Niels Lyhne

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Como “Muerte en Venecia” o “El gran Meaulnes”, esta novela de Jens Peter Jacobsen logra capturar la intacta belleza del mundo, y sobre todo, los misterios de lo inconquistable.?Niels Lyhne?
de Jens Peter Jacobsen
(Editorial Acantilado, 269 páginas)

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A menudo se ha considerado esta novela (segunda y última del autor), como el exponente máximo de la escuela naturalista danesa. Si bien la descripción de los hechos narrados y de sus personajes corresponden a las producciones del realismo ?léase Madame Bovary, Nuestra hermana Carrie o Ana Karenina-, el libro rebasa los límites de esta categoría, puesto que amalgama dos sensibilidades antagónicas: el realismo, y un exaltado romanticismo que cobra, como resultado, una prosa poética de inconmensurable belleza. Una escritura impresionista, producto del claro equilibrio entre ambas.

Niels Lyhne (Acantilado), se limita a narrar, como toda novela de aprendizaje, las vivencias un tanto vacilantes de su protagonista, desde su nacimiento hasta su deceso, como consecuencia de una herida sufrida en una batalla. Sin embargo, la diferencia sustancial, resulta de la técnica basada en el cromatismo impresionista de sus páginas y el lirismo de sus descripciones. Lo sorprendente, pues, no corresponde a la serie de desilusiones que Niels debe afrontar ante la pérdida irreversible sufrida por la desaparición de sus seres queridos, sino al modo en que esos actos, cobran sentido en el trasfondo de los hechos. Es entonces allí, donde las imágenes delicadas perduran en la memoria del lector, debido a su acertada combinación de sensaciones. Se trata, antes que nada, de la historia de un espíritu soñador, profundamente idealista, quien transforma su vida de acuerdo a sus aspiraciones, a través de colores, cadencias y recuerdos de sus pasados anhelos metafísicos, no del todo superados.

Para Jacobsen es tan imperioso describir la susceptibilidad psicológica de Garda -la joven e ingenua esposa de Niels-, como los juegos lumínicos que el sol de la tarde rocía los pliegues de su vestido, o las salpicaduras del aroma dulzón a almendras que destilan sus palabras. Resulta inobjetable la fuerte carga poética del libro. Hay capítulos, en especial aquel donde Niels se enamora de la señora Boye, donde cada palabra alcanza el lenguaje apasionado del ensueño. Resulta paradójico saber que libro tan poético, haya sido escrito por un ferviente materialista, traductor y divulgador de Charles Darwin. Niels Lyhne integra esa extraña serie de obras, como Muerte en Venecia o El gran Meaulnes, donde el autor logra capturar la intacta belleza del mundo, y sobre todo, los misterios de lo inconquistable, a través de una profunda melancolía lírica.

Publicado en Leedor el 4-11-2010

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