AU3 (Autopista Central)

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AU3 Autopista Central es un documental sobre una autopista que iba a surcar de norte a sur la ciudad de Buenos Aires y nunca se construyó.
de Alejandro Hartmann

En 1978 el intendente de facto Osvaldo Cacciotore ideó un Plan de Autopistas urbanas con el fin de modernizar y dejar una marca indeleble de progreso en la ciudad porteña. El Proceso militar para llevar a cabo este proyecto, expropió para su posterior demolición gran cantidad de casas de Villa Urquiza, Belgrano R y otros barrios paquetes. Luego la obra se suspendió y quedó una franja de manzanas con terrenos baldíos, restos de edificios y casas abandonadas que fueron ocupados por familias. Irremediablemente surgió la lucha entre los ocupantes que buscaban casa y trabajo y los propietarios de la zona, quienes vieron cómo la pobreza se instalaba entre ellos. En el 2010, el conflicto sigue y es lo que AU3 ? Autopista Central, registra desde la perspectiva de los intereses en pugna.

En el comienzo del film se ven las ruinas de los predios a medio desmoronar, restos de antiguas formas, paisajes de escombros. Ese tono descriptivo, con muy buenos encuadres y fotografía, introduce descriptivamente en el conflicto. Luego, con el registro de un actual desalojo en un edificio usurpado, comienzan los relatos.

El director elige apropiadamente una narración clásica de documental. En la puesta en escena de los testimonios de una y otra parte, no utiliza imágenes para ilustrar las entrevistas. La cámara se detiene en los rostros, en las palabras, aportando con los gestos la intensidad y elocuencia que permite que la información se retenga y la trama vaya creciendo.

Hartmann presentó su película en el marco de la Competencia Argentina en el festival de Mar del Plata. Cuando culmina la proyección, una señora de la platea ? parte interesada en el tema y una de las protagonistas que aportó su punto de vista -, se quejó porque el tratamiento del tema le había resultado demasiado esquemático. Decía que estaba la posición de los que tomaron las casas y la de los que se quejan porque han convertido esas casas tomadas en ?villas miserias? pero que faltaba una suerte de ?tercera posición?, menos clasista y más comprensiva ante las necesidades de ?todos?. Debido al corte social evidente, antitético y concluyente, el documentalista – y ese resulta ser uno de los valores del documental – decidió darle a A3 – Autopista Central una mirada política, fuerte, aun a costa de simplificar las posiciones. El conflicto no permite medias tintas derramándose el antagonismo a la posición de los diferentes Gobiernos de la Ciudad. Por lo que sale a la luz claramente a través del film ? y es su principal valor – , los intereses económicos privados detrás del drama habitacional, cuenta con la complicidad de gobiernos más preocupados por hacer negocios que por solucionar el problema.

De a poco, la voz de los funcionarios actuales y de los vecinos propietarios muestra su verdadera faz. En la recurrente metáfora biologicista, surge la idea de ?enfermedad? como pobreza: ?No conservan el estilo del barrio?, ?escuchan música muy fuerte?, ?desvalorizan al barrio?, ?¿por qué no se van a la provincia??, ?salen a robar??. En ese sentido, se alude a la zona del conflicto como ?cicatriz? a la que debe realizarse ?una hermosa cirugía estética? que consiga borrar los estigmas de la barbarie para rehacer el estilo arquitectónico ?original? del barrio, en post del embellecimiento y prestigio de las fachadas.

Del otro lado, otra realidad quema. Son las familias que viven en las casas semiderruidas y que también piden una solución. El documental lo refleja de una forma contundente y sencilla, sin golpes bajos ni romanticismos.

Este film nos permite meternos en un conflicto actual, con sus raíces en el pasado y que a la vez, desenmascara la lógica dominante de los que gobiernan la ciudad de Buenos Aires. Como falla, se puede remarcar que en algunos tramos falta información, no queda claras las localizaciones exactas del conflicto o los detalles de la historia en los 70, sobre todo, qué pasó con los antiguos propietarios a los que les expropiaron sus casas y el gobierno nunca les pagó lo convenido.

El Cine Independiente tiene gran vitalidad y desarrollo y es saludable que la Competencia Argentina del Festival de Mar del Plata incluya documentales como éste que no tienen copia 35 mm ni un circuito comercial asegurado.

Publicado en Leedor el 23-11-2010