Fuerza Bruta

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Un espectáculo extremo e imponente en el Centro Cultural Recoleta.De los creadores de De La Guarda, este show presenta música electrónica, acrobacias aéreas y una escenografía impactante que incluye una participación activa por parte del público.

Cuesta abordar una crítica de Fuerza Bruta. Será porque no tiene una trama. O porque tampoco tiene diálogos. Quizás sea porque no existe la famosa ?cuarta pared?, que es la que separa al público de lo que sucede en el escenario. Es más, ni siquiera hay escenario. Las convenciones teatrales se desvanecen en este show imponente en el que la música electrónica se fusiona con ritmos murgueros para hacer explotar la sala ?Villa Villa? del Centro Cultural Recoleta en cada función.

Si bien los acróbatas, bailarines y actores son los indiscutidos protagonistas del show, el público, siempre de pie, también tiene una participación importante: lejos del prototipo del espectador pasivo, tiene que mojarse, moverse a pedido del staff técnico para dar paso a grandes cambios de escenografía, mirar hacia todos lados para no perderse nada, y hasta tiene permitido tocar el decorado escénico con las palmas de las manos si así lo quiere. Esto es lo más especial que tiene Fuerza Bruta, heredero de las acrobacias aéreas de De La Guarda, dado que su creador, Diqui James, fue uno de los fundadores de este mítico grupo teatral.

Con ciertos elementos escenográficos recurrentes, como una gigantesca cinta para correr, muros hechos de cajas de cartón y ráfagas de viento que parecen salir de las esquinas de la sala, se componen las escenas abstractas pero llenas de fuerza. De fuerza bruta, claro.

Después del set de DJ Zuker, que musicaliza el intervalo en las funciones de los viernes, llega el momento más poético y de más intensidad visual del espectáculo. Se trata de una pileta de plástico con fondo transparente que cuelga casi al nivel del techo. Dentro de ella se desplazan cinco integrantes femeninas del elenco, a modo de sirenas etéreas, en una pequeña cantidad de agua que parece mucho más abundante cuando arrastra los cuerpos volátiles de las artistas de un lado al otro de la pileta, que se inclina levemente para producir el efecto de la corriente. Así, el público ve las secuencias de movimientos que allí se producen desde abajo. Avanzada la escena, la piscina baja a menos de dos metros del piso, hasta que nadie resiste la tentación de apoyar sus manos sobre ese plástico transparente, como estableciendo contacto con las artistas.

Si hay algo de lo que Argentina puede estar orgullosa ?y de hecho lo está, a juzgar por su activa participación en los festejos por el Bicentenario? es de Fuerza Bruta, que no sólo cosechó un éxito internacional a través de sus presentaciones en Nueva York y Londres, principalmente, sino que además sigue convocando al público local con uno de los espectáculos más completos, creativos y originales que se hayan presentado en Buenos Aires en los últimos tiempos.

Entradas desde 50$ en www.ticketportal.com.ar, o llamando al 5353-0606.

Publicado en Leedor el 5-11-2010