Tato

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Un libro de Carlos Ulanovsky que, sin canonizarlo, descubre al ser humano más capo que cómico que fue Tato Bores.
En las librerías suele haber un estante dedicado a las biografías. Las memorias están incluidas en este apartado, aunque rara vez cumplan con los requerimientos de contar la vida del personaje en cuestión.

Este libro es las dos cosas. Por un lado, rescata los papeles inéditos de Tato Bores, escritos en un momento en que el actor cómico de la nación tenía la certeza de que el tiempo que le quedaba era cada vez menos. Por el otro, pone en manos de Carlos Ulanovsky el delicado arte de dejar constancia en páginas de papel un registro de la vida de un artista del que, contrariamente a lo que ocurre en estas tierras, hay una considerable cantidad de material televisivo. Con este material pasa lo que antes ocurría con las grabaciones de Carlos Gardel cuando se cumplía un aniversario de su muerte: se exhibe cíclicamente para sorpresa y goce de los espectadores. Sorpresa de media sonrisa ante la validez eterna de lo que vemos. Goce, ante el humor y la buena onda transmitidas desde la pantalla. Buena onda: léase optimismo, franqueza, ganas y humildad.

Hay muchas biografías de espesores diferentes. La mayoría ponen énfasis en la trayectoria pública del personaje. En tanto, hay pocas memorias que escapan al auto ensalzamiento del ?yoismo? (¿hay alguna?). Y aquí se da el alegre milagro de este libro: el descubrimiento del ser humano más capo que cómico ( Ulanovsky dixit) y su travesía por el mundo desde su nacimiento hasta su muerte, más allá de su labor artística. Esto está tanto en los escritos ?breves por cierto y es una pena que no haya dejado más- del nacido Mauricio Borenstein como en el hilo desovillado por Ulanovsky, sagaz y constante rescatador de la historia de los medios argentinos.

Las memorias de Tato tienen un toque de rencor propio del momento de su escritura, cuando el cómico se había quedado sin pantalla en el que sería, pese a gestiones y optimismos reales o autoimpuestos, su adiós definitivo de la TV. El conocimiento de este dato le da una dimensión concreta diferente. La parte biográfica sin auto adelante, nos permite conocer detalles como el arduo y molesto negociador de contratos citado por sus ex empleadores. Esta ?no canonización? que rara vez encontramos en las biografías escritas por admiradores de alguien, le hace muy bien a un libro que se disfruta página a página en palabras e imágenes, muchas y buenas.

Cuenta una historia de la lucha, la constancia y el talento desde la honestidad de un artista. También lo muestra con las dudas, temores, timidez y miedos de una figura pública exitosa, consciente de su capacidad y valía y por lo tanto inmersa en el torbellino pasional que supone llevar una misión adelante. La zumbona prosa de Tato nos remite a su mirada sin maquillaje, un poco más allá de todo. Evidentemente algo aprendió de todos sus libretristas, pese a que nunca se tomó demasiado en serio como autor. El relato de Ulanovsky en tanto, nos trae la pazde un estilo ya comprobado y disfrutado en su erudición y calidez.

Hoy, lo fáctico es lo más accesible y por algo los contenidos -así se los denomina- lo más buscado: en wikipedia podemos encontrar más la filmografía de un actor que su actuación en medios como televisión, teatro o radio, o si estuvo prohibido, exilado, o dedicado a otra cosa durante cinco años. Esta biografía con memorias incluidas es un caso diferente. De esos que aportan conocimiento, inspiración y alegría.

La inspiración es un elemento básico de Tato,el libro.

Publicado en Leedor el 6-01-2011