Red social

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La soledad del poder económico y las carencias afectivas son los ejes de una de la primeras candidatas a nominaciones al Oscar Hasta el estreno de ?Red social? (?The Social Network), Mark Zuckerberg es (¿o será mejor decir era?) bastante menos renombrado que Bill Gates con quien comparte un mismo medio de comunicación de crecimiento exponencial.

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La historia de Facebook es relativamente reciente y, como en otros casos exitosos de Internet, es protagonizada por jóvenes que en poco tiempo pasaron a integrar la lista de multimillonarios a nivel mundial.

Basada en ?The Accidental Billionaires? de Ben Mezrich, una biografía no autorizada de Zuckerberg y que éste se ha ocupado en desmentir, la atractiva propuesta cinematográfica del guionista Aaron Sorkin encuentra en David Fincher a un director igualmente acertado. Títulos inmediatamente anteriores como ?El curioso caso de Benjamín Button? y ?Zodíaco? lo señalan como un seguro candidato a las nominaciones al Oscar, cuya carrera recién empieza.

Una de las virtudes del film de la dupla Sorkin-Fincher es la inclusión de un grupo de actores medianamente conocidos y en ascenso, evitando a nombres más célebres como hubiese sido el caso de Brad Pitt por ejemplo, ya dirigido en tres oportunidades por el realizador nacido en Boston en 1962. De esa manera se distrae menos al espectador que se focaliza más en los personajes que en quienes lo interpretan.

El rol central recae en Jesse Eisenberg, repetidamente visto en los últimos años (?Historias de familia?, ?Adventureland?, ?Tierra de Zombies?, ?El hombre solitario?) al que muy bien acompaña Andrew Garfield, una revelación como su (ex) amigo Eduardo Saverin.

Gran parte de la acción transcurre en Harvard, o sea en los pagos del director, en escenas en la universidad que alternan con el juicio que desencadenó la discusión de la propiedad del que se llamaba al principio ?The Facebook?, para luego simplificarse a un único término hoy de fama mundial. Más de un crítico ha enfatizado que la película no está enfocada en este fenómeno global, apreciación algo discutible.

Lo que sí parece innegable es la existencia de un razonable vínculo entre la figura de Zuckerberg y la de Charles Foster Kane, que Orson Welles inmortalizó en su célebre film ?El ciudadano?. Ambos personajes comparten similares poderes, antes los de los diarios ahora las ?redes sociales?. Y ambos, pese a la clara diferencia en edad, sufren la soledad afectiva como bien lo muestra la escena final con que se cierra la película.

Publicado en Leedor el 23-10-2010