Tlön, Uqbar, Orbis Tertius

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Sentido y sinsentido en Tlön. ?Tlön, Uqbar, Orbis Tertius? tal vez sea el cuento de Borges más logrado. Valeria Román fue quien me orientó, una tarde de taller del 2003, hacia ?Borges, un escritor en las orillas? para acompañar su lectura, porque allí Beatriz Sarlo analiza y desanuda su argumento.

Era el cuento preferido de Julio Cortázar. Y ha sido vastamente analizado por la crítica literaria.

En lo que me detendré en esta oportunidad es en los idiomas de Tlön:

?El mundo para ellos no es un concurso de objetos en el espacio; es una serie heterogénea de actos independientes. Es sucesivo, temporal, no espacial. No hay sustantivos en la conjetural Ursprache de Tlön, de la que proceden los idiomas “actuales” y los dialectos: hay verbos impersonales, calificados por sufijos (o prefijos) monosilábicos de valor adverbial. Por ejemplo: no hay palabra que corresponda a la palabra luna, pero hay un verbo que sería en español lunecer o lunar. Surgió la luna sobre el río se dice hlör u fang axaxaxas mlö o sea en su orden: hacia arriba (upward) detrás duradero-fluir luneció. (Xul Solar traduce con brevedad: upa tras perfluyue lunó. Upward, behind the onstreaming it mooned.)

Lo anterior se refiere a los idiomas del hemisferio austral.?1

En primer lugar podemos decir que el este idioma no existe la bedeutung fregeana, es decir, no existe que una palabra señale un objeto del mundo. Es un idioma sin correlato en el mundo real.

Por otro lado, el mundo es temporal, sucesivo por lo tanto diacrónico. Es un idioma en el que habría deslizamiento de sentido.Y aquí tenemos un punto de inverosimilitud, que hace más fantástico aún a este cuento. Si continuamos analizando los idiomas de Tlön:

?En los del hemisferio boreal (de cuya Ursprache hay muy pocos datos en el Onceno Tomo) la célula primordial no es el verbo, sino el adjetivo monosilábico. El sustantivo se forma por acumulación de adjetivos. No se dice luna: se dice aéreo-claro sobre oscuro-redondo o anaranjado-tenue-de1 cielo o cualquier otra agregación. En el caso elegido la masa de adjetivos corresponde a un objeto real; el hecho es puramente fortuito.?

Nuevamente nos encontramos con una eliminación de la bedeutung/significación. Todo esto es solidario de que en este planeta inventado: ?su lenguaje y las derivaciones de su lenguaje-la religión, las letras, la metafísica-presuponen el idealismo?.

Me pregunto si sería posible un lenguaje que elimine la referencia al mundo real y ese lenguaje es, ni más ni menos, la matemática.

?Los metafísicos de Tlön no buscan la verdad ni siquiera la verosimilitud: buscan el asombro.?

Podríamos pensar que el lenguaje en Tlön espeja el lenguaje matemático, repele al vacío, es un lenguaje donde hay sentido, no es referencial como ha quedado claramente expresado. En este cuento de Borges encontramos otro tratamiento que él hace a la pregunta por la nominación que encontramos en el poema ?El Golem? y también en su conferencia sobre ?La poesía?:

?Erróneamente, se supone que el lenguaje corresponde a la realidad, a esa cosa tan misteriosa que llamamos realidad. La verdad es que el lenguaje es otra cosa.

Pensemos en una cosa amarilla, resplandeciente, cambiante; esa cosa es a veces, en el cielo circular; otras veces tiene la forma de un arco, otras veces crece y decrece. Alguien ? pero no sabremos nunca el nombre de ese alguien-, nuestro antepasado, nuestro común antepasado, le dio a esa cosa el nombre de luna, distinto en distintos idiomas y diversamente feliz. Yo diría que la voz griega Selene es demasiado compleja para la luna, que la voz inglesa moon tiene algo pausado, algo que obliga a la voz a la lentitud que conviene a la luna, que se parece a la luna, porque es casi circular, casi empieza con la misma letra con que termina. En cuanto a la palabra luna, esa hermosa palabra que hemos heredado del latín, esa hermosa palabra que es común al italiano, consta de dos sílabas, de dos piezas, lo cual, acaso, es demasiado. Tenemos lua, en portugués, que parece menos feliz; y lune, en francés, que tiene algo de misterioso.

Ya que estamos hablando en castellano, elijamos la palabra luna. Pensemos que alguien alguna vez, inventó la palabra luna. Sin duda, la primera invención sería muy distinta. ¿Por qué detenernos en el primer hombre que dijo la palabra luna con ese sonido o con otro?

Hay una metáfora que he tenido ocasión de citar más de una vez (perdónenme la monotonía, pero mi memoria es una vieja memoria de setenta y tantos años), aquella metáfora persa dice que la luna es el espejo del tiempo. En la sentencia ?espejo del tiempo? está la fragilidad de la luna y la eternidad también. Está esa contradicción de la luna, tan casi traslúcida, tan casi nada, pero cuya medida es la eternidad.

En alemán, la voz luna es masculina. Así Nietzsche pudo decir que la luna es un monje que mira envidiosamente a la tierra, o un gato, Kater, que pisa tapices de estrellas. También los géneros gramaticales influyen en la poesía. Decir luna o decir ?espejo del tiempo? son dos hechos estéticos, salvo que la segunda es una obra de segundo grado, porque ?espejo del tiempo? está hecha de dos unidades y ?luna? nos da quizá aún más eficazmente la palabra, el concepto de la luna. Cada palabra es una obra poética….?2

En Tlön el lenguaje siente horror por el vacío, es un horror muy semejante al del inicio del cuento respecto de los espejos, y al que trata el cuento ?La Secta del Fénix?.

Publicado en Leedor el 8-11-2010