Viaje de un largo día …

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Viaje de un largo día hacia la noche, de Eugene O´Neill en una puesta de altísima calidad.Una madre sin fe

El teatro Regio, que necesita restauración, agrega al ámbito de ?Viaje de un largo día hacia la noche? de Eugene O´Neill un tono acorde a la tragedia cotidiana. Aunque se desarrolla hace cien años atrás, lo que se despliega es actual.

Daniel Fanego interpreta al padre de familia. Su actuación es magnífica. Claudia Lapacó interpreta a la madre, tal vez el personaje más complejo de representar, y en la escena final consagra su esfuerzo sostenido durante toda la obra, y que tal como se anticipa, es espectral.

El texto es maravilloso. La escena en que padre e hijo citan sus preferencias literarias, que van de Shakespeare a Baudelaire, es una escena tan literaria, que hace desaparecer por un momento esa red de enfermedades, en las que cada cual va explicándose el por qué la madre de la familia se quedó sin fe.

Podría decir que esa mujer ya no puede creer y que ése es uno de los efectos de su dolor.

Si es posible una mística sin dios, como la de Heidegger, es posible la existencia de un dios sin mística. El de esa mujer, es un dios que ignora a su fiel, que ha quedado atrapada en la anestesia.

Creo que la obra trata el desciframiento de una madre humana, la madre posible de Edmundo. Él mismo, en el transcurso de un día terrible, recibe la confesión de su padre, de su hermano mayor y de su madre, y la noticia de su enfermedad, que en esa época era letal.

Dentro de lo doméstico de una familia en decadencia, brilla una poética adolescente que ?como una mano invisible? nos señala un sentido. En el deterioro irreversible de sus seres queridos, Edmundo tiene sed de significación.

Recomiendo esta puesta, es de altísima calidad.

14.11.10