V Festival Beckett

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La obra La Catástrofe del Expulsado inauguró una nueva edición del Festival Beckett. Allí estuvimos.
Ha comenzado el V Festival Beckett en nuestra ciudad, evento teatral a desarrollarse entre el 26 de noviembre y el 06 de diciembre. Durante estas dos semanas, podremos contar con un variado repertorio de obras de Samuel Beckett retomadas para esta ocasión.

Esta es una nueva oportunidad para introducirnos a la experiencia del Teatro del Absurdo desde las propuestas hechas por los grupos locales e internacionales que aquí se presentan, entre las que se recuperan clásicos del autor como ?Esperando a Godot? y ?Final de Partida?. Habrá obras para los grandes y los más chicos, grupos de clown, de circo, comedia y otras propuestas de transgresión.

El Festival tiene como espacios de acción al teatro La Carpintería (Jean Jaures 858) y La Galera Encantada (Humboldt 1591)
Desde el 2006, Buenos Aires ha sido sede anual del Festival, organizada en primera instancia por Miguel Guerberof y Patricio Orozco. Con el fin de promover el interés en el célebre autor irlandés, se ha buscado también insertar la ciudad en el panorama teatral internacional y generar un espacio de crecimiento para todos los amantes de la disciplina o con intereses semejantes.

Actualmente, con Orozco a la cabeza del Festival, nos traen cinco espectáculos y un seminario intensivo para deleitar nuestro gusto.

A propósito de La Catástrofe del Expulsado

?La Catástrofe del Expulsado?, dirigida por el mismo Patricio Orozco, ha sido la obra inaugural de esta quinta edición. En ella se combinan dos piezas escritas por Beckett, ?La Catástrofe? y ?El Expulsado?, con un giro cómico como componente aglutinante. La primera de ellas trata de un director y sus actores, quienes pretenden poner a punto una nueva obra. La segunda es un monólogo en el que el personaje principal nos cuenta una historia, así como podría contarnos cualquier otra, por la que nos da a entender parte de su vida.

La comedia que propone Orozco inserta la historia de ?El Expulsado? como aquella pieza que el actor y el director buscan perfeccionar. La tarea quizás sería diferente si el director no fuese un farsante y sus discípulos no estuvieran cegados por la fama de su maestro.

Toda la primera parte se define por un humor que trabaja desde el absurdo y lo corporal. El elemento de comicidad es lo ridículo de la situación. El actor (Florencio Laborda) hace un pretencioso despliegue de sus cualidades artísticas dentro de la presunta técnica ?antropológica? que su admirado director (Rubén Parisi) parece tener publicada en su página web ?que él mismo desconoce. La técnica en luces (Romina Soler) equilibra un tanto el encuentro pero ?mal para Florencio, bien para nosotros que lo vemos- no logra imponer su opinión. Llevando a la exageración lo que tranquilamente sería el ensayo de un grupo teatral, ?La Catástrofe del Expulsado? funciona un poco como la mirilla desde la que espiamos el trasfondo de una puesta en escena.

La obra es interesante también para pensar el trabajo de la representación y de la teatralidad dentro del teatro mismo: la obra dentro de la obra. Es cuestión de no más entrar en la sala para confrontar con un actor en precalentamiento, un actor que hace el papel de un actor que precalienta. De allí en más, el abanico de la ambigüedad se abre y aceptamos la propuesta de estar asistiendo a una obra que no es otra cosa que el ensayo de otra que sería, en definitiva, la verdadera pieza que deberíamos estar en escena para nosotros. El remate de la ambigüedad es el final de la obra, que deja abierta la duda sobre la veracidad acerca de lo que acabamos de ver. ¿A quién pertenece la historia?: ¿a los actores que la representan?, ¿a los personajes que la viven?, ¿a nosotros que la contemplamos? Esto equivale a preguntarse por la naturaleza del Teatro que ?por suerte- encuentra una respuesta diferente en toda nueva obra que se representa.

Lo absurdo de esta obra está presente doblemente en el encuentro del falso director y en el monólogo de ?El Expulsado?. Es en esta segunda faceta donde vemos el absurdo más tradicional, ejecutado tal como Beckett lo entendiera, para descolocarnos del funcionamiento habitual del mundo y de nosotros en él; mientras que en la otra parte, este recurso es utilizado más bien como una parodia de aquellos que se hacen pasar por alguna autoridad, algo que hoy bien conocemos.

Una obra divertida, dinámica, múltiple, que se burla de lo mejor y de lo peor de quienes forman parte de ella. Con ?La Catástrofe del Expulsado?, volvemos a encontrarnos con Becket y se abre una nueva edición del Festival dedicado a este autor.

Para más información consultar en:
www.festivalbeckett.com.ar
http://lacarpinteriateatro.wordpress.com
http://www.lagaleraencantada.com.ar

Publicado en Leedor el 28-11-2010