Red Social (II)

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¿Tan buena es Red social? Estrenada hace dos meses exactos (21-10-2010), llego tarde (como llegué tarde a Facebook) a Red social, la película de David Fincher de la que ya habló Fredy Friedlander en su momento.

Toda la complejidad narrativa prpuesta por Fincher en Pecados capitales y El club de la pelea, se lava y sintetiza en esta historia del nacimiento de uno de los fenomenos virtuales más fascinantes de la historia. Exageradamente valorada como una película de nuestro tiempo.

Dialogada vertiginosamente desde la primera escena, Fincher busca sostén en esa verborragia inescrupulosa que aporta el guión de Aaron Sorkin. Aclaremos además que en el subtitulado al español se pierde buena parte de lo que se dice. Un abuso que la convierte en una película de diálogo en sacrificio de lo visual o de alguna minima originalidad en la construcción del relato: el ida y vuelta temporal no busca otra cosa que explicar una y otra vez la red de egoismos y egolatrías que ronda el negocio de Internet. Pero tambien el del cine: una película de diálogos cerca de una película de juicio.

Y el famoso “se me ocurrió que podríamos hacer un perfil donde estén los intereses, las fotos de cumpleaños, las relaciones personales” me hace acordar a cualquiera de las películas pedagógicas de inventos que produce a raudales Hollywood. Sí es verdad que, maestros absolutos de la causalidad, el cine norteamericano siempre sabe cómo atrapar al espectador.

En Red social, el hilo cronológico que va desde el desencanto amoroso inicial hasta la espera de que esa mujer “lo acepte como amigo” en el último plano, la envuelve de un halo de romanticismo contemporáneo: el abandono se transforma en venganza pública, la amistad en traición, los negocios en billonarias causas de pleitos donde el dinero sólo se ve en inversiones invisibles.

En el sitio Otroscines.com se dice: “la película muestra a un cineasta en la cumbre de su inteligencia formal”. creemos en cambio, que podría emblematizarse como ejemplo de desequilibrio, la película de Fincher es devorada por el contenido, el diálogo, la historia, lo demás es vehículo. Tal como si estuvieramos hablando en este mismo moento de cualquier pelicula de Hallmark.

El egoísmo tendrá su castigo, señores. Y la soledad era esto.

Publicado en Leedor el 20-12-2010