Snuff

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Una cantidad incesante de información acerca del porno, del cine, del star-system de Hollywood en la filmación de una escena de sexo grupal de proporciones elefánticas, en esta novela del escritor de El club de la pelea.
Snuff
Chuck Palahniuk
(Mondadori, 2010, 200 páginas)

?Seiscientos tipos. Una reina del porno. Un récord mundial para la posteridad? reza la contratapa de la última novela de Chuck Palahniuk (autor de ?El club de la pelea?, ?Nana? y ?Rant? entre otros).

El disparador argumental gira en torno a la filmación de una escena de sexo grupal (gang bang) de proporciones elefánticas: 600 hombres en fila esperando su momento para echarse un polvo con la legendaria actriz Cassie Wright, que busca establecer un nuevo record y dejar como legado la película porno definitiva ahora que ya empieza su franca decadencia.

La novela está narrada desde cuatro puntos de vista diferentes: el señor 72, el señor 137, el señor 600 y Sheila, una asistente de la actriz porno: tres puntos de vista masculinos a distintas edades y uno femenino. Durante el primer tercio, la trama sobrevuela la espera, los intercambios que tienen lugar entre los desconocidos que han asistido al rodaje, y su visión particular de la situación, de los otros, y finalmente, de sí mismos: por qué están ahí y exactamente qué están buscando entre tanta testosterona.

?Snuff? es un relato dinámico y entretenido, pero tiene dos fallas importantes apenas redimidas por una suerte de virtud cuestionable. La primera falla es que los cuatro puntos de vista son bastante unidimensionales y parecidos. Cambia la historia personal, y cada personaje tiene sus frases-muletilla para simular un discurso propio (Sheila acota cada dos párrafos un ?créetelo?, por ejemplo) pero la lógica que conforma cada pensamiento no logra diferenciarse sustancialmente, terminando por sonar forzada. Está claro que fácilmente podría reemplazarse a uno por otro y mantener los párrafos escritos en la página como pensamientos personales. Los cuatro personajes son uno sólo, escindido porque así lo requiere el argumento. La segunda gran falla es una suerte de saturación argumental. Pareciera que un poco antes de la mitad del libro, Palahniuk hubiera tenido un ataque de pánico y de repente hubiera empezado a desconfiar de su propia premisa. Entonces agrega una serie de giros imprevisibles y vuelcos con gusto a telenovela que sobran y abaratan una premisa que podría haber dado una buena novela guarra.

Pero? la novela se titula ?Snuff? y las snuff movies no tienen nada que ver con el porno en sí: son películas que supuestamente retratan una muerte o asesinato real que se ha llevado a cabo delante de la cámara premeditadamente. ¿Entonces por qué una novela sobre un gran suceso porno lleva ese título? Desde el comienzo el lector comprende que ahí se esconde un hilo que luego llega a primer plano cuando se especula con que es virtualmente imposible que la actriz sobreviva a semejante suceso.

?Estamos hablando de aire atrapado en el coño y empujado demasiado adentro. O al comerle el coño, una bocanada de aire dentro del aparato de la tía hace que le entre una burbuja en el flujo sanguíneo. Una embolia. Esa burbuja le sube en zigzag hasta el corazón o el cerebro y todas las luces se apagan de golpe (?) Esto lo digo mientras contemplo otro monitor de vídeo, donde Cassie se la está chupando a un tío en ?Primera Zorra Mundial?. Los labios del tipo rojos e inflados como el ojete de un maricón.?

La virtud antes mencionada que realza las páginas es la cantidad incesante de información (wikipédica, como se dice ahora) acerca del porno, del cine, del star-system de Hollywood, etc., que abunda y nunca aburre: cada anécdota tiene el color que le falta a la historia macro. Incluye a grandes nombres como Marilyn Monroe, Rodolfo Valentino, Bela Lugosi, Rock Hudson, Marlene Dietrich y hasta Adolf Hitler. De cada uno de ellos ?y unos cuantos más- hay información jugosa sobre sus hábitos privados, generalmente en el registro del desenfreno y la decadencia (y sus consecuencias, mayormente fatales).

?Cuando el cine sonoro le dijo al mundo que la elegante y señorial Marie Prevost hablaba con graznidos de clase baja del Bronx, ella lo dejó todo. Se dio a la bebida hasta matarse. Murió en su apartamento cerrado con llave y su perro salchicha famélico, Maxie, se la estuvo comiendo durante días antes de que el conserje se molestara en llamar a su puerta.

?Marie Prevost pasó de ser la más grande actriz femenina de su momento a ser comida de perro? así ?dijo la señorita Wright y chasqueó los dedos.?

?Snuff? tiene esa triste cualidad propia de los libros que pudieron ser un gran relato y se perdieron en el camino: dejan detrás páginas interesantes en las cuales puede entreverse el fósil de la novela que pudo haber sido. Pero ese fósil se quebró en varias partes antes de terminar el proceso de desentierro y lo que queda, aunque entretenido, es insuficiente.

Publicado en Leedor el 29-10-2010