No entendés que es amor

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Una cita oportuna para ver este sábado, en su última presentación Hacía tiempo que no me proponían hablar de él. Así que llegué puntual, a las 23 (ella también fue puntual) en Humboldt 1591. Era la primera vez que iba a ese lugar de encuentro, ameno y que parecía tener lo necesario para que las cosas, al menos desde un punto de vista técnico, salieran bien.

Sin embargo, algo me sorprendió cuando llegué: antes de que nadie entrara ?y recuerdo que yo había llegado puntualmente- ya había algunas personas conversando y comiendo en el bar. Sin hacer demasiado caso a este detalle, la seguí observando. Me quedé de frente a ella todo el tiempo, o mejor dicho, las cosas estaban planteadas para tenerla siempre de frente. Esto me pareció algo convencional, así que tuve que dejar mis ganas de gustos exóticos para más tarde. La forma en que se había vestido era interesante, no estaba sobrecargada, e insinuaba claramente lo que quería transmitir. A lo largo de la noche, fue cambiando su vestuario, siempre sencillo y sugerente.

Las primeras palabras que escuché me dejaron comprender que esa noche no iba a tener que esforzarme pensando, ella lo planeó todo para que me distendiera y pasara un momento de placer. Lejos de una versión romántica de Romeo y Julieta, las cosas serían simples si yo entraba en el juego; y así fue: al principio la miré con desconfianza, y tenía mis motivos, se había escuchado decir sobre ella que se trataba de una melodramática, hasta ella misma se presenta así. La miré, seguí observándola hasta que también empecé a escucharla, muchas veces tomó la voz de una canción. La seguí con atención, empecé a sonreír, el clímax fue cuando me habló de macetas. Sí, macetas-pintadas-de-colores, en ese momento fue una carcajada tras otra. Me distendí, eso fue magnífico, ella supo cómo hacerme reír. Ella es atípica. Por algunos momentos, -creo, intuyo- quiso mostrarse profunda, o por lo menos algo intelectual. Tomaba un diccionario y me leía definiciones atinadas aunque no siempre tan necesarias como estratégicas para separar un tema del otro. Sin embargo, no me molestaron sus lecturas pseudo intelectuales y las escuché par aprovechar, tomar aire y seguir el jocoso juego. Es cierto que hubo sutilezas, no siempre tan atractivas. No me gustó que se desvistiera y vistiera en frente mío, eso me distrae y me hizo pensar que es algo novata? Pero no me puedo quejar el reparto de atribuciones, en general, fue muy bueno.

¿Él? Él estuvo presente también. Muy presente y diferente: se mostró extrovertido, frágil, romántico, despechado? fue siempre el mismo, pero siempre diferente. Entonces entendí que todo eso forma parte de lo mismo: la parte más pasional, la romántica, la extraña, la homosexual, la más inescrupulosa, la más atractiva y la más fría? todas forman parte ?quizás de distintas etapas, siempre de la misma cuestión. Al final interpreté que la parte más verdadera de él aparece cuando uno no la espera.

Ella, (la función de No entendés que es amor?) fue una muy buena cita para una velada de sábado por la noche, para hablar sobre él (el amor) y sus variadas facetas, sin que se vuelva un tema difícil de abordar, entre risas y escenas bien llevadas para la ocasión.

Publicado en Leedor el 25-11-2010