La ausencia de todas las cosas

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¿Que hay después de la muerte? ¿Hay presencia en este otro lugar?¿Hay sentido? El texto de Alejandro Turner pareciera querer responder a estas preguntas. TEATRO EL CUBO
Zelaya 3053. Buenos Aires. Argentina.
Teléfonos: 4963-2568
Miércoles 21 hs. Hasta el 19/03/2011.

Es interesante la introducción que el titulo de esta obra nos inserta en nuestro imaginario.

Es importante destacar que todo lo que se crea sea escrito, actuado, dirigido, iluminado, criticado, reseñado, parte de un punto de vista, de un modo de ver que puede apoyarse en textos teóricos, en ideas, en posturas o en técnicas diversas. Pero siempre se elige o se toma un camino; una forma de decir, para expresar.

Sabiendo entonces que el concepto de Ausencia se encontrará en la puesta en escena, ingresamos a un espacio dividido en dos sectores: uno sin ninguna referencia clara, en donde cuelgan del techo sogas que se cortan a 3 metros antes de llegar al suelo y en donde se encuentran los actores que en ese momento representan la situación cotidiana de una playa. En el sector derecho, otro lugar delimitado con las mismas sogas que esta vez si llegan al suelo, con una escenografía que correspondería a un lugar habitado, una casa por ejemplo.

El primer signo de ausencia es el del color. La escenografía y el vestuario inicial se manejan mayoritariamente bajo la tonalidad blanca.
La obra se divide en cuatro núcleos de escenas: la primera (como dije anteriormente) sucede en una playa: ¿el nexo? los textos que nos anuncian las costumbres mortuorias de antiguas civilizaciones.

El elemento constante en toda la obra de teatro son las sillas, que se van acomodando de acuerdo a la necesidad poética.

El segundo signo de ausencia es el actoral ya que el escenario queda vacío de ellos por 20 segundos, que parecieran ser una eternidad.

El siguiente núcleo relata la historia de una mujer, sus preocupaciones, sus decisiones, sus incapacidades, sus frustraciones. Se eligió contarla desde una forma que llamaré ?quebrada? solo para transmitir mi sensación: palabras que no se relacionan, movimientos corporales que pasan de un estado a otro, ?diálogos? con selecciones musicales y auditivas que se cortan rápidamente para seguir con otra acción. La presencia del cuerpo del actor por fuera de la delimitación escenográfica de esta ?casa?, pero dentro de la acción teatral que sirve para relacionarse con el relato, realizando pequeñas acciones que aportan a quebrar la escena una y otra vez. Una pelota que marca el ritmo del texto de la actriz para luego desaparecer como signo significante y retransformarse en lo que sería el tercer núcleo de escenas: Un reo que enfrenta su destino de morir y un médico que planea cumplirlo, no sin antes la intervención de un cura dispuesto a llevar su terquedad hasta las últimas consecuencias.

Esta escena aporta el toque de humor de la obra.

La muerte encarada desde otra perspectiva: la del oficio por ejemplo o la del camino al más allá junto Dios. Se juega con varias atmósferas y estadios emocionales para terminar nuevamente en la muerte. La pelota solo es el signo de que ello ocurrió.

Vale mencionar que todos los núcleos están acompañados de sonidos, canciones musicales que nos sirven de puente para la otra escena.
En el cuarto núcleo las sogas que llegaban hasta el piso se cortan unificando el espacio.

El tercer signo de ausencia es ello justamente: la ausencia de referencialidad

Aquí es donde se pone más en evidencia esta necesidad de transmitir la significación de la nada misma, un poco extensa en tiempo, a mi gusto.

Dos almas que se encuentran (la dama y el reo) en este lugar indeterminado que es el espacio luego de la muerte. Los miedos, la desesperación y el olvido. El olvido es el arma letal frente a la ausencia. Si hay olvido, hay nada y si hay nada, hay ausencia.

Un lugar entonces en donde hay ausencia de algo. La puesta en escena va acompañando esta significación mediante la ausencia (valga la repetición de esta palabra) de movimientos físico, de interpretación en el texto. Entiéndase, no de abandono de interpretación, sino la interpretación de la ausencia que no es lo mismo.

¿Que hay después de la muerte? ¿Se elige donde ir a parar o se nos dirige hacia algún lugar en especial? ¿Hay presencia en este otro lugar?¿Hay sentido? El texto de Alejandro Turner pareciera querer responder a estas preguntas.

Publicado en leedor el 28-01-2011