Power Up

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?The Next Great Moment in History is Ours?, proclama Dorothy Iannone. Cincuenta años después le damos la razón en una increíble muestra de mujeres POP en Viena.Poder contar en Argentina y para quienes investigamos sobre artistas mujeres con el catálogo de una muestra como esta es un lujo, no sólo por el acto exhibitorio de primer nivel que se adivina lo acompaña, si no en sí mismo, como hecho editorial.
La exposición es Power Up female Pop Art, y está sucediendo en el Kunsthalle Wien.

Muchas reflexiones permite este conjunto de mujeres aquí reunidas que se asoma a comienzos de la década del 60 al campo del POP, una corriente liderada por hombres (sujetos), pero donde las mujeres ejercieron un rol imprescindible dentro del universo cultural, retratadas como objeto de deseo, parodia y fetichización.

Es esta presencia tardíamente reivindicada e investigada (especialmente a partir de la labor de otras mujeres en el terreno de la militancia feminista callejera y académica) que rastrea y exhibe Power Up; todas ellas tienen en común una mirada oblicua que tensiona críticamente el lugar de la mujer, la valoración masculina, su lugar en la cultura de masas y el tipo de producción artística que se espera que realicen.

Si nos situamos en el increíble catálogo de esta muestra y recorremos a sus artistas, podemos darnos una idea de la explosión visual de los conceptos en juego. Ellas son: Sister Corita, Christa Dichgans, Rosalyn Drexler, Jann Haworth, Dorothy Iannone, Kiki Kogelnik, Marisol, Niki de Saint Phalle.

Desde la presencia de Evelyne Axell (1935-1972), de origen belga, con su obra Ice Cream (1964) iconiza el deseo femenino en un acto de consumo y hace aquello que a la mujer le está vedado, construir un fetiche a partir del falo, tótem de tótem, pasando por Bombs in love (1962), una escultura de Kiki Kogelnik (1935-1997), que también apela al universo de la máquina, los autos y los cohetes, para poner en juego réplicas de ese tótem que oscilan entre las formas masculinas y los inventos high-tech que todo lo penetran y destruyen.

En relación a esto no puede dejar de sentirse la fuerte denuncia anti bélica de muchas de estas artistas, de las cuales, quizás la más paradigmática sea Sister Corita (la hermana Corita Kent, 1918-1986)), quien da título a la muestra. POWER UP forma parte de una obra que parodia un slogan publicitario de 1965, relativo al mundo de los combustibles. Power, manpower, manflower, juegos de palabras de esta refundadora de la serigrafía como mensaje en el siglo 20. De esta singular artista, destacamos el estudio del catálogo a cargo de Aaron Rose.

Por su parte, la franco venezolana Marisol Escobar (1930), única latinoamericana de la muestra (y única artista mujer presente en la colección de Arte POP del MOMA) aporta una mirada ácida al lugar de la mujer en el matrimonio con su paradigmática obra La Boda (1962-1963). Los muñecos de esta artista dialogan con la obra de Dorothy Iannone (1933), con quien comparte una misma búsqueda ornamental y una misma superficialidad en el tratamiento de sus corpóreos.

Finalmente, mencionamos el trabajo de Niki de Saint Phalle (1930-2002), King Kong y sus estudios preliminares, Heads of State (Study for King Kong) de 1963), quien encuentra, en un collage de formas y soportes que van desde la imago maggiorum romana hasta la imaginería, pasando por el autoretrato, maneras de revelar (y rebelar) la relación con su propio cuerpo, eje central y descentrado de toda su poética. Esa misma que la había llevado ni bien comienzan los 60 a realizar sus shootings, leídos como forma de disputa en relación al rol de su madre y abuela, guardianas del hogar. Ella en cambio, como bien expresó, quería el afuera, donde estaba el poder, y eso pertenecía a los hombres.

Vemos entonces que estas artistas tienen en común el lugar crítico o paródico no sólo a la cultura de masas, el star system de la industria cultural o el consumo, sino y fundamentalmente a su lugar en tanto objetos y a la búsqueda de su propio espacio y modos de expresarse.

Cerramos entonces esta pequeña nota que propone horizontes para la relectura de muchas artistas creadoras de los sesenta, en relación al pop, con una frase sumamente sugestiva de Martha Rosler: ?There was no space for women in Pop? no room for the voicing of a different, ?truly? female, subjectivity??

¿Entonces si no hubo espacio para ellas en el Pop, qué implica una muestra que asì las considere? Estas acciones curatoriales, estos estudios y catálogos bien pueden funcionar como disparadores que agitan y discuten el aporte de las artistas mujeres, estas chicas que al disputar el core bussiness del Pop a los hombres están disputando el core bussiness del arte, produciendo lenguajes propios que minan lo obvio iconográfico y nos dejan pensar nuevamente la historia 50 años después.

En relación a este tema, puede ser interesante recorrer la muestra de Marta Minujin (1959-1989), en el MALBA (Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires).

Power Up. Female Pop Art. Kunsthalle Wien, Sala I. Museumplatz I, A-1070, Viena. Austria.
Del 5 de noviembre de 2010 al 20 de febrero de 2011.
Curadora: Angela Stief.

Publicado en leedor el 7-01-2011