Por qué llora si ya reí

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Excelente documental sobre la pintora colombiana Beatriz González.
El director colombiano Diego García Moreno confirma que se puede realizar un excelente documental desde la obra de una artista, en este caso la pintora Beatriz González (Bucaramanga, Colombia, 1938).

Su película, Por qué llora si ya reí, monólogo a tres voces, está recorriendo festivales. En estos días puede verse en el FIPA Biarritz, Francia, en competencia oficial en la sección Documentales de creación.

En Buenos Aires fue proyectada en el marco del DOCBSAS en octubre pasado, en la sala Lugones con muy buena asistencia de público.

Lo que muestra el documental es la acción artística de Beatriz González (la única pintora que pinta ?en colombiano?, como supo decir su compatriota, Luis Caballero) en torno a la realización de una instalación en el Colombario de Bogotá.

Además de un hecho estético, esta película también constituye un hecho político por tener la voluntad de querer decir que no se repitan las cosas. El rescate temporal es en realidad un juego anacrónico (leáse en términos de Didi Huberman: necesario, imponderable, inherente a la historia del arte), que propone releer la propia historia fáctica desde un presente cargado de muerte, de violencia, de avasallamiento del mundo civil.

La existencia de tanta cantidad de muertos en el Bogotazo (los hechos de violencia que culminan en la masacre del 9 de abril de 1948), puede ser leída como un informe histórico, pero adquiere otro sentido si activamos el recuerdo (propio o ajeno), de situaciones similares. El Colombario se erige muchos años después como un modo de recordar que la violencia social es el gran agente político, lamentablemente, en Colombia y en otros sitios de Latinoamérica.

González es una artista que podríamos vincular con tres ejes: el pop latinoamericano, la apropiación de los artistas de nuestro continente de los modelos y de las obras de arte europeas (la de González ha sido llamada ?pintura subdesarrollada? por el crítico Holland Cotter) y la utilización de cualquier tipo de superficie para crear (y por ende, la experimentación material y técnica necesaria para pintar en cualquier sitio) como ser mesas y cortinas.

También quiero destacar el perfil en cuanto crítica de arte de esta artista, que la relaciona con la línea reflexiva de su maestra Marta Traba, con quien co-escribe un libro sobre su obra en 1977, Los muebles de Beatriz González.

La alusión del título del documental es clara, ¿por qué llora Beatriz González si era una artista pop, divertida, que se autodeclaraba sin creatividad, sin conocimientos para componer, que copiaba obras, que hacía una especia de arte decorativo?

El gesto de González es de doble factura: paródico y afectivo. Y ese es el guante que recoge García Moreno, en esa polifonía que logra alinear, entre la historia nacional, la historia de una artista y la comunidad a la que pertence.

Con un manejo visual sumamente respetuoso de la obra de González (en todos los planos se nota el balance de luz, el cuidado por mostrar el proceso crómatico que es uno de los elementos más significativos de la colombiana) que logra exaltarla, hacerla dialogar, y contagia una admiración notable, este documental es un buen punto de partida para comprender la intrincada relación entre muchos de los artistas latinoamericanos, su historia y sus sociedades.

Publicado en Leedor el 28-01-2011


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