Le Verre Francais

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Cuándo un vidrio merece ser coleccionado.
Entramos en el mundo sofisticado de los vidrios artísticos que, al igual que las pinturas o esculturas se firman, en este caso grabando el vidrio, lo cual certifica la legitimidad del objeto y le otorga valor agregado.

Nos encontramos frente a una pieza de colección ya que sus condiciones especiales logran que el vidrio sea destacado entre sus pares que lo hacen merecedor de integrar la selección.

Esas condiciones particulares son en primer lugar la de su procedencia de un coleccionista destacado y por otra parte la de su firma acreditada Le Verre Francais, ambos valores apreciados en el mercado de las obras de arte.

En realidad los antecedentes de esta manufactura del vidrio los encontramos en la casa Schneider que se distinguió por imponer un estilo muy personal, dentro de los cánones de la usanza artística de 1925 y del Art Dëco.

Con anterioridad, los hermanos Charles y Ernest Schneider habían creado en 1909 su propia vidriería siguiendo las enseñanzas de la Escuela de Nancy, luego de la muerte de Emille Gallé. Recogiendo las ideas de este prominente artista les dieron un nuevo impulso pero con espíritu diferente, utilizando las técnicas de Gallé pero también muy especialmente las de la casa Daum trabajando vidrios bajo el nombre de ?jade?, término que adoptaron para diferenciarse en el mercado.

Así la Maison Schneider, de manera general, otorgó a su producción un aspecto artesanal de ?hecho a mano?.

Al margen de una línea artística que Charles Schneider continuó y que firmaba Charder por combinación de sílabas de su nombre, se une en 1921 a la nueva firma ahora llamada ?Le Verre Francais?

Se trató entonces de producir un gran número de modelos, debidamente catalogados a partir de 1924-25 con el objetivo de ampliar la clientela y en cierta forma masificar la producción.

De esta época es la pieza que aquí mostramos que pese a su ?popularización?, las escasas piezas que puedan encontrarse hoy son revalorizadas por aquello del principio económico de la escasez, y por tratarse de piezas de factura perfecta que sobrevivieron a su época.

La pieza que aquí mostramos reúne esos requisitos:

1) Se trata de un botellón con base de una altura de 31cm. La base presenta la marca ?Le Verre Francais? que adopta una forma similar a un caramelo alargado característico de la firma, en este caso en color rojo con todas sus letras.

2) La base presenta tonalidades azul-rojizas.

3) El cuello nuevamente rojizo-anaranjado, en partes con un veteado azul.

4) El cuerpo central presenta una tonalidad de fondo verde-jade y sobre él parecen danzar mariposas en un vuelo continuado adoptando posiciones diversas y presentadas con sus alas desplegadas todas en tonalidades del rojo y anaranjado, resaltadas las figuras por un leve relieve en el vidrio.

5) Se destaca la delicadeza del dibujo que a primera vista se advierte con una ilusión de movimiento.

En cuanto al orden de cotización de las piezas , las de producción Charder , contracción de Charles Schneider, son las más valoradas, luego le siguen las Schneider y finalmente, las Le Verre Francais. Pero todas ellas han seguido aumentando su valor con el paso del tiempo y por el reconocimiento de su calidad.

Publicado en Leedor el 14-01-2011