Montaña blanca

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El fotógrafo mexicano Pablo Ortiz Monasterio investiga los mitos del origen desde la orografía de su tierra.El fotógrafo Pablo Ortiz Monasterio (México, 1952) investigador visual y coordinador de libros tales como Frida Kahlo: sus fotos (RM, 2010) toma como eje la captación de los volcanes y pone en evidencia una iconología particular.

Las distintas representaciones reflejan la omnipresencia de la ?forma montaña? como fundante cultural. Es más, y como comenta el ensayo de Antonio Saborit, las ciudades, como las montañas, nacen con un coloso en su interior. Esta idea, que podría ser tan cara al romanticismo y al modernismo latinoamericano abona una épica de la geología, que encontramos en la pintura y la estética de principios de siglo, en obras carismáticas como las del Dr Atl o Saturnino Herrán.

Centrado en ?el volcano? y ?la volcana?, Popocatépetl e Ixtaccihuatl, la reflexión visual hace su camino en torno a las moles mexicanas que encierran una historia de amor apasionado, con su lluvia de piedras y la profusa literatura que han creado, ofreciéndonos una pequeña historia de fuentes y citas sobre la palabra volcán y la palabra montaña en la cultura académica, en la pluma de Margo Glanz.

Las montañas encierran verdades porque ordenan la historia, una historia que ante todo se comunica desde la imagen. Una imagen compleja donde el mito del origen (origen doble, en los pueblos originarios y en el híbrido creador Marina Malinche /Hernán Cortés como segunda fundación), se bifurca, toma otros caminos, se transforma, integra otros debates, y se territorializa.

Paredes y montañas dialogan en espejo. Las primeras aproximaciones de Monasterio deambulan por los volcanes y de allí descienden a los poblados, ámbitos mortales que en las fotografías de este artista se convierten en el tributo humano a esa forma primigenia.

Así, entonces, el valor que adquieren esas montañas en las fotografías de Monasterio se resignifica en el diálogo con la ciudad, la forma civilizatoria y civilizada de corporizar el coloso que ha salido de ellas.

Cuatro partes organizan el continuo de imágenes de formato diverso: Honores a la bandera, Hombres, La Volcana y La fundación del mundo.
Algo queda en nuestras retinas luego de ver estas fotos. En México, volcanes y ciudades se corporalizan, juegan un duelo, se continúan y se interrumpen. Los muros son como las montañas, son memoria, sistemas de signos, representaciones filosóficas del destino y el deseo.

Publicado en Leedor el 19-01-2011