Rómulo MACCIO.

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Macció se juega por el retrato en la última exposición en Isabel Anchorena.
Isabel Anchorena Galería de Arte
Libertad 1389. Buenos Aires.
Retratos de Nadie.

El retrato en pintura ha sido siempre objeto de discusión respecto a su originalidad. No se trata del producto de una fotografía en un instante preciso que queda como documento para la posteridad y no discutible en su autenticidad.

En cambio, en pintura, el retrato implica el estudio previo del carácter del retratado para plasmarlo en un lapso de tiempo superior a lo fugaz y por ello participa de un proceso de invención mental que dura en el tiempo el lapso de meditación que le asigne la imaginación del artista.

Por eso el retrato participa de un proceso de creatividad del artista, el que no podrá plasmar todos los cambios que el paso del tiempo imprima a los gestos del retratado.

De ahí el grado de invención, de hallazgo del gesto que el artista elija o defina como el mejor para definir el personaje retratado.
Pareciera que nunca pudiera ser real ya que un color utilizado en un gesto o en algún lugar del rostro podría acercarse a lo verdadero pero difícilmente resultar exacto.

Esta identidad se diluye más aún cuando se trata como en Macció de plasmar retratos de nadie, carentes de identidad, sin rasgos definidos y en consecuencia productos de la imaginación.

De ahí, el retrato reproducido en la tapa del catálogo de exposición donde dos perfiles unidos por la nuca aparentan formar un tercero esta vez de frente por una combinación habilidosa de los rasgos de los primeros. Es una pista más en la fantasía del artista que pareciera querer desviar la atención para hacer del retratado una invención, de un carácter imposible para su definición.

O tal vez el personaje del óleo ?Venecia?, en tonalidades de la piel tostada que identificaría a un integrante de la masa, aquella multitud de amantes del sol que se repite sin medida en las playas de moda en el verano y que unifica a todos los personajes sin posibilidades de identificación.

De todos modos los retratos presentados resultan admirables surgiendo algunos entre las brumas de colores en actitudes sonrientes o mostrando rostros pensativos u observando acciones ajenas con curiosidad e interés, los otros.

Publicado en Leedor el 15-11-2010