Apichatpong Weerasethakul

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Estuvimos en la Master Class que el director tailandés, ganador del último premio en el Festival de Cannes, ofreció en Buenos Aires.Master Class: Apichatpong Weerasethakul

Dentro del marco de la primera edición del Festival 4+1, el invitado de honor Apichatpong Weerasethakul, dictó una clase especial denominada Delirium, en la que refirió a su obra entre los años 1994 y 2010.

Con una amplia generosidad, el director tailandés ganador este año de la Palma de Oro en Cannes por su película Uncle Boonmee who can recall his past lives, abrió el escritorio de su computadora reduplicado en la pantalla del auditorio del Malba. Apichatpong emprendió un interesante recorrido a través de su pensamiento sobre la representación, su filmografía, sus bocetos, videoarte e instalaciones, acompañado por un discurso cálido, humilde y ampliamente explicativo.

Fue narrando su iniciación en el cine siendo ya arquitecto, y relató la importancia de trasladar el universo de las artes plásticas a la experiencia cinematográfica.

Señaló dos conceptos claves, sobre los cuales se construye su planteo cinematográfico: colaboración y memoria. El estudio que desarrolla en la etapa de pre-producción (donde se instala en las locaciones, conoce a sus pobladores y se deja cautivar por sus historias y creencias) se convierte en la piedra basal de sus películas. El disparador de su cine gira pues en torno a la idea de que la memoria de las personas trabaja en conjunto.

Es la memoria del pueblo, de los ancestros y de los espíritus, que confluye con las sensaciones vividas durante el rodaje. Su cine deviene un diario, en el que distintas capas de experiencias pasadas y memorias colectivas, operan en la comunión de forma y contenido.

Apichatpong enfatizó entonces la importancia del trabajo de campo, habitando las locaciones, aprehendiendo sus luces y sombras, sus temperaturas y sonidos. Y es allí, estando en el lugar elegido, donde surge el acto creador, donde la naturaleza se intromete en la voluntad de los participantes y aclama su voz. Esto es claro en Uncle Boonmee? película en la que la gran protagonista es la selva, aquel espacio majestuoso, donde conviven múltiples estratos de tiempos y sus personas. Como también las distintas manifestaciones de un mismo ser.

A partir de esto dio cuenta de su mirada encantada por la naturaleza -y su fastidio ante la necesidad del hombre de ejercer control sobre ella-. La selva, el río y la vegetación brindan su música para que florezcan las historias de las personas que moran en ellas. La banda sonora está inmersa entonces en la consonancia de la música con el paisaje y la tierra. Pero a la vez, el sonido debe ser luego manipulado para modificar el sentido de la imagen, evitando recaer en el vínculo clásico que abogaba por la transparencia semántica.

Al ser interrogado por el proceso de escritura de sus guiones, señaló la dificultad de transcribir la experiencia temporal en palabras. Por lo cual durante ese proceso dijo proponerse ser un escritor que relata y describe la situación imaginada, aunque aún así, sus guiones sean continuamente modificados, apelando a la improvisación al momento de filmar.

En cuanto a la instancia de post-producción, marcó la importancia de su trabajo conjunto con el editor, a quien le comparte sus sentimientos sobre el material para, juntos, llegar al objeto final, aquel que debe alcanzar un punto de clausura para ser presentado en los diversos festivales.

Como visible perfeccionista y amante de su oficio, comentó que si no existieran estos plazos, permanecería perpetuamente haciendo modificaciones sobre lo filmado.

Apichatpong remitió a su gusto por las citas a los géneros cinematográficos: el cine clásico, el melodrama y la ciencia ficción, se cuelan en sus películas de modo lúdico y por momentos, paródico. Por esto, durante la proyección de algunos de estos films que apelan a las citas, ofreció su concepción sobre los medios masivos; su consternación en función del modo en que estos influyen en el punto de vista de las personas para modificar sus vidas.
Para el director, el lenguaje del cine es universal y como tal unifica las fronteras entre oriente y occidente. Es un medio democrático.

Cineasta experimental, gran mago visual y poeta, Apichatpong Weerasethakul desenvaina en sus películas un espacio extemporáneo, donde el espectador es elevado a una meditación a través de la imagen y los ecos naturales de su música. Por esto es comprensible que paralelo a la idea de la colaboración y la memoria, actúe su siguiente postulado: ?Pienso que el influjo de la imagen modifica el modo en que vivimos el tiempo?.

Publicado en Leedor el 13-11-2010