto ritual de ver cine en el cine, en la oscuridad, rodeado de gente de distintas generaciones. Bienvenida la iniciativa y recuperación, surgida del entusiasmo de espectador y su gozo, algo a veces olvidado del cine.

Volver al Presente.

La mirada humana es caprichosa y fácilmente engañable.
La mano más rápida que la vista. Un ejemplo: vean hoy la tapa de una revista de hace unos años atrás con la o sex symbol de entonces. Los peinados, la ropa, el maquillaje ya pasados de moda, tan diferentes hoy y de rigor en aquel momento fugaz, sorprenderán a muchos en la reflexión: ?Cómo podía gustarle esto a la gente?, Aplica a cejas, cabelleras, trajes de baño, hombreras.

La mirada que ve lo que quiere ver y por eso mismo ve lo que otros quieren hacerle ver. Así el cine: permanencia de las imágenes en la retina.

Si hoy vemos una copia no digital de una película por la TV nos parecerá poco menos que aceptable: las rayas, el color ?fílmico?. A veces pasa, en el canal Volver por ejemplo, con algunos telecines nacionales que todavía andan por ahí.

La primera vez que se proyectó (es un decir) en un canal abierto argentino un largo digitalizado fue a finales de los años 80 por canal 9: La novicia rebelde ( The Sound of Music, Robert Wise, 1965). Resultó impactante la diferencia: la imagen tenía la textura de un vivo televisivo. Ni una raya, ni rastros de telecine, ni alteraciones de color. Una vez más, estaba cambiando la manera de ver las cosas.

Con el tiempo, nos acostumbramos a transfers, masters digitales, altas definiciones de distinto tipo, y hasta insistencias de 3d. Así es el ojo.

Volver al futuro se volvió a exhibir en salas después de todo ese tiempo y más. 25 años separaron de aquel estreno, que en su momento incluyó al cine Metro de Buenos Aires.

Y desde la primera toma, para quien tuvo la ocasión de ver ambas proyecciones, se notó algo fuera de lugar, no digamos incómodo.

En tiempos de Blue Ray, y reino de lo explícito-visual (se ve todo, todo brillante, prístino, sin marcas), el look del film en las tomas interiores parece algo cercano a un spot comercial de aquella época.
Las vestimentas, tan prolijas e impecables y poco vividas. Lo mismo vale para todos los elementos que aparecen en el small town de 1955. Llama la atención las caras de Michael J. Fox.y Claudia Wells, lucen tan perfectamente irreales. Dudamos que Dean Cundey el director de fotografía haya iluminado con esa intención chillona.

El cine independiente, la democratización del hacer cine modificaron la manera de mirarlo por parte del público. Un cambio positivo, al menos al escribir esto en 2011. Que igual sirve para analizar cómo se fotografiaba cierto tipo de cine comercial en los 80.

Yendo al plano de las caracterizaciones, si los maquillajes de los padres McFly -Lea Thompson y Crispin Glover- resultaba convincente y asombroso en 1985, la excesiva definición digital de hoy los muestran casi grotescos y poco elaborados. Y este no es un problema exclusivo de Volver al futuro sino un detalle que puede observarse en películas de todas las épocas recuperadas en dvd o blueray.

Películas que se hicieron en un soporte químico y fueron pensadas para ser proyectadas de una determinada manera, con la luz atravesando el film corriendo en una sala. Es glorioso ver en el cine, una obra recuperada de otra época, en una pantalla gigante, rodeado de gente y en la oscuridad. Sólo que ahora las restauraciones pueden ser tan perfectas (insistimos, según el cánon de esta época) que modifican la obra inicial, dándole una apariencia no planificada originalmente.

Publicado en Leedor el 1-02-2011