Estelares, un show

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Quizá el show disfrutado el 22 de diciembre sea sólo una excusa para deslizar algunos conceptos sobre esta banda platense.LOS ESTELARES
Manuel Moretti- Voz y guitarras
Victor Bertamoni- Guitarras y coros
Pablo Silvera- Bajo y coros
Carlos Sánchez- Batería

http://www.losestelares.com.ar/

La calurosa noche del 22 de diciembre Los Estelares despidieron su año porteño, como hace años ya, en La Trastienda. Con más de dos horas de un show impecable, la banda liderada por Manuel Moretti explicó una vez más, a fuerza de canciones y cálida poesía, porqué tiene un público tan fiel y porqué se ha consolidado como uno de los mejores grupos de rock de los últimos años.

La fiesta comenzó con los acordes de ?Bienvenida? a lo que le siguió un variado repertorio que recorrió diferentes épocas y estados del alma (reniego del orden cronológico y de las exactitudes que puedan encasillar esas bellas horas sin tiempo): símbolos de cuando estamos up,sonaron las reconocidas ?Un día perfecto?, ?Eléctricos duendes? ?Jardines secos?, ?Aire?, ?Cristal?, ?Las vías del tren?; símbolos de cuando estamos down, ?Campanas? , ?Viaje a Irlanda?, ?Superacción?, ?América?. Para los fans de la primera hora, brillaron ?Pelotitas de ping pong?, ?Camas separadas? y ?La ruta se ha roto?. Se destacaron también las versiones homenajes al rock nacional (?El aguijón? de Los Fabulosos Cadillacs y ?Pronta entrega? de Virus) y las participaciones especiales de Ariel Minimal de Pez, Ale Sergi de Miranda! y Diego García, guitarrista de Andrés Calamaro que nos regalaron renovadas versiones de varios hits de la banda.

Poco antes de la medianoche salimos del reducto de San Telmo, que desde hace años se ha convertido en espacio ideal para esa magia tan especial, con la convicción de que nos volveríamos a ver. Siempre se quiere volver a ver a Los Estelares porque suenan power, porque transmiten una energía que contagia, porque son músicos que están donde (se nota mucho, muchísimo) quieren estar, que dicen lo que quieren decir.

Quizá la reseña del show sea sólo una excusa para deslizar algunos conceptos sobre esta banda platense, nacida allá por los fatídicos años 90´ y una pequeña semblanza de su líder, alma y corazón ( corazón sobre todo) Juan Manuel Moretti. Luego de la disolución de Licuados corazones, de Los Peregrinos, de haber pasado por arquitectura, filosofía, una orquesta de tango, Manuel (junto con Víctor Bertamoni encontró su estrella en Los Estelares que si bien tardarían en brillar con luz propia, agujeros negros y esperas de por medio, se vislumbraba como una gran banda de rock. Confiaban en eso. La salida de Ardimos, producido por Juanchi Baleiron, en el año 2003 posibilitó vivir de las canciones y empezar a crecer. Lo demás es historia más o menos conocida.

Si pudiéramos destacar sólo algunas virtudes de la banda elegiríamos hablar de su poética signada por la referencia a un mundo perdido, la melancolía y una realidad social de la que no se puede escapar. No hay muchas bandas ni músicos, ni siquiera muchos escritores, que puedan dar cuenta de una forma tan clara de lo nefasta que ha resultado la década del 90´, convertibilidad, Méndez (perdón, yo no lo nombro), Macri y Cavallo, aparente brillo, profunda oscuridad de por medio. Los Estelares lo hacen, lo explicitan (en canciones como ?Tanta gente?, ?Los 90? ?Viaje a Irlanda?) o lo sugieren en casi toda su obra. Moretti es un sobreviviente de los 90´, década de la que salió vivo, casi entero, creativo (?Si no me hubiese hundido no podría hablar del amor? dice en una de las nuevas canciones, todavía no grabada).

Sería injusto juzgar a Estelares (o a cualquier músico) sólo por sus hits, incluso sólo por sus discos. Nadie que no los haya visto en vivo puede tener una verdadera dimensión de lo que significan, de lo que transmiten, de la conexión profunda, amorosa y sincera que logran con su público (que tiene todas las edades, todas las procedencias y un mismo espíritu).

A la gente que ande por los pagos de Junín todavía le queda la posibilidad de disfrutarlos este año: el 28 de diciembre, día del cumple de Manuel, tocarán al aire libre, en el marco de los festejos de un nuevo aniversario de la ciudad.
O siempre tenemos los discos. Para los iniciados no estaría nada mal comenzar por esa recopilación de los últimos tres disco (Ardimos, Sistema nervioso central y Una temporada en el amor) que, bajo el título de América, se dio a conocer a mediados de este año, un resumen hitero y pegadizo que quizá representa el despegue de una banda que al fin pudo trascender masivamente.

Para los que ya hayan transitado tímidamente calles estelares pero quieran ahondar en su poética, Extraño lugar (aquel excelentísimo primer disco), Amantes suicidas, lado B (?El barrio?, ?Lozano? ?Compro flores? ?Noelia? y ?Plaza moreno? se destacan en el acto de justicia que fue recuperar estas canciones) e incluso ese disco- no disco, que quemó ansiedades ante la retrasada salida de Ardimos, La mañana del aviador, son buenas opciones para darse una idea clara de un fenómeno que crece.

Pasarán el verano, las playas y las canciones quedarán. Gracias, siempre gracias a las canciones.