Entrebitácoras

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Prólogo del libro Entrebitácoras, Escritos del Pasale Milán, que se presenta hoy. Este libro, fruto de todo el taller, se presenta el 23 de diciembre de 2010 a las 19.00 en Bar Margot, Boedo 836.

Autores: Fernando Rojas – Alberto Blanco – Horacio Pérez del Cerro – Lila Rucci – Fernando Müller – Nélida Santanna – Mirta Ovsejevich – Alejandro Margulis

He aquí su prólogo:

Las narraciones y poemas que figuran a continuación fueron escritos por los miembros del grupo de taller literario que coordino en mi casa del Pasaje Milán en el barrio de Villa Mitre de la ciudad de Buenos Aires. El grupo se inició en enero de 2010 y por él transitaron una veintena de personas. Como suele ocurrir, algunos miembros vinieron a algunas reuniones y luego desertaron. Hubo participantes de una sola jornada, de varias y otros satélites, es decir, que se mantuvieron vinculados a través del correo electrónico leyendo los trabajos que se presentaban y aportando sus opiniones. De varios de ellos también se publican trabajos porque con sus propuestas abrieron espacios mentales al resto de los compañeros. No todos vinieron desde el primer día ni, lógicamente, produjeron con idéntica continuidad.

La edición de los trabajos respondió a un orden estético y de autogestión cultural, en busca de una estrategia concreta de circulación. Antes que la tradicional sumatoria de textos divididos por autor, propia de esta clase de publicaciones, opté por presentarlos como una antología que
pudiera leerse de corrido. Ocurre que además de coordinar el taller he puesto al servicio del grupo mi experiencia como editor y agente literario, y por eso este libro forma parte de una serie que lleva, justamente, el sello de la Agencia Literaria Ayesha Libros. Cada asistente al taller es un autor, más allá de su experiencia personal o su grado de dedicación a la literatura.
Si alguna vez durante el año se realizaron escritos a pedido o a partir de una consigna de escritura el objetivo de ésta fue lúdico, no programático. A diferencia de lo que podría ser necesario en un sistema de enseñanza académico, descreo de la eficacia que las consignas tienen en
grupos particulares. No pongo en duda la satisfacción que a muchas personas puede provocarles cumplir con la ejercitación obligada de turno. Pero más allá de esa sensación lícita, que no necesariamente garantiza la calidad literaria posterior, siempre me molestaron los ?libros de taller? en los que la producción supuestamente independiente de sus miembros termina siendo una suerte de muestrario sin fisuras del gusto personal del coordinador. Un esquema de esa clase no respeta el bagaje literario de los participantes; no guía en la escritura sino que matriza fórmulas; o, para utilizar un neologismo muy en boga, customiza el sentido.

A lo largo del año, sin embargo, hubo varias ocasiones en que ese interés apareció como parte de la apuesta personal de alguno de los autores. Tal es el caso de Chick lit (literatura para chicas) que acercó la guionista Mirta Ovsejevich.
El trabajo está hecho tan a conciencia y con tanta gracia y acierto que me entusiasmó, y su lectura y análisis generó en el grupo uno de los debates más interesantes del año acerca de lo que es la literatura y de cuanto debe o no un autor ceñirse a los dictámenes que piden los libros destinados al mercadeo. En la vereda opuesta se encuentran los poemas de Horacio Pérez del Cerro, un artista ya formado.

En los últimos meses del año la discusión se centró en cuál debía ser el título de este trabajo colectivo. Se habló de un ?Anuario Taller? pero consideré que ponerle ese nombre era subestimar la producción. Propuse, sin ser atendido, que el título surgiera de las dos grandes zonas sobre las que, sin ningún propósito consensuado previamente, se habla en los textos ahora publicados. Una de ellas es la relacionada con los paisajes geográficos y humanos del Noreste argentino y con países vecinos como Paraguay. Ese espacio es el telón de fondo de las dos piezas de Fernando Rojas, tanto el cuento breve que abre la serie, La aparición, como el que promedia el libro, Locomoción. También está presente en el sugestivo relato de Alberto Blanco, Inmaculada, que es aparentemente queer; y en el triste pero bello opus de Lila Rucci, Mientras Vilma duerme, basado en la historia real de una empleada doméstica nativa del país guaraní. En ellos sin duda ese espacio es fuente de inspiración. Efecto similar, aunque en clave de cosmogonía de los pueblos originarios, consigue el inmenso poema narrativo De los primeros tiempos, apenas parte de una obra ya lista para ser publicada, de Horacio Pérez del Cerro. La otra zona que trata este libro se desprende por completo del ambiente rural.
Toma como tema a Buenos Aires y sus pesares, o mejor, a sus personajes urbanos, así sean ocultos o incluso perversos, como los que conforman el paisaje del deseo inconfesable que crea osadamente Fernando Müller en Aves de humo, o límpidos como los de la juventud de los años ?80 que evoca Lila Rucci en el relato Solsticio de Chabán + chica frívola. Otro tanto ocurre con la entretenidísima y ciertamente cinematográfica heroína cincuentona que construye Mirta Ovsejevich. Desde una experiencia diferente, más tanguera y tradicional si se quiere, Nélida Santanna incursiona en la misma vindicación de la ciudad y sus emblemas en Todo igual, que bordea el género fantástico, y en los inspirados versos de Magia de Buenos Aires. El sarcasmo no está exento de estas páginas, aunque dosificado con piedad por Alberto Blanco en Tango a full del llotivenco (el cual forma parte de una serie que el autor ha dado en llamar Tangos Trolos), y transformado en un petardo corrosivo hasta la más dura declaración de principios en los Sonetos imperfectos de Horacio Pérez del Cerro.
Como verá el lector, el título finalmente elegido no circunvaló ninguno de esos grandes tópicos sino uno quizás misterioso, y sin duda autorreferencial: Entrebitácoras.

Con esta idea el grupo quiso mostrar algo de la intimidad del taller ya que la ?bitácora? es una de las herramientas que usamos para dar cuenta de lo ocurrido en cada jornada. Escritas indistintamente por el coordinador o, más frecuentemente, por alguno de los participantes, fueron enviadas casi sin interrupciones, a presentes y ausentes, durante todo el año de trabajo a través del correo electrónico.
Funcionan a modo de bisagra o trama del proceso creativo con que fueron compuestas las piezas de este rompecabezas literario, es decir, como los separadores de una novela cuyos capítulos son las narraciones y poemas presentados, y cuyo tema en el fondo no es otro que el hacerse escritor en grupo, ese modo dichoso de la camaradería. Aprovechando esa pertenencia es que incluí yo también un trabajo inédito, el titulado 8 intentos y 2 réquiem para mi padre ausente, que habla del doloroso vínculo entre un hombre y su padre.

Publicado en leedor el 23-12-2010